Autor: Río López, Ángel del. 
 Movimientos de barrios y partidos políticos. 
 Las asociaciones de vecinos, integradas en el programa de los partidos políticos     
 
 Ya.    17/04/1977.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

17-1V-77

INFORMACIÓN DE MADRID

Movimiento de barrios y partidos políticos

La asociación de vecinos, integradas en el programa político de los partidos

FPS: "El movimiento de barrios represento una escuela de militantes" • MC: "Los ayuntamientos en

manos de la izquierda pueden llegar a convertirse en parcelas de poder" • ORT: "Dentro de unos

objetivos de transformación política, los barrios son esencial instrumento" • PCE: "El movimiento de

barrios, órgano catalizador de las masas ciudadanas" • PT: "Estas organizaciones cumplirán un popel

primordial" • OCE: "El movimiento de barrios es una expresión político de la unidad popular"

¿Cómo se inserta el movimiento de barrios en los objetivos de transformación política que plantea tu

partido? Esta es la pregunta que el CIDUR dirige a los representantes de los partidos políticos

encuestados en uno de los capítulos del libro "Movimiento de barrios y partidos políticos".

Las respuestas son de lo más variadas, pero en general estiman que el movimiento ciudadano, como

bastión reivindicativo contra la» deficiencias de una Administración centralizada y de una Administración

local sin poder autogestionario, componen uno de los frente» más importantes para la instauración de una

sociedad libre y democrática. Todos los partidos coinciden en que el movimiento de barrios constituye un

frente en la lucha ideológica de cada uno de ellos y su importante influencia da presión puede

convertirse—de hecho así ha sucedido—en un poder militante de singular trascendencia en la

transformación política que propugna cada partido.

FPS: UNA ESCUELA DE MILITANTES

El representante de la Federación de Partidos Socialistas, Eugenio Hoyo, opina que el movimiento de

barrios es "un frente de lucha dentro de !a perspectiva del socialismo democrático y autogestionario.

Representa una escuela de militantes y un espacio de implantación del partido; es el medio de

concienciación y movilización popular por excelencia".

El hecho de que los partidos políticos mostraran cierta apatía ante las elecciones municipales no significa

que el poder de la Administración local, autogestionado por el movimiento ciudadano, pierda interés de

cara al proceso de transformación política que cada uno de ellos pretende. Javier Álvarez Dorronsoro y

J. L. Martín Galindo, del Movimiento Comunista, dicen: "Los ayuntamientos en manos de la izquierda

pueden llegar a convertirse en parcelas de poder arrancadas al Estado burgués. Por ello el MC inserta el

movimiento de barios en la lucha por la democracia y el socialismo. Que las fuerzas populares, que la

izquierda cuente con la mayoría en los ayuntamientos, en una situación de libertades, favorecerá

enormemente sus posibilidades ante elecciones generales."

Si en días anteriores destacábamos el hecho de que los partidos políticos confesaran su participación,

incluso a nivel organizativo, dentro del movimiento de barrios, en esta ocasión, y a la vista de las

respuestas de sus militantes, tenemos que decir que la integración del movimiento de barrios dentro da la

actuación política es todo un hecho. Manuel Guedán y José Molina, de la ORT, dicen a este respecto:

"Dentro de unos objetivos de transformación política, los barrios son un buen instrumento para conseguir

la unidad organizativa y política de todos los sectores populares."

EL CENTRALISMO. DEBILIDAD DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL

Los representantes del FCE, tras hacer una breve exposición del programa de actuación política, y dentro

del mismo la inserción del movimiento de barrios como órgano catalizador y agrupador de las masas

ciudadanas, juzga la influencia del centralismo administrativo en las administraciones locales: "El

extremarlo centralismo ha supuesto una gran debilidad de la Administración local mera correa de

transmisión de los intereses especuladores o importante, en el mejor de los casos, para hacerles frente."

Los hechos dan la razón a esta afirmación, que está en mente del movimiento de barrios,

Nazario Aguado, del Partido del Trabajo, dice: "Es un hecho que continuamente se repite que cuando

cierran las fábricas, cuando la-lucha de los obreros sale a la calle, inmediatamente se plantea la

solidaridad de toda la ciudad; los puntos claves son los mercados, las asociaciones, las iglesias, la

solidaridad del comercio, el papel de los transportes. El pueblo, en la ciudad, en los barrios, tiene unos

problemas peculiares, pero que responden a las contradicciones del capital monopolista igual que en los

demás sectores. Las organizaciones a nivel de manzana, barriada y municipio cumplirán un papel

primordial."

Por su parte, José Martínez Barceló, de la OCE (BR), asegura: "A nivel urbano, el movimiento de barrios

es la expresión política de la unidad popular cuyo objetivo es la conquista del socialismo."

Con estas impulsiones de los representantes de los partidos políticos finalizamos la exposición del

contenido del interesante libro confeccionado por el CIDUR. Sin lugar a dudas, el hecho más significativo

ha sido la reconocida intervención de los partidos políticos en las asociaciones de vecinos de los barrios y

la inserción del movimiento ciudadano dentro de los planes de transformación política de cada partido.

Es difícil profundizar sobre las repercusiones positivas y negativas de esta influencia política en las

asociaciones de barrios, pero lo que sí es evidente es que a esos vecinos que formaban el grueso del

movimiento se les ha venido ocultando el sentido político de sus acciones reivindicativas. Los

representantes de estas asociaciones se han cansado de decir que eran completamente apolíticas y que

sólo pretendían la concesión de unas necesidades ciudadanas negadas por los ayuntamientos, moviendo

en muchas ocasiones a las masas a concentraciones que distaban bastante del cometido ideológico que los

había justificado ante los vecinos. En defensa de esta evidente ocultación política de los partidos al

movimiento de barrios es admisible la justificación de una represión que no presentía el más mínimo

desenmascaramiento.

A. DEL RIO

 

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