Los dirigentes sindicales analizan las elecciones (y VIII). 
 Nicolás Redondo (U. G. T.): "Existe una bipolarización del panorama sindical CC.OO. Y U.G.T."     
 
 Informaciones.    04/04/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

LOS DIRIGENTES SINDICALES ANALIZAN LAS ELECCIONES (y Vil)

Nicolás Redondo (U.G.T.):

«Existe una bipolarización del panorama sindical entre CC.OO. y U.G.T.»

MADRID, 4 (INFORMACIONES).—Nicolás Redondo Urbieta nace en Baracaldo en 1927, de una familia vasca de solera ugetista y socialista. Está casado y es padre de dos hijos. Desde los quince años, trabajador metalúrgico en la empresa Naval, de Sestao (hoy Astilleros Españoles), tradicionalmente una de las más conflictivas. Nicolás Redondo fue despedido de esta última en 1973 como sanción por su acción militante, después de treinta y nueve años de servicio. Militante de la U. G. T. y de las Juventudes Socialistas, ha sido detenido en trece ocasiones de 1951 a 1973. Fue desterrado a las Hurdes en 1968.

Juzgado tres veces, le alcanzó la amnistía cuando aún tenia pendiente una condena de dos años y media de cárcel por propaganda ilegal y asociación ilícita. Es actualmente diputado del P. S. O. E. por Vizcaya.

INFORMACIONES. — ¿Cómo valora los resultados de estas elecciones sindicales?

REDONDO. — La primera consecuencia Importante, además de la gravedad que comporta la política sindical obstaculizadora del Gobierno, es que de estas elecciones va a resultar una relativa conformación del horizonte sindical.

Los resultados electorales han confirmado una tendencia que ya se había iniciado entre los trabajadores, aun antes de las elecciones: la bipolarización del movimiento obrero en torno a dos opciones sindicales como son U.G.T. y CC. OO. Y esta bipolarización, que nadie puede poner en duda, tiene una importancia política fundamental, sobre todo a la vista de que a ambas centrales respaldan y apoyan una determinada alternativa política. Por otra parte, la bipolarización representa un hecho original dentro del movimiento obrero europeo.

Al lado de las dos grandes, el resto de las centrales sindicales aparecen en los resultados electorales con porcentajes muy poco significativos, junto a un número importante de ´independientes no afiliados. Esta toma de postura, así como el electorado de las pequeñas centrales, son propias, entre otras razones, por la confusión que todavía existe en el terreno sindical, después de tantos años de represión y vida clandestina.

Pero el- proceso está claro y en un corto espacio de tiempo acabará por delimitarse y decantarse sobre todo hacia la alternativa sindical socialista. Los llamados sindicatos «independientes», verdadera punta de lanza de la patronal y del Gobierno, el incipiente sindicalismo amarillo, han demostrado no tener ni una mínima implantación en el seno de la clase trabajadora.

Hasta cierto punto, los resultados han sido los previsibles. La incidencia de U.G.T. se ha manifestado sobre todo en las grandes empresas, En las pequeñas y medianas ha habido una cierta confusión con las listas electorales y muchos de los que aparecen como independientes pertenecen a U.G.T. Por zonas, Vizcaya, Asturias, Murcia, Castilla, Canarias, Aragón, Extremadura, Madrid, Cataluña y Baleares son los ámbitos geográficos con más fuerza ugetista. Ello es debido, entre otras razones, a la memoria histórica de los trabajadores y a que representan, en términos generales, las zonas de mayor tradición obrera. Los sectores en que U.G.T. se ha mostrado más implantada son metal, química, minería, transportes, alimentación, etc.

Por el momento, a partir de estas elecciones se va a imponer una realidad: no va a existir una hegemonía por parte de ninguna de las centrales sindicales. Respecto a la iniciativa política y sindical, que ambas centrales quieran desarrollar, se va a imponer la realidad de que cualquier acción reivindica ti va, política o sindical, que ponga en juego una de las centrales, tiene que estar inexorablemente en línea con los planteamientos de la otra. Ello constituye una cuestión de primer orden a la hora de establecer una política de alianzas y programar una unidad de acción.

En cuanto al tema de los no afiliados, hay que distinguir entre los verdaderamente independientes, que, como decíamos más arriba, son producto de los años de la dictadura, y los «independientes» que representan intereses patronales. Los primeros irán paulatinamente integrándose en las centrales de clase, y con los segundos, es previsible que el Gobierno y la patronal intenten articular una organización amarilla, a la que no le va a ser fácil la tarea, pues la clase trabajadora en nuestro país no parece permeable a experiencias de este tipo.

I.—¿Qué repercusión tendrán las elecciones sindicales en las municipales?

R.—El Gobierno Suárez está retrasando todo lo posible las elecciones municipales. Ello es debido a la posición débil e insegura de U.C.D. en el Poder local. La derecha no tiene fuerza ni bandera en estos ámbitos. De manera indirecta, las elecciones sindicales han influido para aplazar «sine die» las municipales. Suárez y la derecha ven cómo los movimientos de base votan a la izquierda y están maniobrando para hacerse con una base social entretanto.

I.—¿Qué corrientes sindicales van a predominar en el futuro en España?

R.—Está claro que las corrientes que van a predominar en el sindicalismo español son —se ha visto— UGT, CC. OO. y las centrales minoritarias de clase. CNT es todavía una incógnita, pero es una tendencia que históricamente ha contado en nuestro país con base social en Cataluña y Andalucía, sobre todo, aunque su fuerza actual no se ha podido contrastar.

I.—¿Van a negociar las centrales los convenios colectivos?

R.—En los ámbitos superiores a la empresa hemos defendido, casi en solitario, que Sólo los sindicatos o las Federaciones de Industria, del ámbito territorial correspondiente, están capacitadas para la negociación y firma del convenio. Todas las modalidades de coordinadoras de delegados las rechazamos. No tenemos, como organización, ningún complejo de inferioridad ante la clase trabajadora reunida en asambleas, y las elecciones recientes han demostrado nuestra implantación y la confianza que merecemos a los trabajadores no afiliados. Si nos oponemos siempre hemos afirmado la a las coordinadoras es porque cesidad objetiva de contar con sindicatos fuertes, organizaciones de masas capaces de contrarrestar el poder patronal, con flexibilidad y responsabilidad en la negociación. La negociación no se puede quemar en plataformas maximalistas, ajenas a la situación económica del momento, ni en prolongar injustificadamente las huelgas por la demagogia inoperante de algunas asambleas. La exclusividad sindical en la negociación ha sido, frente al sistema capitalista, una conquista del movimiento obrero organizado, y no hay que descalificarla, como algunos pretenden, identificándola con burocratismo sindical. Defendemos un sindicalismo de clase y democrático que mantenga viva la relación dirigentes afiliados.

I.—¿De qué ideología está más cerca su sindicato?

R.—Somos socialistas, y nuestro obietivo sigue siendo alcanzar la sociedad socialista, la más libre, justa e igualitaria.

I.—¿Cómo clasificaría a su sindicato?: ¿Derecha, centro, izquierda...?

R.—Nosotros somos claramente de izquierda. Por nuestros principios, por la definición de sindicalismo socialista y porque defendemos consecuentemente los intereses de los trabajadores, no puede ser de otra manera.

4 de abril de 1978

 

< Volver