La huelga, reconocida. 
 Han dicho sobre la huelga     
 
 Informaciones.    10/05/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

IA HUELGA, RECONOCIDA

Han dicho sobre la HUELGA:

* El ministro de Trabajo, don Fernando Suárez, en el transcurso de una entrevista televisada la noche del día 7 del pasado mes de abril, refiriéndose al tema de la huelga, entre otras cosas, dijo:

«Yo comprendo la carga emociona) y política que el término huelga suscita como herencia de otras situaciones y de otros contextos ya superados, y el relativo traumatismo de cualquier innovación en un terreno tan sensible, pero se trata de admitir una realidad y canalizar algo que puede y debe ser canalizado.»

•» Por su parte, el señor Fernández Sordo, ministro de Relaciones Sindicales, en unas declaraciones hechas a «La Vanguardia» el día 21 de marzo, se expresaba en estos términos :

«Yo no afirmo la existencia de un derecho de huelga, sino que la encuadro dentro de los supuestos de causas de justificación como legítima defensa. V no creo que en ningún caso la regulación de la huelga tenga que llevar aparejado el despido libre, sino que este tiene que tener una motivación, porque no se puede inventar una regulación de huelga distinta de la del resto del mundo. La correlación, pues, no es huelga-despido libre, sino huelga y consecuencias de una justificación por parte de la dirección empresarial.»

En otras declaraciones que el señor Fernández Sordo concedió al diario «Ya», con ocasión de su nombramiento como ministro, dijo:

((Desconocer la existencia de la huelga es una majadería. Incluso enmascararla con otros nombres. Pero en este país existe «n fetichismo jurídico que hace suponer a muchos que la existencia de una ley reguladora acabaría con las huelgas. Creo que los conflictos laborales son difíciles de resolver, pero es indudable que una calificación jurídica de los mismos resultaría beneficiosa, porque es bueno llamarlos por su nombre.»

En el número 23 de la revista «Gentleman», correspondiente a la quincena del 15 al 30 de diciembre de 1974, el señor Fernández Sordo, a la pregunta sobre si él era partidario del derecho de la huelga, decía, entre otras cosas, lo siguiente:

K... Aun siendo un mal (para la empresa, para la sociedad y para los propios trabajadores), puede ser conveniente que la ley contemple la huelga como hecho extremo y que se produce cuando las vías conciliatorias normales se han agotado. Tanto más se producirá esta vía extrema cuanto prevalezcan situaciones de injusticia flagrante en las relaciones de producción, y las instituciones de una sociedad no acierten a imponer su arbitraje con diligencia v equidad.»

* En una extensa nota del arzobispado de Barcelona, hecha pública a finales del mes de noviembre del pasado año, con ocasión de la situación laboral que por aquellas fechas atravesaba dicha región, los obispos catalanes se expresaban en estos términos :

¡(Es necesario que se regule jurídicamente el derecho de huelga y que las estructuras sindicales se ajusten a los principios promulgados en la declaración de la VII Asamblea del Episcopado Español, de julio de 1968.»

* El sociólogo don José Félix Tezanos, profesor de la Facultad de Sociología de Madrid, en la revista «Europeo», el día 22 de noviembre del pasado año, en unas declaraciones hechas sobre el tema de los conflictos de trabajo en España, se expresaba en estos términos:

«Por supuesto, el tema del confite to de trabajo debe enmarcarse dentro de un panorama dé conjunto en el que figuran tales reivindicaciones Y en realidad, nos encontramos con la necesidad de plantearnos conjuntamente el problema de la democracia en nuestro país. Así, el reconocimiento del derecho de huelga se impone como una cuestión de realismo. Pero, por otra parte, este derecho no es más que uno de los que componen ese haz conjunto de derechos inalienables que deben ser reconocidos.»

* Don Licinio de la Fuente, siendo ministro de Trabajo, el día 2 de septiembre del pasado año, decía en el diario coruñés «La Voz de Galicia»:

«El ideal respecto a la huelga, que es un hecho, porque la conflictividad surge casi inevitablemente en las relaciones laborales, el ideal, repito, sería conseguir que la huelga no fuese nunca necesaria.»

* En el mes de mayo de 1974, el ex ministro don José Solís Ruiz, en un diario de Málaga, afirmó que, ((Con huelga o sin huelga, siempre habrá grupos que tratarán de negar a España el agua y la sal».

* Don Víctor Martínez Conde, en un coloquio-debate organizado por «Nueva Generación» señaló:

«Hay un gran escepticismo entre los trabajadores al hablar de aperturismo, porque sí todo queda en que "a la huelga le llamemos huelga", al trabajador que le pongan en la calle o en la cárcel por participar en un

conflicto, le da lo mismo que a éste lo denominen "conflicto" o lo llamen "huelga".»

• Don Luis Enrique de la Villa, catedrático de Derecho del Trabajo (en el citado-coloquio en «Nueva Generación»), indicaba;

«Por otra parte, el fenómeno social de la huelga, al no contar con una reglamentación, produce una erosión del poder constituido, ya que la estabilidad de las estructuras se relaciona directamente con los conflictos. A mayor rigidez de las estructuras, mayor volumen de conflictos.»

* Don Rodolfo Martin Villa, ex Decreto alicorto

Por Alfredo AZCON MUÑOZ

SIN conocer con detalle el decreto-ley sobre Regulación de la Huelga, es obvio que el comentario se basa exclusivamente sobre las suposiciones de su contenido comentadas por -los periódicos.

En mi opinión personal, el decreto-ley, en general, va a remolque de la realidad, sin conseguir atemperarse a ella. Por otra parte, parece que quiere, además, dar satisfacción no sólo a las peticiones de la Organización Sindical, sino a la oposición de dentro y fuera del Régimen. Yo creo que no va a lograr dar esta satisfacción, ya que queda (el decreto) alicorto, como en su día la llamada ley de Cogestión.

LAGUNAS

Al excluir los conflictos por interpretación de normas y otros tipos de conflictos eminentemente laborales que no recoge, queda una laguna que será semillero de conflictos que no podrán acogerse a esta regulación.

Los plazos se multiplican de tal modo que convierten en una carrera de obstáculos el llegar al Recurso de la Huelga, facilitando el que los pescadores en río revuelto hagan su pesca, que en los bienintencionados cunda el desánimo y que los agitadores políticos puedan arrimar el ascua a su sardina.

Cómo se arbitrarán los fondos dé resistencia, necesarios en toda huelga, sin que rechine la sociedad en general, es un interrogante de lo más apremiante.

De todas formas, tiene de positivo el reconocimiento legal de un hecho, y por tanto es perfectible en el futuro.

nadie para los propios dirigentes sindicales, pues de ello deriva el desprestigio para sus actuaciones, lo que está produciendo, como consecuencia, el desgaste grave de tales representantes.»

El obispo de Mondoñedo-El Ferrol, monseñor Araújo Iglesias, con ocasión de la festividad de San José Artesano, en abril de 1973, escribía lo siguiente:

«La frecuencia de los conflictos laborales a nivel de empresa es un hecho que no se puede ocultar y que está ahí, agudizando y perturbando la paz que debiera existir en las relaciones laborales entre los dos elementos básicos en toda empresas: capital y trabajo; cuando no el mismo orden público y la misma paz social.))

secretario general de la organización Sindical, también participó en el coloquio sobre la huelga y, entre otras cosas, dijo:

((No se puede decir que el tratamiento habitual en nuestro país de los conflictos colectivos sea bueno, y si no es bueno, lo es peor que para

Monseñor Jubany

 

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