Nicolás Redondo:. 
 "Gran parte de los votos socialistas en las pasadas elecciones legislativas irán a U.G.T."     
 
 Informaciones.    21/01/1978.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 26. 

COMO acordaron la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras y ratificaron las demás centrales sindicales, el lunes próximo, día 23, se inician en Madrid las elecciones sindicales. Aunque las fechas no son, ni mucho menos obligatorias, a lo largo de la próxima semana un gran número de trabajadores madrileños irán a las urnas para elegir sus representantes en la empresa. Con este motivo, y sobre este importante tema, Manuel Cárdenas ha entrevistado para INFORMACIONES POLÍTICAS a los dos líderes de las centrales mayoritarias, Comisiones Obreras y U.G.T., don Marcelino Camacho y don Nicolás Redondo, respectivamente.

NICOLÁS REDONDO:

((Gran parte de los votos socialistas en las pasadas elecciones legislativas irán a U.G.T.»

—Comencemos por enjuiciar brevemente el proyecto de ley de acción sindical remitido por el Gobierno a las Cortes.

—Además de regresivo con relación al decreto real del pasado mes de diciembre, contiene muchas carencias y es confuso. Es confuso por cuanto en el artículo primero se dice que serán lectores todos los trabajadores, sin especificar más, mientras que en el 14 afirma: «Solamente serán electores y elegibles los trabajadores mayores de dieciocho años, y elegibles los que lleven doce meses en su trabajo.» Es confuso también porque el carácter de urgencia con el que se tramita puede hacer que en tres meses se vaya de nuevo a otras elecciones sindicales, con lo que esto supone de coste económico y social para el país en las circunstancias criticas en que se encuentra.

—El proyecto no contempla, en absoluto, la formación de secciones sindicales en la empresa, a la par que confiere casi todo el poder determinante a los comités de empresa. Esto, imagino, les habrá preocupado sobremanera, ¿no?

—Ciertamente. El que en una situación como esta, a lo que es el núcleo fundamental de las centrales sindicales, las secciones sindicales de las empresas, se las haya excluido del proyecto nos parece error mayúsculo y peligroso. Dado el prado de desarrollo industrial del país, España lo que necesita son fuertes centrales sindicales capaces de sentarse a una mesa con los empresarios y negociar. De cualquier manera, nosotros trataremos de imponer, vamos a forzar la situación en la medida de nuestras posibilidades para constituir las secciones sindicales.

—¿Qué diferencias, además de la señalada, existen entre el proyecto del Gobierno y la proposición de ley de acción sindical presentada por los socialistas en el Congreso?

— Existen unas diferencias abismales entre uno y otro. Nosotros, por ejemplo, reconocíamos la capacidad sindical de todos los menores y en todos los sentidos; dábamos la capacidad del derecho a huelga a las centrales sindicales; la negociación colectiva podían realizarla o bien las secciones sindicales o bien los comités de empresa, pero eso tenían que refrendarlo los trabajadores.

—También las diferencias entre el desarrollo político y el desarrollo sindical son grandes. Quedan machas lagunas legislativas por cubrir en este último campo. ¿Por qué no refiere las más importantes y necesarias?

—A nuestro juicio son: la falta de una regulación auténtica del derecho de huelga, la falta, asimismo, de una nueva regulación de la negociación colectiva, dentro y fuera del marco de la empresa. Carecemos de las garantías que deben tener los representantes de las secciones sindicales previamente reconocidas; pensamos, finalmente, que las asambleas d,e empresa deben reglamentarse de tal forma que jamás puedan usurpar lo que es el funcionamiento necesario de las centrales sindicales.

—Para las que ustedes, los ugetistas, reclamaron pracaticamente todo el protagonismo en detrimento incluso de la asamblea.

—No Nosotros no nos oponemos a la asamblea, nos o tenemos al asamblearismo. En esto hemos sido

siempre claros y taxativos. Evidentemente, pensamos que el protagonismo de las relaciones laborales corresponden a las centrales, que han de ser, a nuestro juicio, las que fuera del marco de la empresa negocien los convenios colectivos. Habría centrales que estaban totalmente en contra de este criterio y que ahora van asumiéndolos.

—¿Cuál es la actitud de U.G.T. ante el pacto de la Moncloa?

—La verdad es que la U.G.T. nunca ha convocado a manifestaciones públicas en apoyo del acuerdo de la Moncloa. Aunque tan verdad como esto es que tampoco hemos ido a una política de hostigamiento permanente. Nuestra línea de conducta está en este marco que no es ni ambiguo ni nebuloso, sino que es el marco coherente, racional y realista que la situación exigía. Pero es que la U.G.T. no sólo no ha dado ese apoyo al pacto de la Moncloa, sino que además hemos dicho que existen puntos inadmisibles en el mismo, tales como el de la reducción de la plantilla y el tope salarial.

—La actitud mantenida por U.G.T. respecto a los acuerdos de la Moncloa fue sutil. Quiso, a un tiempo, nadar y guardar la ropa, ¿o no?

—No fue ninguna sutileza. Tenemos que huir de los criterios muy lineales; de esto es negro y esto es blanco, porque hay una serie de hechos que no son ni una cosa ni otra. Entre las manifestaciones de acatamiento rotundo y de hostigamiento, creo que no es ninguna sutileza decir: nosotros estamos en este marco. A mi me parece que este es un comportamiento racional y no otra cosa.

—Vayamos a otro tema. ¿Pretende la U.G.T. acaparar en estas sindicales el voto socialista de las pasadas legislativas? ¿Qué otro sentido tiene si no la reiteración con la que ahora se presenta como central de orientación socialista?

—Si decimos que somos un sindicato socialista es porque, efectivamente, lo somos, y nos parece necesaria esta clarificación. Hay unas condiciones que están ahí y que parten ya de 1888, cuando las mismas personas que con anterioridad crearon el Partido Socialista fundaron la Unión General de Trabajadores.

Estamos convencidos de que gran parte de los votos socialistas en las pasadas eleciones legislativas irán ahora a la U.G.T., pero en nuestra campaña no nos dirigimos tan sólo a éstos. Nos dirigimos a todos los trabajadores casi al margen de su ideología. Somos un sindicato pluralista y en nuestra organización hay compañeros de otras ideologías políticas.

—Cuando usted dice de U.G.T. que es na sindicato de orientación socialista, algunos de los que le escuchan pueden pensar: Efectivamente es el P.S.O.E. el que la orienta.

—La U.G.T. jamás ha sido, y en lo que de mí dependa no lo será nunca, correa de transmisión del P.S.O.E Y es muy difícil que seamos una correa de transmisión del partido porque lo que gara tiza sobre todo nuestra autonomía es nuestra estructura democrática.

—De lo que no cabe duda es de la dimensión política que poseen estas elecciones sindicales, ¿no es cierto?

—Son profundamente políticas. La acción sindical, económica y política están intimamente interconectadas. No hay en esto compartimentos estancos. Las legislativas abrieron paso al proceso democratizador pero éste debe ser profundizado por las sindicales, llevando la democracia a las empresas y después por las municipales que han de llevarla a los Ayuntamientos. El comportamiento del Gobierno respecto de las elecciones sindicales ha hecho que éstas cobren una muy especial dimensión política, primero por las frivolidades que en el campo de lo sindical está cometiendo con todas las leyes al respecto promulgadas, tan inadecuadas a la realidad, hechas a espaldas de los trabajadores, y segundo, porque creo que el Gobierno está teniendo un comportamiento que podemos calificar de antiugetista. Y lo na hecho solamente en función de la relación de fuerzas que existís a nivel político. Contemplando al P.S.O.E. como una posible alternativa de poder pensaremos que del triunfo de la U.G.T., dadas las relaciones fraternales que mantenemos con el Partido Socialista Obrero Español, la alternativa se presentará con más fuerza. Pensando en esto, como digo, el Gobierno ha cometido una serie de errores que va a pagar la U.G.T., pero que también van a pagar fundamentalmente ellos y los empresarios.

—Una vez clarificado el panorama sindical, ¿piensa que será más fácil recorrer el camino hacía la unidad?

—Cuando se nos han hecho proposiciones de ir a una unidad sindical a través de un congreso constituyente, o ir a una unidad previamente penetrada a la C.N.S., insistimos que no se podía ir a la unidad sindical sin haber conquistado previamente la libertad sindical. Nunca antepusimos la unidad sindical ni al sentido democrático de la organización ni tampoco al sentido de clase. Una vez conquistemos las libertades sindicales plenas, estaremos en el mejor camino para conseguir, asimismo, la unidad. Pero intuyo un proceso hacia la unificación acaso no tan breve como seria de desear. Existen todavía diferencias considerables entre las distintas concepciones del sindicalismo.

—¿Quién ganará las elecciones, U.G.T. o CC. OO.?

—Sin lugar a dudas, U.G.T.

NICOLÁS REDONDO IRBIETA

nació en Baracaldo (Vizcaya) el 16 de junio de 1927. Trabajador metalúrgico desde los quince años en Astilleros Españoles, debido a su actividad sindical fue despedido de esta empresa en 1973.

Miembro de U.G.T. desde época muy temprana, ingresó en el Partido Socialista Obrero Español en 1945.

Detenido en múltiples ocasiones, en el año 1968 fue desterrado a Las Hurdes. En 1970 accede a la comisión ejecutiva del P.S.O.E., donde ocupó el secretariado de organización hasta la celebración del XXVIII Congreso. Delegado español en el mes de junio de 1977 ante la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, es, en la actualidad, secretario general de U.G.T. y diputado electo por Vizcaya.

 

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