Ministro de Trabajo, en Burgos. 
 El paro y el conflicto son en sí mismo situaciones anormales     
 
 Informaciones.    31/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

MINISTRO DE TRABAJO, EN BURGOS:

«El paro y el conflicto son en sí mismos situaciones anormales»

BURGOS, 31. (INFORMACIONES.) — Con motivo de la conmemoración del décimo aniversario de la puesta en marcha en la provincia de Burgos del programa de Promoción Profesional Obrera (P.P.O.), Burgos celebró ayer (ver INFORMACIONES de ayer) una serie de actos conmemorativos, que fueron presididos por el presidente del Gobierno, ministros de Trabajo, Relaciones Sindicales y Educación y Ciencia, así como por el presidente de las Cortes.

La jomada tuvo un marcado carácter social, ya que en el curso de la misma, tanto el presidente del Gobierno como el ministro de Trabajo expusieron y refrendaron las líneas más significativas de acciones presentes y futuras en este terreno.

Con este motivo, también las personalidades asistentes inauguraron un centro del P. P. O. con capacidad para 600 alumnos, y recorrieron las instalaciones.

En Capitanía, el presidente del Gobierno pasó revista a las tropas que le rindieron honores acompañado por el capitán general el.- la VI Región Militar, que pronunció unas palabras en el salón del Trono.

«Señor presidente —dijo—, aquí estamos en vigilancia tensa, serena y firmes para que los enemigos de todo orden, especialmente los lobos disfrazados de corderos, no prosperen en sus designios nefastos que atentan contra la unidad, grandeza y libertad de nuestra patria.»

El presidente del Gobierno agradeció las palabras del capitán general en lo referente a las seguridades de vigilancia de las fuerzas armadas, y resaltó las virtudes castrenses, para acabar expresando la tranquilidad de España ante esta vigilancia. También E uso de manifiesto la satisfacción que sentía por encontrarse en Burgos, «lugar de vigilias permanentes en las que el Caudillo forjó esta España que tenemos. Ya hoy, en su gloriosa austeridad, fecunda ancianidad, el Caudillo está esperando que esa carga que todavía gravita sobre sus nobles hombros sea compartida, sea aliviada por todos aquellos que le debemos gratitud, fidelidad, amor y respeto, y que hemos hecho de su servicio el timbre de honor más preciado a que pudiéramos aspirar».

Ya en el Gran Teatro de Burgos, un representante del P. P. O. leyó unas frases de agradecimiento y de confianza en la labor de este organismo, y el ministro de Trabajo, don Licinio de la Puente, pronunció un discurso, destacando la labor formativa del P. P. O. «Estos trabajadores —dijo—, que son la palanca más formidable para la transformación económica y social de España. Porque ellos no se van a conformar nunca con una situación estacionaria y una España estancada o socialmente desequilibrada, y van a querer, van a exigir y van a construir una España cada día más fuerte y más próspera; porque ellos, que son medio necesario para el cambio, van a ser a la vez su impulso más decisivo y la garantía de que ese cambio nos va a conducir a una sociedad más rica y más justa.»

«El salario justo —dijo más adelante el ministro de Trabajo—, su defensa y su garantía son parte sustancial de la política laboral. Nuestra política salarial debe estar encaminada a conseguir una mayor participación de sueldos y salarios en la renta nacional, una progresiva mejora del salario mínimo y una más eficaz garantía del cobro de los salarios por los trabajadores. Hay que enfrentarse con una regulación más realista de la conflictividad laboral, cuya evolución en los últimos tiempos hace insuficientes las normas que actualmente las regulan. Esta regulación tiene que enfrentarse con la conciencia de que el paro y el conflicto son en sí mismos situaciones anormales, perjudiciales para trabajadores y empresarios y perjudiciales para la economía nacional y para la convivencia social. Por tanto, deben arbitrarse cauces más amplios y más claros para el diálogo, pero debe exigirse que esos cauces sean utilizados, que sean las representaciones legitimas quienes puedan plantear los conflictos, y que la manifestación extrema de la alteración laboral no pueda estar justificada sino en los casos extremos en que hayan sido agotados previamente los procedimientos ordinarios de diálogo. Entender que el paro es el medio de imponer por la fuerza y como primera instancia ´una reivindicación, aunque ésta fuera justa, es tanto como infringir un ataque a nuestro Estado de derecho, cuyas consecuencias son incalculables.»

Finalmente, el presidente del Gobierno pronunció un discurso de clausura del acto, cuyos aspectos más importantes ofrecimos ayer en nuestra última hora.

 

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