Madrid: Concluyó el XXX Congreso de la UGT. 
 Propuesta la creación de Coordinación Obrera     
 
 Informaciones.    19/04/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MADRID: CONCLUYO EL XXX CONGRESO DE LA U.G.T.

PROPUESTA LA CREACIÓN DE "COORDINACIÓN OBRERA"

MADRID, 19 (INFORMACIONES.)

EL Congreso de la Unión General de Trabajadores de España —que hace el número 30 de los celebrados con carácter ordinario en los ochenta y ocho años de existencia de la organización y primero que se reúne en España desde 1932— terminó ayer casi como había empezado: bajo el signo de la ruptura, sindical y política, y con una vigilancia policial exterior algo más acentuada que en la jornada de apertura.

Han sido cuatro días de sesiones continuas, en los que se ha cumplido con precisión milimétrica el denso programa confeccionado de antemano. Muchas decisiones importantes, a corto y largo plazo.

El futuro más inmediato ha quedado fijado con precisión y claridad. Y como notas características, la normalidad absoluta y la ausencia total de incidentes, dentro y fuera del recinto de sesiones.

Los viejos ugetistas, especialmente los emigrantes y exiliados procedentes de la Europa comunitaria, apenas si podían dar crédito a lo que veían. Al cabo de cuarenta y cuatro años —exactamente, la mitad de la vida de la U. G. T.— volvían a reunirse en Madrid, en el corazón mismo de Cuatro Caminos, para hablar libremente de sus cosas. Sin frenos ni cortapisas. Sin permiso, pero autorizados. Con los puños en alto, la «Internacional» en las gargantas y lágrimas en las mejillas. Aquí mismo, en Madrid. Y a muy pocos metros de unas paredes encaladas en las que podía leerse, en trazos verdes, una convocatoria todavía reciente: el día 1, a las doce, todos a la plaza de Oriente.

La sesión de clausura constituyó un acto protocolario. Estaban presentes más de un centenar de observadores extranjeros, en representación de las más importantes centrales sindicales europeas y mundiales; muchas de estas organizaciones hablan enviado a Madrid a sus secretarios generales.

Presente también en la sala Hans Mathof fer, ministro de Tecnología de la República Federal Alemana, quien, en su interven ción del viernes, habia afirmado: «Sois necesarios para Europa y os esperamos cuando España sea un país democrático.» No acudieron, sin embargo, y en contra de las especulaciones del sábado, ninguno de los grandes lideres socialistas europeos:

A media mañana, y en medio de una atronadora salva de aplausos y gritos unánimes de «¡unidad!, ¡unidad!», hicieron su entrada en la sala los representantes de otras organizaciones sindicales ilegales —U.S.O., CC. OO., S.O.C.—. que ocuparon un lugar destacado en la mesa presidencial El primer saludo a la asamblea corrió a cargo de don José Fargas, en representación de Solidaridad de Obreros Catalanes, que fue acogida con gran entusiasmo, al igual que las palabras de don Mariano Espúñez, de Unión Sindical Obrera, quien señaló, entre otras cosas: «Corresponde a nuestras dos organizaciones la responsabilidad de conseguir la unidad del movimiento sindicalista.» Frialdad, en cambio, y algunas palmas de compromiso, en la intervención de don Julián Ariza, quien puso de relieve, en medio de amplios murmullos de desaprobación, la tesis de Comisiones Obreras de acudir a un congreso sindical constituyente para decidir la clase de Sindicato que quieran los trabajadores. «Queremos que este congreso sea el congreso de la unidad Sindical —puntualizó y las Comisiones Obreras.

se comprometen a respetar la voluntad de los trabajadores.» No acudieron a la sesión de clausura —por «razones técnicas», según se señaló desde la mesa de presidencia—, a pesar de haber sido expresamente invitados, los representantes de la Confederación Nacional de Trabajo (C.N.T.) y de Solidaridad de Trabajadores Vascos (S.T.V.-E.L.A.) Otra intervención que produjo entusiasmo entre los congresistas fue la del delegado de las Juventudes Socialistas de España, don Miguel Ángel Pino,

LA NUEVA EJECUTIVA

A primera hora de la mañana se dio a conocer también la composición de la nueva Comisión. Ejecutiva de la Unión General de Trabajadores de España, que habia sido elegida al término de una votación celebrada, a puerta cerrada, a última hora del sábado. De acuerdo con e) pronóstico de INFORMACIONES en la edición del sábado pasado, don Nicolas Redondo Urbierta metalúrgico vizcaíno, resulte reelegido secretario general Las ocho secretarías restantes quedaron distribuidas así don Antonio García Duarte (administrativo malagueño) Organización don Luis Alón so Novo (trabajador químico de la federación de Madrid» Propaganda: don Jesús Mancho (alimentación, Valladolid), Administración; don José Valentín (metalúrgico Barcelona), Formación; don Manuel Simón (metalúrgico Madrid). Relaciones Internas; don Jerónimo Saavedra (enseñanza, Tenerife). Prensa e Información: don Manuel Garnacho (construcción Madrid). Coordinación de las Federaciones Industriales, y doña Ludivina García (enseñanza, Asturias), Emigración

Las vocalías, en número de seis, han quedado asignadas a los siguientes militantes don Eduardo López (metalúrgico, Vizcaya), don Carlos Navarrete (abogado, Huelva) don Manuel Chaves (enseñanza, Sevilla), don Isaías Herrero (metalúrgico, Burgos), don Luis Funertes (metalúrgico, Barcelona) y don Marcelino García (construcción, Asturias).

A excepción del secretario general, de cincuenta y un años, todos los integrantes de la Comisión Ejecutiva son personas de menos de cincuenta años. Por vez primera desde la guerra civil, una mujer ha pasado a ocupar la titularidad de una de las secretarías. Como novedad habría que subrayar el cambio de los estatutos en el sentido de que todos los miembros de la Comisión están sujetos a la revocabilidad de susmandatos, incluso con antelación a la celebración del próximo congreso, que se celebrará dentro de dos años Es de destacar también la ausencia de representantes de las federaciones del exterior en la Comisión Ejecutiva.

DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL

El discurso de clausura corrió a cargo de don Nicolás Redondo. Dijo que no le cabía duda de que estos cuatros días habían acercado considerablemente la libertad sindical, y mostró esperanzas en lograr «un mundo sin explotación».

El señor Redondo agradeció la labor desarrollada por la comisión de orden del congreso la colaboración y amistad de los representantes de organizaciones obreras extranjeras, la objetividad de los medios informativos, el comportamiento de los congresistas y la asistencia de miembros de otras organizaciones sindicales ilegales

Después de hacer una critica del actual Sindicato de España, manifestó que el congreso potenciará sin duda «el impacto y la audiencia que la U.G.T. tiene entre la oíase trabajadora del país», y añadió que también resultará trascendental para todos los trabajadores españoles en su lucha por la libertad

LAS RESOLUCIONES

Según se Informó en una rueda de Prensa celebrada al término del Congreso, habían quedado resueltos dos puntos esencialmente polémicos. Por votación mayoritaria. la asamblea se pronunció en favor de la unidad sindical en la libertad, como requisito previo, y a partir de ella —de esa unidad libremente pactada con las demás corrientes del movimiento obrero— llegar al futuro de una organización social libre v democrática.

Como pasos previos de este proceso se contemplan igualmente la ruptura sindical —«sólo la ruptura sindical garantizará la posibilidad de actuación del sindicato de clase, libre y democrático que representamos», se lee en el texto definitivo de la resolución aprobada— y el establecimiento de las libertades democráticas.

El Comité Federal, que sustituirá probablemente en su denominación al actual Comité Nacional de la U.G.T., adoptará los medios necesarios para acelerar la ruptura sindical, previa consulta a la base.

«La alternativa que propone la U.G.T. —se lee también en el texto definitivo de la "resolución política"— al resto de las organizaciones sindicales no oficiales es lo Coordinación Obrera, con un llamamiento a las mismas para que abandonen la C.N.S.» Esta propuesta constituye, en la práctica, una réplica y una proyección —a escala laboral— de Coordinación Democrática, de la que tanto U.G.T. como otras organizaciones obreras forman parte. La propuesta del congreso sindical constituyente expuesta por don Julián Ariza mereció el siguiente comentario por parte del señor Redondo Urbieta: «U.G.T. no participará en un congreso constituyente unitario hasta que no quede superado el período de conquista de las libertades democráticas.»

Por lo que respecta a la «confesionalidad» política, entendida como grado de interpelación y dependencia del sindicato socialista con respecto al Partido Socialista Obrero Español (P. S. O. E.), triunfó finalmente la tesis continuista; esto es, dejar las cosas como estaban. El dictamen final —5.000 votos a favor, 1.500 en contra— reza asi: «La ponencia ha rechazado las proposiciones que pedían la incompatibilidad de cargos de la U.G.T. con cargos en organizaciones políticas.» En consecuencia, y aun cuando el principio de autonomía haya quedado reforzado con esta decisión, dos de los miembros de la nueva ejecutiva —los señores Redondo y López, metalúrgicos ambos y vizcaínos los dos— continuarán formando parte, al mismo tiempo, de la directiva del P.S.O.E., aunque se tiene la Impresión de que podrían renunciar a sus puestos al frente del Partido con motivo del próximo Congreso General del P.S.O.E., que se celebrará en octubre.

ACTO FINAL

El presidente de la mesa del congreso, el vizcaíno y ex preso político don Ramón Rubial, cerró el acto, agradeciendo la participación y la presencia de todos, e invitando a los delegados a concluir el congreso «como siempre se ha hecho». La sala entera puesta en pie entonó entonces las viejas estrofas de la «Internacional». Los congresistas salieron finalmente del local en orden, sin que en ningún momento intervinieran las fuerzas del orden

Rafael Blanco

En primer término pueden distinguirse algunos de los miembros de la nueva Comisión Ejecutiva de la U. G. T. de España. De Izquierda a derecha: don Manuel Garnacho (primero), don Manuel Chaves (segundo), don Luis Alonso Novo (cuarto) y sucesivamente don Antonio García Duarte, don Manuel Simón, don Nicolás Redondo Urbieta —secretario general— y don Jesús Mancho

 

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