Autor: Río López, Ángel del. 
   Consejos municipales provisionales, previos a los ayuntamientos democráticos     
 
 Ya.    06/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PARTIDOS POLÍTICOS Y ASOCIACIONES DE VECINOS

Consejos municipales provisionales, previos a los ayuntamientos democráticos

El Partido Carlista centra sus actuaciones inmediatas en el control de la gestión municipal • Cree

necesaria una nueva redistribución territorial de barrios y distritos • Congelación de todos los acuerdos,

planes y actuaciones que los vecinos están denunciando actualmente

El movimiento ciudadano, gestado por unas determinantes influencias politizas, va a ocupar lugar

importante en el futuro poli-tico español. Los, partidos incluso se atribuyen su participación en

el movimiento de barrios, en las asociaciones de vecinos, cuyas cabezas representativas estaban ligadas a

la militancia de la mayoría de los partidos políticos que se movían en la clandestinidad o ilegalidad.

La necesidad de ayuntamientos democráticos, a autogestionarlos, propugnada por la mayoría de los

partidos en su campaña preelectoral, ocupan especial atención dentro de las actividades inmediatas. Hay

unanimidad en reconocer los defectos de una administración centralista que ha implantado

administraciones locales incompetentes para la resolución de sus propios problemas, y en las

reivindicaciones contenidas en sus programas exponen las fórmulas de acción para la política municipal,

catalizadora del movimiento de barrios

CONTROLAR LA GESTIÓN MUNICIPAL

El Partido Carlista contempla también la necesidad de ayuntamientos democráticos y consejos

municipales provisionales que procuren una participación ciudadana y un control de la gestión municipal

por los vecinos, con una mejor utilización de los recursos comunitarios. Se inclina el Partido por una

nueva redistribución territorial de barrios, distritos, pueblos y ciudades. Se reconoce a las asociaciones de

vecinos, entidades ciudadanas, sindicatos ,v partidos políticos, su derecho a la participación directa en la

gestión ciudadana, considerándoles como inter1ocutores válidos de los vecinos y como elementos

populares que participen en el centro de la gestión municipal, garantizando la información pública total.

Se pide asimismo la congelación de todos los acuerdos, planes y actuaciones que el pueblo está

denunciando actualmente como arbitrarios y antipopulares. Paralelamente se investigarán las

responsabilidades económicas, políticas y sociales derivadas de gestiones municipales impuestas en

contra de los intereses del pueblo, entablando procedimiento judicial contra los responsables.

PLANES DE URGENCIA

También se inclina el Partido Carlista por la confiscación del patrimonio y ponerlo a disposición de las

organizaciones democráticas. Elaboraciones de planes de urgencia para cada barrio que cubra

redistributivamente las necesidades más urgentes. Se asegura la representación de los vecinos por medio

de unidades de convivencia con un determinado número de, vecinos, procurando una descentralización,

no sólo política, sino administrativa. Los alcaldes deberán ser elegidos por sufragio universal y los

concejales por distritos o barrios. A nivel de barrio habrá un consejo formado por representantes de cada

organismo representativo que funcione en el barrio y en el que se integrará el concejal representante.

"El problema se centra ahora en cómo llegar a la conquista de unos ayuntamientos democráticos a partir

de la ruptura democrática, sin desechar los avances que puedan obtenerse a partir de las conquistas

municipales o de zonas de poder democrático en los actuales Ayuntamientos", dice el Partido Carlista,

que asegura que el consejo municipal provisional debe quedar en manos de las asociaciones ciudadanas,

garantizando el pleno ejercicio de los derechos democráticos, tanto a los ciudadanos individuales como a

las instituciones y entidades sociales. Las asambleas de barrio elegirán a los representantes del consejo de

barrio y al concejal, y éstos, al alcalde, así como a las comisiones técnicas que contrate el propio

Ayuntamiento.

La vida municipal, a la vista de las pretensiones del Partido Carlista, debe ser bastión preponderante de la

evolución política hacia la democracia del país, gestionada y controlada por los propios vecinos.

Ángel DEL RIO

 

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