Autor: Camacho, Marcelino. 
   Los trabajadores después del referéndum     
 
 El País.    21/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

TRIBUNA LIBRE

Los trabajadores después del referéndum

Sin duda, tomo indicó la Comisión Permanente del Secretariado de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, el referendum ha sido «una-consulta sin las minimas condiciones democraticas» y «a pesar de que las curas no son hables la abstención ha sido importante y una buena parle de los votos, afirmativos dentro del contexto de la campana del Gobierno, demuestran la voluntad del pais de que se restablezca la democracia y se acabe de una vez con todo lo que signifique dictadura». Por ello, proseguía el comunicado «entendemos que el resultado del referendum emplaza al Gobierno a negociar, urgentemente, con la Oposición la implantación délas libertades sindicales democráticas y nacionales, asi como los urgentes problemas socioeconómicos de tos trabajadores y del país. El hacer oídos sordos a esta exigencia nacional agravaría la situación y aumentaría la tensión».

De todas formas para nosotros está claro, que el referéndum realizado y las elecciones previstas por la «Reforma» aparecen

como un intento de conseguir un certificado de «buena conducta» democrática, que permita, a un Gobierno salido de la dictadura, no democrático, afrontar negociaciones con ¡a Oposición y por otro lado alcanzar una mayoría suficiente que dote a la opción reformista de autoridad para instrumentar medidas de estabilización, en un intento, ya clásico, de cargar la crisis económica a los trabajadores.

Sería un grave error de elevados costos, no feneren cuenta que estamos immersos en una grave crisis económica y que ésta Implica a diferentes sectores sociales y en especial a los trabajadores: su solución, por tanto, no puede ser abordada, aficazmente sólo por «mayorías» electorales, maso menos prefabricadas o manipuladas. La solución de esta grave crisis sólo puede venir del conjunto de colectivos sociales.

Esto, significa que la situación es inmanejable por cualquier Gobierno que aun partiendo de una aritmética seudo-parlamentaria. no refleje ni tenga en cuenta, la correlación real de fuerzas politicas sindicales y sociales en general, existentes en el Estado.

Por tamo sólo la negociación con este abanico de fuerzas y la creación de un Gobierno representativo de las mismas puede permitir: primero, asegurar unas elecciones libres sobre la base de los siete puntos aprobados por las fuerzas democráticas el 27 de noviembre de 1976: y después, evitar que un nuevo plan de estabilización reformista conduzca a una espiral de enfrentamiento con los trabajadores y en

consecuencia a una agudización de la crisis económicas y social.

Así. pues, «nuestro después del referéndum ¿qué?» serra: después del referendum, la negociación, las libertades democráticas para todos sin exclusion después del referendum, un Gobierno de amplio consenso que garanticé durante la consulta electoral una libertad completa de la campaña y una estabilidad potííica y social (previas soluciones urgentes a lo económico-social inaplazable) en un momento institucional transitorio.

En el momento en que se debe establecer una nueva legalidad democrática, política y sindical. en el contexto de una profunda crisis económica, cuando la interacción de ambos factores, político y económico es mayor que nunca, olvidarlo traería gravísimas consecuencias.

Ninguna opción política o económica que parta de marginar a la clase obrera tiene posibilidades de llevarse a caha con éxito: solo la participación de los trabajadores puede asegurar un futuro de libertad sin sobresaltos ni traumas.

Con el establecimiento de las libertades sindicales democráticas nacionales podrán abordarse todos los problemas politícos socialesy económicos.

En este proceso la consolidación y desarrollo de la demócracia, pasaría a ser un problema de «responsabilidad nacional y los trabajadores nos situaríamos en las coordenadas-correspondientes ya que liberad y democracia estarían en el contexto global, en la perspectiva de los trabajadores. La clase obrera, parte inseparable de las nacionalidades y pueblos que componen el Estado español, sería garante de unas libertades y democracia que además forman parte del proceso hacia el socialismo, de un socialismo que para nosotros es libertad y justicia social justicia social y libertad.

 

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