Los dirigentes sindicales analizan las elecciones sindicales (IV). 
 Zaguirre (U.S.O):" Los no afiliados vendrán a nuestra central"     
 
 Informaciones.    30/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

LOS DIRIGENTES SINDICALES ANALIZAN LAS ELECCIONES (IV)

Zaguirre (U.S.O.): «Los no afiliados vendrán a nuestra central»

MADRID, 30 (INFORMACIONES).

MANUEL Zaguirre Cano nació en Sacares ¡Almería). Vive en- Cataluña durante veinte años. Del 66 al 71 trabaja en el Banco Ibérico de Barcelona. Es elegido miembro del Jurado de empresa en dos ocasiones.

Ingresa en U.S.O. en 1967. Responsable de la Federación de Banca U.S.O., director del periódico «Catalunya Obrera», secretario general de la U.S.O. de Cataluña de 1969 a 1971. En este año pasa a ser miembro liberado con dedicación a nivel confederal. A principios de 1972 es detenido con nueve compañeros más. Breve estancia en Carabanchel. El fiscal pediría doce años y un día por asociación ilícita en grado dirigente. Poco después se instala en Euskadi, combinando la actividad confederal con el apoyo a U.S.O.-Euskadi. A principios de 1975 publicó el libro «Presente y futuro del sindicalismo», elaborado conjuntamente con José María de la Hoz. En ese mismo año se instala en Madrid. El I Congreso Coniederal de U.S.O., celebrado en abril de 1977, lo eligió secretario de relaciones políticas y sindicales. El Congreso Confederal extraordinario del 2 de octubre de ese mismo año le nombró secretario general de la U.S.O., cargo que ocupa en la actualidad. Su actividad habitual es la derivada de dicho cargo. Sus -ingresos mensuales son de 37.000 pesetas, sueldo confederal establecido para 1978 en la V.S.O.

INFORMACIONES. — ¿Cómo valora los resultados de las elecciones sindicales, hasta hoy?

ZAGUIRRE.—La U.S.O. está consolidándose cada día con más fuerza como la tercera central sindical, aparte propaganda fácil de otras centrales (S.u., C.G.T., C.T.C....), que se atribuyen ese lugar. En todas las listas, dejando a un lado las nuestras, aparecemos como los terceros. Estamos consiguiendo el 10 por 100 global del conjunto de delegados elegidos, lo cual significa tina cota importante, contando con los medios de que ha dispuesto la U.S.O.

Los resultados electorales no nos están sorprendiendo. Son, más o menos, los previstos, teniendo en cuenta que todavía son muchas las empresas que deben realizar elecciones. De todas las maneras, esperamos elevar algo ese porcentaje del 10 por 100.

Nuestra incidencia mayor es en el grupo de empresas que van desde 50 a 250 trabajadores. Es menos en las más pequeñas de 50 y en las mayores de 250, aunque siempre se mantiene sobre un 8 por 100, incluso en las superiores a mil trabajadores. Nuestros «fuertes» en el ámbito geográfico son el País Valencia, Cádiz, Almería, Murcia, Tenerife, Tarragona, Burgos, Pontevedra y La Coruña.

Esta distribución territorial se debe, evidentemente, a nuestra mayor afiliación proporcional en estas provincias. Hay otras, donde en números absolutos somos más fuertes (Barcelona, Vizcaya, Madrid, Asturias...), pero el aparato propagandístico que se necesita es mucho mayor que en otras provincias donde cuenta más la representatividad directa y la acción militante de los afiliados a la U.S.O.

En cuanto a sectores donde es mayor nuestra fuerza, es en la construcción naval (estamos sacando por encima del 20 por 100), en Banca (que debe empezar prácticamente), en textil (donde estamos sacando muy buenos resultados: Fabra y Coats, Sabadell, Tarrasa, etc.). Donde obtenemos peores resultados es en la minería y en las provincias de Córdoba, Jaén, Logroño y Soria.

I.—¿Habrá variaciones en el panorama sindical tras las elecciones?

Z.—Tras las elecciones es posible que se den variaciones en «1 panorama sindical. En lo que a nosotros respecta, significará un avance de la U.S.O., que se verá fortalecida por una importante entrada de delegados «no afiliados», sin descartar la aportación que ya se está dando de afiliados provenientes de otras centrales (S.U., U.G.T., CC. OO., sectores de hostelería, sanidad, •País Valencia, etc.).

A la U.S.O. todavía le costará un cierto tiempo —unos meses— el recuperar el protagonismo a tres que se daba en tiempo de la C.O.S., pero nos lo iremos ganando a pulso, y las dos centrales más numerosas y el Gobierno no tendrán más salida que aceptarnos como interlocutor que no se puede marginar, como ha sucedido estos últimos meses.

¡Pueden darse otras variaciones, sobre todo en las centrales más pequeñas, pero no somos nosotros quienes hablemos-de este tema.

Con respecto a los no af iliados, de entrada hay que distinguirles muy bien de los afiliados a los sindicatos, llamados demagógicamente «independientes». Estos últimos apenas tocan cifras mínimas.

Los que no están afiliados no forman una tercera fuerza sindical, pues no están organizados entre sí, están dispersos y desparramados por toda la geografía. Esto les llevará a integrarse en una u otra

central sindical. No tienen ningún tipo de futuro. Se les ha ido agrupando, pero únicamente para que se les confundiera con los «sindicatos independientes» y poder éstos capitalizar una realidad que no tiene nada que ver con el carácter amarillo y superestructural de esta invención de última hora. Nuestra central es, quizá, la que está en mejores condiciones para recibirles, por el carácter autónomo de nuestra propuesta sindical; los no afiliados que tenían ya una opción política concreta, ya se habían integrado previamente en su respectiva central. Se han dado ya numerosos casos de no afiliados que han asistido a los cursillos de formación de delegados de la U.S.O. y, lógicamente, han tomado nuestro carnet.

I.—¿Pueden influir estas elecciones en las futuras municipales?

Z.—Una influencia muy relativa. Nosotros sostenemos el principio de que existen coordenadas diferenciadas entre el campo politico y sindical. Eso se ha puesto de manifiesto en estas elecciones sindicales, cuyos resultados no se están ajustando miméticamente a los del 15 de junio. Ese principio actuará también de cara a las municipales.

I.—¿Qué corrientes permanecerán en el sindicalismo español del futuro?

Z.—Sin ánimo de profetizar, creo que, a tenor del esbozo de futuro que están trazando las elecciones en curso, se perfila una alternativa sindical dependiente del Partido Comunista de España, otra del P.S.O.E,; una alternativa autónoma y de clase, con una inspiración socialista autogestionaria, representada por la U.S.O. hoy. Probablemente se intente un artilugio amarillo, aunque creo muy difícil que cuaje, habida cuenta de las peculiaridades que se dan en nuestro país

I.—¿Van a negociar los sindicatos las relaciones industriales?

Z.—Por supuesto, en el nivel que les corresponda. A nivel de empresa, los encargados de la negociación son los comités. En el nivel superior, somos partidarios de que negocien las centrales con una representatividad verificada en base a baremos a establecer. Creemos, asimismo, que más allá de la empresa cabria arbitrar fórmulas mixtas, centrales-delegados de comités, para hacerse cargo de la representación obrera en la negociación colectiva.

I.—¿De qué ideología está más cerca su sindicato: derecha, centro o izquierda?

Z.—La U.S.O. no tiene ideología oficial. Somos un sindicato de clase, abierto a todos los trabajadores en el respeto de sus concepciones políticas, filosóficas o religiosas.

Como tal sindicato de clase, orientamos nuestra actividad sindical hacia un tipo de sociedad socialista en lo económico, democrática en lo político y autogestionaria en la organización de la vida productiva y social. Se trata de un modelo de sociedad que interesa a todos los trabajadores como clase. Esa sociedad, ni la van a hacer sólo los socialistas, ni será sólo para los socialistas.

Nosotros nos insertamos en una corriente progresista amplia. No cabe en nuestra perspectiva una concepción derechista o conservadora, Por otra parte, los obreros políticamente de derechas son una especie poco común. Tanto en la necesaria eficacia reivindicativa del sindicalismo, como en las aspiraciones sociales de mayor aléanos, debe prevalecer lógicamente ese sentido progresista al que me refería.

I.—¿Con qué partido simpatiza o a qué partido pertenece?

Z.—Entiendo que la pregunta es de tipo personal y a tal nivel respondo. Soy socialista y no tengo adscripción a partido político alguno. El porqué sería un poco más largo de explicar. Mi concepción y condición socialista la acredita una larga trayectoria sindical, no un carnet de mas o menos reciente adquisición. Entiendo la política socialista como una emanación del sindicalismo de clase, y en España viene ocurriendo diametralmente lo contrario. Quizá eso explique que no tenga afiliación de partido.

Además, algún partido que se proclama - socialista, no reconoce la libertad sindical de sus miembros, lo cual me afirma en la idea de que existen profundas lagunas en una parte cualificada del espectro socialista español. Por eso, se revalora el papel del sindica1ismo que propugna U.S.O., como instrumento al servicio de los trabajadores y de un proyecto de transformación social.

I.—¿A qué partido votó el pasado 15 de junio en las elecciones generales?

Z.—Yo no voté el 15 de junio por problemas administrativos. Los sucesivos traslados de los últimos años han hecho que desaparezca del censo electoral. Si tuviera ahora que votar, creo que volvería a abstenerme, aunque los problemas administrativos estuvieran resueltos. Soy uno más de los muchos españoles que vibró con la campaña electoral previa al 15 de junio, con sus promesas, con sus esperanzas, con un nuevo horizonte de libertad v bienestar..., y que se ha encontrado, pocos meses después, con la partitocracia y el «pacto» famoso, como resultado de aquellas promesas y esperanzas. La decepción, vamos.

 

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