La batalla de la representatividad     
 
 Informaciones.    17/05/1975.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La batalla de la representatividad

Tradicionalmente se viene considerando que, mientras las elecciones tienen una absoluta

representatividad a nivel de empresa, esta representatividad te va diluyendo paulatinamente a medida qwe

se va ascendiendo en los escalones local, provincial y nacional. En las elecciones de 1971 la renovación

se produjo sólo en los niveles bajos, aumentando la reelección de cargos sindicales a medida que te

ascendía en la escala: fueron reelegidos el 19 por 100 de los enlaces y vocales jurados, «el 29 por 100 te

tas vocales provinciales y el 40 por ICO de los vocales nacionales. Pero hay un dato que es aún más

revelador: ¡as pasadas elecciones señalaron la primera vez que los presidentes nacionales de los 24

sindicatos se sometían a elección, y ello despertó vna gran curiosidad por conocer ti los nombrados a

dedo serian o no ratificados por el voto. Los resultados no dejaron lugar a dudas; de tes 24 presidencias^

22 fueron reelegidas, es decir, más del 91 por 100. De donde un especialista en temas sindicales, como es

José Manuel Arija, concluye que la progresión es geométrica: Kuanto mayor es el porcentaje de

reelegidos que votan a otro para un cargo superior, mayores oportunidades tiene éste de ser a su vez

también reelegido».

Esto ocurre en parte porque el sistema electoral sindical transcurre con escasas posibilidades de

campañas electorales, reuniones o asambleas donde los candidatos puedan exponer sus puntos de vista.

Esto hace que, fuera de los centros de trabajo, la elección se haga prácticamente a ciegas. Se sabe que en

algunos ámbitos sindicales existe la aspiración de que una parte de esos veinte mil millones de pesetas

que constituyen el presupuesto de la O. S. sea destinada a la divulgación de candidaturas, atendiendo al

principio de igualdad de oportunidades consagrado en A artículo 11 de las normas electorales.

A escala empresarial también existen ciertas dificultades para promover la campaña electoral fcosa que,

par cierto, ya « está empezando a hacer en muchos centros de trabajo): el derecho de reunión sindical en

la empresa es limitado, y la reforma del decreto de 30 de abril de 1971 sobre el derecho de reunión

sindical en las empresas y locales sindicales, aun ¿acuitando grandemente las cosas, no parece haber sido

una solución plenamente satisfactoria: tíos requisitos legales a cubrir para poder reunirse siguen siendo

tan numerosos que es perfectamente válido asegurar que la inmensa mayoría de las reuniones de

trabajadores se seguirán realizando al margen del decreto», afirma Juan Francisco Moreno, vocal jurado

de Fiat Hispania y miembro de la Comisión Asesora del Metal. La falta de garantías que, a pesar de todo,

padecen los candidatos es otro grave inconveniente.

De otro lado, y acerca de la representatividad, ya señalamos en otro apartado que las empresas con menos

de seis trabajadores (que no eligen enlaces sindicales), y en general las empresas pequeñas, donde el

grado de actividad sindical de los trabajadores es generalmente menor, tienen franca ventaja sobre las

empresas grandes, hasta el punto de que se ha calculado que en tas elecciones provinciales las

prerrogativas del trabajador ae una empresa con cinco o menos trabajadores equivalen a las del enlace de

una gran factoría, que representa a más de mil operarios.

Las nuevas normas electorales, que también enumeramos en otro apartado, han sido objeto de algunas

criticas por parte de organizaciones laborales. «ios normas electorales han traído una desilusión para los

trabajadores», se afirma en un escrito dirigido por los representantes sindicales de Standard Eléctrica al

ministro de Relaciones Sindicales. «Lejos de conceder una amnistía sindical que permitiera que miles de

compañeros combativos, auténticos dirigentes obreros, se presentaran a eleccio-nos, nos encontramos con

una barrera aún mayor al exigirse dos años de permanencia en la empresa para poder ser candidato.»

El tema de los dos años de permanencia es importante, porque excluye como candidatos a los elementos

más jóvenes y a quienes acaban ¿e ingresar en la empresa por haber sido despedidos de otras.

Oirás rejormca que de alguna manera pueden considerarse regresivas son: la elección en segundo grado

de los jurados de empresa, en lugar de la anterior elección directa. Mediante esta fórmula, podría ocurrir

que sea elegido vocal jurado alguien que obtuvo menos votos como enlace; basta con que sea elegido por

una mayoría de enlaces, y no directamente por una mayoría de los trabajadores de la empresa.

La Junta ae Elecciones Sindicales, los aplanes electorales» y ciertos «planes especiales» para algunas

empresas son citados también como obstáculos a la representan-vidad, pero su análisis más detallado

superaría la capacidad de este trabajo. También convendría citar en este capítulo, como limitaciones de

las normas electorales, el hecho de que la mayor parte de ¡os funcionarios, personal sanitario y otras

varias clases no podrán votar, al quedar excluidos por la ley Sindical. Además, los casi 300.000 parados

que en estos momentos existen en España no podrán hacer oír su voz mediante el voto.

INFORME

 

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