El futuro de los funcionarios sindicales     
 
 ABC.    29/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

FUTURO DE LOS FUNCIONARIOS SINDICALES

Uno de los aspectos en los que la transición de un Régimen a otro, de una forma del Estado a la que le sucede en el tiempo, había revestido caracteres ciertamente dramáticos era el relativo al futuro de los más de 30.000 funcionarios sindicales. Es a todas luces evidente que el Ministerio de Relaciones Sindicales, al cual ya le cambió, de hecho, la preposición su antiguo titular, hoy ministro de la Gobernación, definiéndolo como un Ministerio «para» las Relaciones Sindicales, tiene cada vez menos razón de ser, máxime cuando todo indica que la concesión de plenas libertades sindicales es un supuesto de casi inmediata traducción en hecho.

En esta situación, las seguridades verbales dadas por el actual titular de Relaciones Sindicales a sus funcionarios han tenido justa y oportuna confirmación con el recién aparecido decreto-ley por el que se crea la Administración Institucional de Servicios Socio-Profesionales, en la que se integrarán el actual personal sindical y el patrimonio de la Organización. Según el artículo segundo del decreto, los funcionarios sindicales tienen ya la condición legal de funcionarios públicos del organismo autónomo, con la plenitud de derechos que les confieren actualmente sus estatutos.

Podrá argumentarse que la creación de esta Administración Institucional de Servicios no responde exactamente a la necesaria transformación de las actuales estructuras de la administración sindical, que este nuevo organismo aparece como previamente revestido de provisionalidad, Sin embargo, lo que sin duda ha privado en la creación de esta nueva figura administrativa oficial ha sido el afán de conseguir un instrumento para garantizar los derechos adquiridos por los miles de funcionarios que, en tanto que funcionarios sindicales, lo han sido también públicos, habida cuenta de la naturaleza da sus actividades.

Se ha buscado, en suma, fletar un barco para que la futura desaparición del Ministerio, que no será ni tan fulminante ni tan tajante como algunos piensan, en razón de las complejidades que conllevará la formalización de una estructura sindical distinta, no arrastrará consigo a quienes lo han tripulado, desde puestea con mayor o menor brillo, durante los últimos lustros.

Así, en el decreto-ley de creación se especifica que la Administración Institucional de Servicios

Socio-Profesionales tendrá un Consejo de Administración —compuesto, por terceras partes, por representantes de los Consejos de Empresarios y Trabajadores y por vocales designados— que presidirá el ministro de Relaciones Sindicales, quien ejercerá tambien " las facultades que atribuye la legislación vigente al titular del Ministerio al que se halle adscrito el organismo autónomo». Este Ministerio es el de la Presidencia, según el texto oficial.

Una vez aclarado que el destino de los funcionarios sindicales ya no tiene por qué ser el del propio Ministerio al que hoy mismo pertenecen, no cabe sino solicitar definición, precisar de cuál sera la gestión de los servicios asistenciales profesionales que le van a ser confiados, En este caso se ha creado el órgano antes que la función, pero, habida cuenta de su motivación, quizá sea lo más conveniente potenciar al máximo esa tafea sin formulaciones de principios.

 

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