España. 
 La Construcción, hacia la crisis más importante de los últimos veinte años     
 
 Blanco y Negro.     Página: 19,22. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

LA CONSTRUCCIÓN, HACIA LA CRISIS MAS IMPORTANTE DE LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS

UNO de los más graves problemas económicos —con la lógica incidencia en el terreno sociológico y político— es el de la progresiva crisis de la construcción que podría ser alarmante. En este informe se analiza la situación general vista desde Madrid, el caso concreto de Barcelona y el reflejo del sector de la Construcción en la Bolsa. Han realizado este trabajo Juan Manuel Ortega, Jordi Domenech y Antonio Espada Béjar.

EL momento actual que atraviesa el sector de la construcción es grave; frente a la alegría inversionista de la década de los 60 y los dos o tres primeros años de los 70, el panorama de este importante sector industrial se ha tornado oscuro y amenazante. Las cifras son más que significativas; según datos facilitados a ByN por la Vicesecretaría General Técnica del Ministerio de Trabajo, el paro estimado en julio del presente año alcanzaba a 115.517 trabajadores, cifra que ante el delicado momento coyuntura!, en que parece probable que una determinada situación política se refleje directamente en los baremos económicos, amenaza incluso con doblarse durante el próximo invierno, alcanzando de esta forma eí temido cuarto de millon de parados, con lo que el problema tomaría visos de auténtica catástrofe.

LA CRISIS NO SE HA PRESENTADO DE IMPROVISO

Sin embargo, la crisis no se ha presentado de improviso. Haciendo un poco de historia del problema nos encontramos con que durante el primer semestre del 73 ya existía cierto «recalentamiento» del sector como consecuencia de una producción que no se ajustaba a las necesidades reales del país, es decir, que había seguido unas pautas de desarrollo acordes a la ley del máximo beneficio inmediato, sin mayor preocupación por atender los problemas más evidentes de planificación a largo y medio plazo y asimismo hacía ya su aparición en escena un exceso de mano de obra, que iniciaba su proceso de transformación en ejército industrial de reserva como resultado social del momento de recesión. Debido a esta situación, en el segundo semestre del mismo año las empresas del ramo no obtuvieron las ganancias que esperaban, y antes de que el Gobierno tomase medida eficaz alguna para paliar un problema, que tal vez debería haber previsto, se produjo la crisis del petróleo que, con sus graves consecuencias inflacionistas, destroza todo el alegre panorama del sector, sobre todo en aquellas provincias eminentemente turísticas, que con una aparente paradoja vienen a coincidir en gran parte con la geografía del subdesarrollo español.

EL 8 POR 100 DE LA POBLACIÓN LABORAL TRABAJA EN EL RAMO DE LA CONSTRUCCIÓN

De esta manera en unas pocas semanas se viene abajo lo que, desde hacía varios años, parecía sólido y mucho más duradero. La causa de este auténtico colapso hay que buscarla, después de hacer abstracción, o, mejor, análisis del desenvolvimiento global caótico de la economía española, en la ausencia de una

adecuada infraestructura en el armazón del sector. Sólo de esta manera se puede comprender cómo de una demanda angustiosa se pudo pasar en tan poco espacio de tiempo a un paro que comenzaba a ser generalizado. El defecto de visión en la construcción ha sido comparable a un espejismo, error, especulativo sin duda, que va a ser demasiado caro cíe pagar, habida cuenta de que el ramo ocupa en España directamente a un 8 por 100 de la población laboral, cifra a la que hay que asimilar la de todos aquellos subsectores dependientes: metal, madera, servicios de mantenimiento, etc. No obstante, hay que diferenciar la crisis: el hundimiento puro y simple de esta industria, de lo que puede no ser otra cosa que una oscilación cíclica en un movimiento de infla se quiebra la ley del máximo beneficio inmediato ciónrecesión típico del desarrollo capitalista de los macrosectores de esta índole (abocados a la larga a ese fin, pero capaces de gigantescas inflexiones con su consiguiente recuperación o desplazamiento hasta otras áreas). Y así la propia inercia de la industria constructora —con una gran parte de su actividad asegurada durante todo el año 74 y parte del 75— ayudó en giran medida a que la progresión del paro laboral no fuera tan vertiginosa como se temió en un principio. Datos significativos de esta época son los 47.077 trabajadores de toda España que estaban en paro «n enero del 74, cifra que en diciembre del mismo año se había incrementado hasta alcanzar a 85.709 trabajadores. Por regiones las más afectadas fueron —y siguen siéndolo— Andalucía y Cataluña. Como se puede apreciar, estas dos regiones aglutinaban casi el 60 por 100 del total de parados de toda España. Las principales razones de este desequilibrio regional son: el tan traído y llevado Plan Comarcal de Barcelona y la ausencia total de industrias en las zonas turísticas andaluzas.

«LA CIFRA DE PARADOS ESTA INFLADA», ASEGURA EL PRESIDENTE DEL SINDICATO DE LA CONSTRUCCIÓN

Preguntado por ByN sobre este tema, el presidente del Sindicato de la Construcción, don Manuel Pérez Olea, nos dijo: «El gran problema del sector es que hoy día no tiene una infraestructura adecuada a sus auténticas necesidades. El sector debería de gozar de una autonomía propia, en el sentido de ser regido por una planificación única, en función e interés de sus específicas características y no por la múltiple intervención de distintos estamentos: Ministerios de Obras Públicas, Vivienda, Turismo y otros organismos oficiales colaterales. Replantearse de nuevo sus numerosos problemas y afrontarlos desde esta base. En cuanto al número de parados, hay que tener en cuenta que el sector de la construcción viene dando cabida a numerosos trabajadores •—peones agrícolas, empleados de hostelería, etc.— que en realidad no pertenecen al sector, con lo cual la cifra de parados está notablemente inflada, aunque también es cierto que hay numerosos parados que no están censados». Sobre si se llegaría a alcanzar en breve el cuarto de millón de parados, su opinión es que, sin estar inexorablemente abocados hacia esta cantidad límite, tampoco es posible descartar la hipótesis frente a las perspectivas que ya se perfilan en el próximo invierno. Solamente una decidida acción de búsqueda de soluciones puede permitir que la situación comience a recuperarse en la primavera.

CONSECUENCIAS NEFASTAS DE UNA MALA DISTRIBUCIÓN DEL INCREMENTO ECONÓMICO

A raíz de la presentación de proyectos de presupuestos del Estado para 1976, que suponen un crecimiento total del gasto público de ciento veintinueve mil millones de pesetas, y que según palabras del ministro de Hacienda, don Rafael Cabello de Alba, serán fundamentalmente distribuidos en tres grandes «paquetes».

Necesidades sociales y comunitarias, Defensa Nacional y gastos destinados a las actividades de la economía general española, cabe interrogarse acerca de la posible repercusión de estos importantes incrementos en la reactivación y protección del sector que nos ocupa. A este respecto argumenta el señor Pérez Olea que, lógicamente, la idea general del incremento debería ser favorable a una industria fundamental como lo es la de la construcción, pero que es imposible establecer determinaciones concretas en tanto no se sepa en qué se van a invertir estas cantidades, e incluso señala la posibilidad de que una distribución que no contemplase en su exacta medida las dimensiones del problema podría tener unas consecuencias nefastas al supeditar aún más la dinámica del sector a los intereses de industrias marginales.

CONCESIÓN DE CRÉDITOS A PROMOTORES PAGADEROS A VEINTE O TREINTA AÑOS

ByN ha querido compulsar también el ambiente que, en los círculos empresariales, se ha venido formando en torno a todas estas cuestiones y amenazas o síntomas de crisis. La impresión es variopinta, ya que, a pesar de la generalización de los problemas, su enfoque y su tratamiento admite una gran variedad de posturas como es normal que corresponda a un sector privado tan agilizado, casi diríamos disparado, como el de la construcción. En ByN de 18 de octubre pasado recogíamos unas declaraciones de don José Meliá, quien sostenía que la impronta recesiva no ha tenido una especial toma de cuerpo en su grupo inmobiliario, que en todo momento mantuvo sus obras en marcha. Contrasta esta declaración con la formulada, de forma un tanto lacónica, por don José María Aguirre González, consejero de Agromán y representante de los empresarios por el Sindicato Nacional de la Construcción en las Cortes: «Tal como está la construcción en estos momentos, prefiero no hacer ningún tipo de comentario».

EL RETORNO DE LOS EMIGRANTES ACENTÚA LOS PROBLEMAS

Don Manuel Ángel de la Quintana García, director comercial adjunto de Urbis, señalaba, por su parte, que el efecto de retroceso ya estaba llegando a su final y que este «tocar fondo» suponía el advenimiento de un período de estabilidad que a finales del año próximo bien podría suponer un óptimo resurgimiento.

Entretanto, y como medida de emergencia a corto plazo, proponía la utilización de la mano de obra en la realización de obras públicas —remedio clásico de la política económica en épocas de desempleo masivo— y la concesión de créditos y subvenciones para promotores pagaderos a veinte o treinta años, para evitar el miedo a la iniciación de negocios inmediatamente ruinosos.

Quizá la solución de todos ios problemas esté en esa nueva infraestructura que apunta el presidente del Sindicato de la Construcción; quizá, pero de momento mucho nos tememos que no sea capaz de disminuir los costos de producción, de aumentar el poder adquisitivo, la liquidez de las empresas, los créditos —ya agotados— del Banco del Crédito a la Construcción, la edificación turística —inmóvil ante la incertidumbre del ramo—, el levantamiento de viviendas de protección oficial —que no encuentran compradores por su alto precio y su poca «labor social», y que han dejado de ser la panacea de los constructores—. Son muchos problemas que, por si fuera poco, el Sindicato tiene que complicarlos con un planteamiento cuádruple a otros tantos departamentos (Ministerios de la Vivienda, Hacienda, Obras Públicas y Trabajo).

Ante este precario panorama surgen todavía más interrogantes; por ejemplo, el de ¿cuándo se potenciará, por fin, el cooperativismo? o ¿cuándo se reducirán esos tres muertos diarios en accidentes laborales de la construcción? Unos problemas van unidos a otros. Cuando se realice la Reglamentación de la ley del Suelo y cuando se ponga en tela de juicio la efectividad actual de la ley sobre Viviendas de Protección Oficial se habrá dado un gran paso para solucionar la crisis.

Las perspectivas de cara al futuro más inmediato no son precisamente tranquilizadoras, y todo ello sin contar con la vuelta de los emigrantes, que, sin duda alguna, de producirse, pondría al sector en una situación prácticamente irrecuperable.

En el primer semestre del 75, el Colegio de Arquitectos visó el 52 por 100 de proyectos menos

que en igual semestre del 74 AL margen de las zonas eminentemente turísticas como Sevilla, Málaga, Canarias, etc., Barcelona es la zona de España en donde la crisis del sector de la construcción ha alcanzado cotas más altas. En este sentido es preciso señalar que de los 145.000 productores que trabajan en la construcción se encuentran en paro 20.832, lo que representa un 14,60 por 100 del censo laboral encuadrado en el referido sector y que no todos reciben el subsidio de paro. Además, de las 57 empresas constructoras que el pasado año efectuaron suspensión de pagos, 23 se encontraban radicadas en Barcelona. Otro dato significativo es que durante el primer semestre del presente año, el Colegio de Arquitectos ha visado el 52 por 100 de proyectos menos que el año anterior en igual período. A la vista de estos datos se comprenderá que tanto en los ambientes empresariales como laborales del sector de la construcción predomine el pesimismo, situación que sólo se podría modificar si la Administración adoptara una serie de medidas encaminadas a lograr la reactivación de tan importante sector en el conjunto de la economía, ya que no puede olvidarse que el ramo de la construcción tiene la peculiaridad de extender rápidamente a los demás sectores económicos la euforia o la depresión.

CAUSAS DE LA CRISIS

Si hemos de señalar los factores que de forma específica determinan la actual coyuntu-

 

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