Autor: Castillo, Antonio. 
   Lo que deberían aclarar las elecciones     
 
 El País.    02/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

TRIBUNA ELECTORAL

Lo que deberían aclarar las elecciones

ANTONIO CASTILLO Secretario confederal de la CSUT

1. Que el pacto de la Moncloa deteriora la situación económica y alarga la crisis, a la vez que disminuye el poder adquisitivo de ios salarios, no crea puestos de trabajo y arruina a la pequeña y mediana empresa, aumentando considerablemente el paro, congela los precios de los productos agrarios y no da salida a la producción, mientras mantiene el nivel de ganancias del capital financiero a expensas de las demás capas sociales. Todo ello es causa de conflictividad, descontento, desanimo y desesperación entre los sectores sociales, que pueden ser causa de desestabilización de la democracia, máxime cuando en el único sector donde se establece la recuperación de la economía es totalmente inviable: la exportación; buena prueba de ello son las medidas proteccionistas de los países del Mercado Común sobres sus mercados y las propias declaraciones del presidente del Parlamento Europeo a Suárez: «Uno de los grandes inconvenientes que tiene España para entrar en el Mercado Común es que cuenta aún con productos agrícolas fuertemente competitivos con los de Europa.»

¡Qué será de los no competitivos!

Que votar a los sindicatos que apoyan el pacto es hacerse cómplices de todas las graves consecuencias del mismo y fortalecer la posición de los financieros y monopolios. Así lo confirmó Rafael Termes, presidente de la Asociación de la Banca Privada en la VIII Semana de Economía, organizada en Barcelona por el Grupo Mundo, al manifestar ante unos del presidente de la CSUT al pacto de la Moncloa: «... bueno, a pesar de lo que diga el señor Lorente, contamos con el acuerdo de CCOO y ÚGT, los sindicatos más grandes del país.»

2. Que existe un programa alternativo, que defiende la CSUT, el cual consiste en:

— Mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios, mediante un aumento del 30% que es lo que ha subido la vida en 1977 (de este modo mantendremos el nivel de compra y el nivel actual del mercado interior).

— La estabilidad en el empleo contra el despido del 5% establecido en el pacto de la Moncloa y contra la flexibilización de plantillas. Para ello, planteamos la solución a los expedientes de crisis mediante la intervención de la Administración en la concesión de la ayuda técnica y financiera necesaria, para impedir a toda costa el cierre de las empresas.

— La puesta en marcha de un plan de inversiones en cada región y nacionalidad, en base al aprovechamiento de los propios recursos naturales: agricultura, ganaderos, forestales, mineros y pesqueros.

— La protección de la industria naval, textil, maderera, conservera, etcétera..., mediante un plan de reestructuración de los sectores.

— La protección de la pequeña y mediana empresa, por ser ésta completamente necesaria para salir de la crisis y el instrumento más adecuado para el aprovechamiento de nuestras propias riquezas y que esa manufacturación revierta en las propias regiones y en la absorción de mano de obra.

Como es bien evidente, el programa de la CSUT está en franca contraposición con el pacto de la Moncloa. En realidad estas son las dos alternativas que van a confrontarse en las elecciones sindicales y entre las.que los trabajadores deberán de decidir. No obstante, con la falta de garantías existentes en las elecciones, estos dos programas no van a poder ser contrastados más que en un determinado número de empresas, debido a las restricciones de los empresarios y el ningún interés que tienen las centrales firmantes del pacto de debatir y contrastar nuestras alternativas.

Por todo ello, consideramos las elecciones poco esclarecedoras, aunque sí van a permitirnos realizar algunos avances en cuanto a ganar a trabajadores para el programa de la CSUT.

Donde se plantea la gran batalla electoral, por las centrales que negociaron el proyecto de elecciones y el Gobierno, es en la demostración de la fuerza de cada central para dejar sentado quiénes son los más grandes.

Ello, en realidad, no resuelve ni esclarece el panorama sindical ya que los trabajadores en pocos sitios van a decidir en torno a un programa, y el resultado nos dirá sólo la influencia actual de cada uno, pero no de sus programas, ya que muy pocos están afiliados a las centrales en base a sus programas. Buena prueba de ello es el trasvase de afiliados constante de unos sindicatos a otros sobre todo en épocas de conflictividad laboral o en una simple negociación, donde la posición de los sindicatos queda meridianamente clara.

 

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