Excepto E.L.A.-S.T.V., en el País Vasco. 
 Fracasa el sindicalismo nacionalista en las elecciones     
 
 Informaciones.    22/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EXCEPTO E.L.A.-S.T.V., EN EL PAÍS VASCO

Fracasa el sindicalismo nacionalista en las elecciones

MADRID, 22 (INFORMACIONES).

EL fracaso del sindicalismo nacionalista en España, con la sola excepción del sindicato E.L.A.-S.T.V., está siendo la constante de las elecciones sindicales en aquellos territorios que cuentan con representación de estas organizaciones que anteponen lo «nacional» a la otra característica de cualquier sindicato, esencial, como es el que sea «de clase».

En «I País Vasco, Solidaridad de Trabajadores Vascos ha mantenido una pugna muy reñida con U.G.T. y CC.OO., terminando en primer puesto sólo en Guipúzcoa y cediendo la primera plaza a U.G.T. en Vizcaya, Álava y Navarra. En cierta forma, el éxito del sindicato vasco es reflejo del triunfo político del P.N.V. —partido vasquista de tendencia cristiana que cosechó unos buenos resultados el pasado día 15 de junio.

Según los observadores de estas elecciones en el País Vasco, este ha sido el único territorio del país donde los resultados políticos se han homologado con los sindicales. efectivamente, teniendo en cuenta que el voto socialista del 15 de junio fue «obrero», la central socialista na obtenido la primacía en las provincias que han concluido la celebración de elecciones. Tras" la U.G.T., la central «cristiana» E.L.A.-S.T.V. ha conseguido los mejores resultados.

Por lo que se refiere a Cataluña, el único sindicato que se presenta como estrictamente nacionalista —Solidaridad de Obreros Catalanes— es una gota de agua en el océano electoral catalán. La S.O.C ha sido siempre minoritaria. Las urnas de 1978 le han relegado —de hecho— a Un papel puramente simbólico y testimonial.

El nacionalismo de la S.O.C. ha sido asumido por CC.OO., y buena parte —cada vez más—, por la propia U.G.T. Estas dos centrales ofrecen además líneas maestras ideológicas perfectamente sintonizadas con la voluntad politica, de la gran mayoría dé los trabajadores que residen en Cataluña.

Los resultados de las dos centrales mayoritarias en Cataluña reflejan con fidelidad el espectro electoral del día 15 de junio, con un voto socialista mayoritario —compuesto por voto obrero y de clases medias— y un voto comunista fundamentalmente obrero e intelectual. El nacionalismo como tal ha quedado incrustado en parte de la burguesía catalana, no profundizándose en las clases trabajadoras. Caso distinto, pues, que el País Vasco, donde el nacionalismo sí tiene -fuerza de atracción entre el proletariado.

En Galicia, según el corresponsal de INFORMACIONES, Freixanes, el Sindicato Obrero Galego (S.O.G.) no ha conseguido los resultados apetecidos, quedando en un tercer puesto y hasta en un cuarto en muchos casos. La Intersindical Nacional Galega (I.N.G.), apoyada fundamentalmente por los partidos nacionalistas radicales, se aseguraba en sus declaraciones iniciales un segundo puesto, detrás de Comisiones Obreras. La realidad es que, como en el resto del territorio, CC.OO. y U.G.T. se han distanciado en los resultados finales de los demás sindicatos, interponiéndose entre la cabeza y el sindicato nacionalista la «(tercera fuerza»: los independientes.

Siguiendo con el análisis político comparativo, la situación del sindicalismo nacionalista no es una sorpresa. Ka junio pasado, O.C.D triunfó rotundamente y también Alianza Popular ,sacó un porcentaje de votos importante. En este espacto político bolo algunas áreas industriales consiguieron incrustar algún parlamentario del P.S.O.E. y ninguno del Partido Comunista. El voto industrial, por supuesto, fue casi en masa hacia el P.C.E., que se había destacado en las luchas obreras de El Ferrol. La incidencia de CC. OO.

en estos sectores es indiscutible y los resultados confirman que el movimiento radical-nacionalista gallego tiene apenas incidencia en las zonas industrializadas, donde en teoría debiera estar su fuerza principal. Finalmente, el último sindicato nacionalista en su aparición dentro del panorama sindical —el Sindicato Obrero Canario— tampoco está obteniendo resultados favorables. Una vez más los resultados políticos están dando la medida de la influencia entre la clase obrera de los partidos de izquierda. Apenas tiene eco el nacionalismo canario entre el proletariado industrial y de servicios, o al menos eso es lo que se desprende de los resultados políticos y sindicales hasta ahora.

El corresponsal de INFORMACIONES en Las Palmas, Amado Moreno, manifiesta que hasta el momento no han destacado por número de delegados los supuestos «poderes» del Sindicato Obrero Canario, sindicato de corte nacionalista en el que se supone militan numerosos simpatizantes del M.P.A.I.A.C..

Con unos veinte mil afiliados en Las Palmas, según manifiesta uno de sus dirigentes, el S.O.C. es un sindicato de clase que representa y defiende —según dicen sus Estatutos— las aspiraciones económicas, sociales y políticas de la clase obrera del archipiélago. Sus principales características son las de unitario v de masas porque pretende unir a todos los obreros que trabajan en Canarias sin dis-criminación de ideología, creencia, raza o sexo. Independiente del Estado, de los empresarios y de los partidos políticos, aunque esto último ha sido puesto en entredicho más de una vea al acusarle determinados sectores de su dependencia de Pueblo Canario Unido, coalición política que propugna la autodeterminación del archipiélago canario, y en las pasadas elecciones legislativas dio la sorpresa constituyéndose en la tercera fuerza política de la región, después de U.C.D. v P.S.O.E.

«El Sindicato Obrero Canario debe ir delante de la clase obrera canaria, no a remolque de la misma. Es decir, el S.O.C. debe ser vanguardia de los derechos y aspiraciones de la clase obrera», afirma uno de sus dirigentes.

Las relaciones del S.O.C. con la U.G.T. y Comisiones Obreras son francamente pésimas, y no sólo se encuentran en punto muerto, sino que además se atacan públicamente, intercambiando comunicados. Las centrales del P.S.O.E. y de! Partido Comunista, en una reciente rueda de Prensa, criticaron duramente, aunque de forma indirecta, los extremismos de los métodos y reivindicaciones del S.O.C. en los conflictos con las empresas, especialmente en aquellas donde posee mayor inifluencia, como es el sector del tabaco y la aparcería, así como en la agricultura. «Nosotros combatimos el sucursalismo de Corrosiones Obreras y U.G.T.; son centrales que no tienen el carácter esambleario de la nuestra. Por todo ello, nos critican», replica un dirigente del S.O.C.

En cuanto a sus objetivos, indica que persiguen la creación en el futuro de un congreso obrero canario: «Una sola alternativa sindical (incluyendo la desaparición de nuestras siglas), que es el ideal de todos los trabajadores. No somos correa de transmisión de Pueblo Canario Unido. No tenemos ninguna ligazón con él Nuestra sindical es un frente donde caben todas las alternativas políticas, incluidos los objetivos de Pueblo Canario Unido.»

Aunque, teóricamente la Influencia del S.O.C. en algunos sectores es superior a, la U.G.T. y Comisiones Obreras, no se ha demostrado en la práctica, durante la confrontación electoral su poderío.

INFORMACIONES

22 de febrero de 1378

 

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