Autor: Ariza Rico, Julián. 
   El destino del patrimonio sindical     
 
 Informaciones.    21/01/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

El destino del patrimonio sindical

Par Julián ARIZA RICO

(Del Secretariado de la C.S. de CC.OO.)

PARÁ el movimiento obrero de nuestro país, la devolución a los trabajadores del patrimonio de la desaparecida Organización Sindical, transferido en estos momentos a la A.I.S.S., es una de las grandes reivindicaciones pendientes de conseguir. Esta reivindicación es tan importante que a medida que la propia consolidación y desarrollo de las centrales vaya incrementándose se potenciará la acción contra la usurpación que de dicho patrimonio se está haciendo.

No sirve darle vueltas. El patrimonio de la O.S se constituyó fundamentalmente con las cuotas obligatorias detraídas a los trabajadores, una parte de ellas por via directa y la otra, la. llamada cuota empresarial, por la vía indirecta de los precios. Porque, efectivamente, el costo de tal cuota empresarial se trasladó a las mercancías y fue pagado por los consumidores, de los que los trabajadores somos la inmensa mayoría. De ahí que para CC. OO. no exista base razonable alguna para que el empresariado reclame una porción del patrimonio sindical. Incluso si pensamos en la utilización que de parte del Importe de las cuotas se realizó, financiando de diversas formas a empresas capitalistas, comprenderemos el porqué de nuestra posición sobre el tema.

En las conversaciones del Gobierno con las centrales sindicales se ha insistido en la necesidad de la devolución de este patrimonio. Se han propuesto formas y plazos. Comisiones Obreras ha planteado, en concreto, los siguientes pasos:

1) Inventario completo y público, con la participación de las centrales, de los bienes de la A.I.S.S.

2) Que dichos bienes pasen, provisionalmente, a los Ayuntamientos democráticamente elegidos.

3) Que la gestión, en el periodo provisional mencionado , la las centrales, que obtengan como mínimo un 10 por 100 de los votos en las elecciones sindicales.

4) Que el municipio no pueda disponer de los bienes sin el acuerdo de las centrales.

5) Que el uso de los locales sindicales esté abierto a todos los trabajadores, regulado por las centrales encargadas de la gestión del patrimonio.

6) Que una vez que los trabajadores y sus centrales crearan un órgano sindical unitario, la titularidad del patrimonio pasaría a dicho órgano.

Para el caso del diario «Pueblo» habría de buscarse alguna forma de gestión en la que participaran los trabajadores del periódico, las centrales y una representación idónea de los intereses de la colectividad.

Esta es una propuesta abierta, pues bajo el principio irrenunciable de la devolución del patrimonio a sus legítimos propietarios pueden encontrarse otras formulas aceptables.

En todo caso, Comisiones Obreras, respetando el derecho que pueda existir a la restitución de los bienes confiscados a las organizaciones obreras por la dictadura, considera que el patrimonio sindical forma un todo que ha de entregarse simultáneamente.

El Gobierno ha venido dilatando una respuesta a esta demanda. Todo hace suponer que no tiene intención, por ahora, de atenderla debidamente. Incluso se observa en el último período que no quiere ni siquiera hablar del asunto. El que haya circulado por ahí un borrador de decreto para- que, en base a esta infraestructura material, a la utilización de abogados y otros profesionales que dieron servicios asistenciales durante el verticalismo y al presupuesto de la A.I.S.S. —más de 25.000 millones de pesetas para 1978—, se ofrezca a los trabajadores no afiliados a ninguna central dichos servicios, puede ser una de las razones para que, junto al fomento de sindicatos independientes» (¿de quién?), calificados de amarillos por las centrales de clase, el Gobierno pretenda posponer indefinadamente la devolución que se le pide.

Comisiones Obreras sabe que la solución del problema esta ligada a lo que los trabajadores denominamos relación de fuerzas. Por eso vamos a intentar ponemos de acuerdo con otras centrales representativas para, conjuntamente, obligarle a ceder. Si no lo conseguimos hoy, lo volveremos a intentar mañana. Lo único seguro es que no abandonaremos el empeño.

 

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