Sensibilidad y acción políticas laborales     
 
 ABC.    08/05/1970.  Página: 2. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

A B C. VIERNES

SENSIBILIDAD Y ACCIÓN POLÍTICA LABORALES

"Los primeros organismos gubernativos creados para las cuestiones de trabajo son—escribió el catedrático Pérez Botija—verdaderos laboratorios de investigación del malestar social, a la par que centros de estudio para la adopción de medidas encaminadas a evitar los roces sociales. Después van aumentando sus atribuciones, se convierten en ejecutores y fiscalizadores de las medidas dictadas para resolver aquellos roces."

Describen y compendian, estas líneas, los dos impulsos a los que se debe, en definitiva, la creación del derecho del Trabajo, de la legislación laboral, entendida en el más amplio sentido, y la fundación de los organismos administrativos •que promueven dicha legislación y a quienes compete la exigencia de su cumplimiento.

Los dos impulsos son la sensibilidad política que percibe la importancia y gravedad de los problemas planteados en el mundo laboral y la decisión, también política, de resolverlos. Ninguno de ambos puede atribuirse en exclusiva a una ideología política determinada, ni son tampoco, contra lo que parece creencia generalizada, fruto sólo propio de nuestro tiempo.

La sensibilidad política—o si se prefiere la sensibilización de los políticos—ante las cuestiones y conflictos laborales tiene, en España como en muchos otros países, raíces antiguas.

Baste recordar algunos precedentes, a cuya cabeza debe colocarse, aunque no tuviera virtualidad legislativa, la Comisión creada por don Segismundo Moret en 1883. Y ya comenzado nuestro siglo, y con el antecedente inmediato de un proyecto de don José Canalejas en abril de 1903, don Francisco Sírvela firma la creación del Instituto de Reformas Sociales, Instituto al que todos los estudiosos de estas materias consideran germen de la fundación del Ministerio de Trabajo, en mayo de 1920, por don Eduardo Dato, que fue también promotor de la aparición del Instituto Nacional de Previsión (1908) y uno de sus primeros presidentes, iniciando la política y la legislación de los seguros sociales.

Es extraordinariamente significativo, aleccionador incluso, el hecho de la colaboración de hombres de muy distinta idea política en el Instituto de Reformas Sociales. No; ni la sensibilidad ni la acción eficaz ante los, problemas de las clases trabajadoras---como ya hemos dicho— fueron patrimonio exclusivo de una tendencia o un partido político determinados. Fueron, y lo siguen siendo, preocupaciones fundamentales inscritas en todos los idearios, en todos los programas.

El catedrático citado al comienzo divide la evolución legislativa laboral española en cuadro etapas y las califica así.: 1900-1923, iniciación y preparación; 1923-1931, aclimatación y consolidación; 1931-1936, momento de intensificación, y, desde 1938, época de madurez y de sistematización.

La simple enumeración de estos períodos es dato suficiente, sin reproducir fechas de leyes concretas, para evidenciar cuánta aportación existía ya a la legislación laboral y cuánta creación administrativa para resolver estas cuestiones, antes de que en nuestros días se haya logrado una notabilísima expansión y perfección de todo el sistema.

Naturalmente, contemplados los tres primeros períodos con el común criterio de nuestro tiempo, pueden´parecer épocas de realizaciones laborales menores, insuficientes, de poco aliento. Pero merecen mucha mejor calificación si se enjuician en el marco de su tiempo propio. Valorados así, merecen, sin duda, generoso elogio.

Y por ello, en la ocasión del cincuentenario del Ministerio de Trabajo, no es inoportuno, sino justo, recordar los hombres y los tiempos que comenzaron en España el Derecho del Trabajo y la articulación de un sistema para resolver las graves y difíciles cuestiones laborales. Recordar a quienes fueron primeros legisladores, y primero» políticos, de la justicia sociaL

 

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