Autor: Sanz, Pascual. 
   ¿Qué queda de la Organización Sindical?     
 
 Arriba.    07/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

¿QUE QUEDA DE LA ORGANIZACIÓN SINDICAL?

De extre el variado y discutible conjunto de ideas, deseos y proyectos que integra el reciente mensaje del Presidente del Gobierno quiero extraer lo que considero principio fundamental de su filosofía política:

«Se trata de acomodar los esquemas legales a la realidad del país.»

Probablemente estaría pensando nuestro Jefe del Ejecutivo que la intensa celeridad de producción de acontecimientossociológico en nuestro país quema o sitúa fuera de juego político real a un buen número de instituciones, figuras jurídicas y formas de comportamiento.

De una manera especial se nota este fenómeno en la reciente aceleración del cambio sindical. Voy a pasar revista a una serie de hechos o realidades sociales que, a mi juicio, están en riesgo de quedar vacíos de todo contenido sindical.

En primer lugar quiero resaltar la manifiesta inacción de la propia OS, cuyos órganos de Gobierno parecen congelados, atenazados y sin capacidad de respuesta ante la dinámica socio-económica del momentó.

En este mismo orden de realidades comprobables, parece claro que los Sindicatos, órganos de composición y coordinación de los intereses obreras y patronales, colaboradores de la Administración en política económico-social, etc., no alcanzan el necesario nivel de actividad integradora que justificaría su subsistencia.

El Consejo Económico-Social a los distintos niveles territoriales, languidece, realizando una ficticia labor de colaboración con los poderes públicos en orden a la planificación.

Los Tribunales de Amparo sestean en una plácida tranquilidad, levemente perturbada por esporádicos asuntos de carácter electoral.

La atrofia de instituciones nacidas para la realización del viejo ideal de democracia orgánica en el ámbito sindical, es, sin duda, preocupante.

De otra parte se hace preciso constatar el paralelo desarrollo de organizaciones sindicales, históricas unas, potsbélicas otras, que propugnan un modelo sindical bastante distante del que prevé la vi. gente ley Sindical; incluo ya hoy no desconoce nadie la existencia de sindicatos obreros independientes, vinculados a centrales sindicales ilegales, con organización y cuotas propias (construcción, hostelería, etc.)

La presencia de despachos de abogados laboristas vinculados a las centrales sindicales ilegales, supone, evidentemente, la absorción de una serie de actividades tradicionalmente propias de los órganos asesores del sindicalismo oficial.

Debe tenerse en cuenta que este peculiar tipo de despacho jurídico no se limita a una función de asistencia jurídica a los trabajadores, sino que llegan a ejercer una auténtica orientación o dirección en materia sindical, elaborando plataformas reivindicativas de Convenios Colectivos, estrategias de acción en situaciones conflictivas, manifestaciones de apoyo y solidaridad ante situaciones concretas de carácter sindical.

Si hace unos años se oía como aspiración del movimiento obrero que el sindicalismo debe de dejar de hacerse en los despachos, parece que la pregunta que ahora está en el ambiente es: "Qué tipo de despacho?»

En el campo empresarial la evolución ha sido prácticamente simétrica: nacimiento y desarrollo de las patronales (Asociación de Empresarios Independientes, Empresarios Critianos, etc.) y transformación de las legales Uniones de Empresarios en Patronales de rama, etc. No queda provincia española que se precie que carezca de su patronal, vinculada a uno u otro sistema de organización.

Recientemente los más significados líderes de las Uniones de Trabajadores y Técnicos parecen tomar posiciones de cara a la inminente reforma, constituyendo sus propias centrales obreras (ASO, Confederación Sindical Obrera, etc.)

Pero lo que quizá revista caracteres más dramáticos y alarmantes es el proceso de destrucción de la representación de los trabajadores en la empresa. Estamos asistiendo a una auténtica desaparición de un buen número de enlaces sindicales y Jurados de Empresa que están siendo forzados a dimitir, acusados de falta de representatividad o por el simple hecho de ostentar un cargo sindical legal, siendo sustituidos por comisiones surgidas de una asamblea que carece de las necesarias garantías democráticas.

En el caso de que el apuntado proceso de autoextinción y desmantelamiento continúe, ¿qué quedará dentro de unos meses de la OS y su complejo organigrama? Quizá sólo pueda contabilizarse un pesado y anacrónico aparato asistencia! (incluida la asistencia jurídica) y algunos órganos cuyo contenido es más político que sindical.

Si acomodar los esquemas legales a la realidad del país es una exigencia del quehacer político del Gobierno, trasladar la realidad sindical a las correspondientes normas jurídicas es una tarea que no permite el menor aplazamiento.

Pascual SANZ

 

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