Mar de fondo y creciente politización. 
 Las centrales sindicales pretenden controlar la vida universitaria     
 
 ABC.    23/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. JUEVES, 23 DE FEBRERO DE 1978.

MAR DE FONDO Y CRECIENTE POLITIZACIÓN

LAS CENTRALES SINDICALES PRETENDEN CONTROLAR LA VIDA UNIVERSITARIA

MADRID. (De nuestra Redacción.) Aunque el presente curso se está desarrollando, a excepción de los sucesos de La Laguna, sin acontecimientos conflictivos de gran trascendencia, en diversos medios del profesorado universitario crece un malestar que puede tomar cuerpo en un breve plazo de tiempo. Se prepara, al parecer, una toma de posición con un importante respaldo numérico.

Profesores de marcada significación liberal, con historial de oposición al régimen político anterior, coinciden con otros muchos apolíticos en estimar nociva la politización de la vida universitaria, que «e considera creciente, pues si bien la Aparatosidad de carteles y mítines ha disminuido un tanto, ha aumentado, en cambio, la interferencia partidista en el interior de Rectorados, decanatos, Juntas, claustros, Comisiones de contratación, etc.

Al propio tiempo, siguen produciéndose «revoluciones silenciosas» en la composición de los órganos de Gobierno de algunos Centros. Así, en Filosofía y Letras de Granada, que ha adoptado recientemente una Junta formada por 43 numerarios (comprendidos catedráticos, agregados y adjuntos), 43 P. N. N., 43 alumnos y 43 miembros del personal no docente >P. N. D.), habiéndose sustituido al decano por un llamado «presidente de la Facultad». Los sectores liberales aludidos entienden que la igualdad numérica de representantes no tiene nada de «democrática» y sí mucho de demagogia, encaminada a lograr el control político de Facultades, E. T. S. y Universidades enteras.

O COACCIONES AL PROFESORADO.—Por otra parte, aunque no salten a las páginas de los periódicos, son frecuentes las presiones y coacciones —a veces muy graves— contra los profesores que expresan sus reservas o se oponen, por medios legales, a la aludida «democratización universitaria». Estos profesores son injuriados y calumniados en carteles sin firma, reciben llamadas telefónicas y cartas anónimas o son sometidos a «juicios críticos» con veredicto previamente aprobado. En algún caso, ha sido un decano, militante de un partido político de izquierda marxista quien ha designado tribunal —manifiestamente fegal— que, sin audiencia del interesado, acordó «expulsarle» de la Facultad (el profesor «encausado» se recuperaba de un infarto cuando se le comunicó verbalmente la «sentencia»). En otro caso, los «penenes» de un Departamento comunicaron al nuevo catedrático o director que «el Departamento no precisaba de sus servicios», haciéndole la vida imposible hasta que logró trasladarse a otra Universidad. No se libran del Insulto ni siquiera altos cargos del Gobierno: hace poco podía verse en una Facultad de la Complutense, v dentro de un mural socialista, la figura de un ministro caracterizado como un cerdo. El mural permaneció allí sin que se registrase intervención alguna de las autoridades académicas de ese Centro

D INTERVIENEN LAS CENTRALES SINDICALES.—Otro factor de malestar lo constituye la intervención fáctica de diversas centrales sindicales en la vida universitaria y la pretensión de consagrar legalmente esa intervención, pretensión reflejada ya a nivel de E G. B., B. U. P.,"y P.P., en la proposición de lev sobre Consejos Escolares del Grupo Socialista del Congreso. Además, comienzan a registrarse presiones para la sindicación en las universidades. Estas presiones podrían ser especialmente eficaces en relación con el personal no docente interino y con los profesores 110 numerarios, puesto que la prolongación de la situación de interinidad o la renovación de los contratos puede pasar a depender —o depende ya, en algunos lugares— de órganos nuevos dominados por personas afines o perteneciente a determinados partidos o sindicatos.

Es de señalar que todas estas maniobras se producen en un momento en que la gran, mayoría del alumnado, cansado de asambleas y mítines, desea estudiar y recibir las clases con normalidad. Sin embargo, este estado de ánimo colectivo provoca una inhibición estudiantil general ante las convocatorias de asamblea o elecciones, con los que los partidos políticos consiguen, con un mínimo de votos, irrogarse la representación de mués de estudiantes. Son significativos los casos de la Facultad de Derecho y de la Facultad de Filología, ambas de la Universidad Complutense. En la primera, se han celebrado elecciones de consejeros y delegados, con una abstención superior al 80 por 100 del censo. En la segunda, que cuenta con más de 3.000 alumnos, la postura del alumnado sobre la participación en la reforma universitaria, se decidió en una asamblea con menos de 200 asistentes.

O LA POLÍTICA MINISTERIAL.—Es muy acusado, en los medios universitarios aludidos, el disgusto ante la falta de una política ministerial coherente, que se atribuye a las conocidas disensiones entre altos cargos del Ministerio de Educación v Ciencia. No es posible obtener del Ministerio respuestas mínimamente fiables acerca del programa que se propone llevar a cabo, v nadie parece saber si se han iniciado va trabajos encaminados a las anunciadas reformas legales y, en tal caso, quién interviene en ellos.

Por último, v desde una perspectiva distinta, netamente política, fuentes bien informadas hacen notar que el partido gubernamental encuentra grandes dificultades para su implantación, entre el profesorado v el alumnado universitario, Se estima que la confusa política gubernamental, en relación con la Universidad, provoca que U C. D. esté perdiendo continuamente futuros votos del profesorado independiente, sin conseguir, en contrapartida, ganar terreno a la izquierda entre los profesores más politizados.

 

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