Autor: Baena, Manuel. 
   La inevitable relación entre sindicatos y partidos políticos     
 
 Informaciones.    08/07/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

La inevitable relación entre los sindicatos y los partidos políticos

Por Manuel BAENA

ES poco probable que cuando Santiago Carrillo llamó «camaradas» a los asistentes al I Congreso de la C. S. de CC. OO. el dirigente comunista tuviese un lapsus involuntario. A los comunistas les interesa capitalizar políticamente el éxito de Comisiones Obreras, poniendo de manifiesto que gracias al esfuerzo de los militantes del P.C.E., Comisiones es la primera central del país.

Al reforzar publicamente los lazos entre el partido y el sindicato, tanto CC. OO. como el P.C.E. admiten implícitamente que hay un pluralismo sindical cristalizado, que ese pluralismo sindical está profundamente relacionado con el pluralismo político, y que, tal como dijo Nicolás Redondo en el XXXI Congreso de U.G.T., el sindicato necesita de un partido político «que, utilizando los resortes del Poder, sea capaz de llevar a cabo las reformas necesarias para la emancipación de los trabajadores».

Sin duda, para los comunistas debe ser un motivo de reflexión el hecho de que, pese a su hegemonía sindical, la relación entre el voto político socialista y el voto comunista es de cuatro a uno. Tanto el P.C.E. como el P.S.O.E. saben que esa situación no es duradera en un país capitalista de medio desarrollo como el nuestro. O se produce una redistribución de votos en el seno de la izquierda, reduciendo la amplia ventaja de los socialistas, o U.G.T. será dentro de pocos años el primer sindicato español. En cierta forma, ello es admitido cuando un dirigente de U.G.T.-P.S.O.E. plantea que U.G.T ."Ha triunfado en las elecciones legislativas» o cuando algún líder del P.C.E. exhibe como aval de la presencia comunista en un Gobierno de concentración el hecho de «haber ganado las elecciones sindicales». Tampoco en estos casos cabe hablar de lapsus involuntarios.

Aunque la proximidad de los congresos de CC. OO. y U.G.T. impide calibrar en toda su amplitud las consecuencias de ambos, si es apreciable que ambos congresos han estado condicionados por las estrategias de los dos partidos obreros principales, ya que los sindicatos entienden que el agotamiento político del Gobierno monocolor ucedista llevará a los partidos obreros a compromisos de gobierno que afectarán directamente a los sindicatos. Tanto CC. OO. como y.G.T. pueden obtener un marco jurídico-político más favorable para asentarse organizativamente a cambio de su apoyo a un previsible programa económico que, sin diferenciarse demasiado de un Plan de estabilización, puede conllevar cambios importantes en la correlación de fuerzas a favor de las clases trabajadoras.

LA EVOLUCIÓN DE LA POLÍTICA SINDICAL DE LOS PARTIDOS OBREROS

Esas coincidencias no significan que hayan desaparecido las diferencias entre la política sindical de los socialistas y la de los comunistas. Mientras que éstos han tratado de dar formas orgánicas a la tradición unitaria del movimiento obrero bajo la dictadura, los socialistas han mantenido una posición clara a favor de la consolidación del pluralismo organizativo, porque esa era la única manera de construir el sindicato socialista, pieza clave de la estrategia el P S O.E. Esa dialéctica unidad pluralismo se ha revelado sumarióme compleja durante los tres ultimos años. Hoy es perceptible

que CC. OO. ha abandonado su objetivo a corto plazo de un congreso sindical constituyente de una sola gran central de clase, al tiempo que intenta dar a la unidad de acción con U.G.T. un carácter estable. Por su parte, U.G.T. quiere que la unidad de acción con Comisiones Obreras sea solamente puntual, pero, como consecuencia de la hegemonía de CC. OO., se ve obligada a practicar esa unidad más a menudo de lo que quisiera.

También es diferente la relación partido-sindicato en uno y otro caso. Mientras que la identificación P.S.O.E.-U.G.T. data de hace cien años, tanto el P.C.E como Comisiones Obreras han subrayado al máximo la mutua autonomía, preocupándose por dar la Imagen de un sindicato con pluralismo ideológico y político (socialistas de Tierno, carlistas, grupos católicos progresistas, etc.). En este sentido, haber abusado de los argumentos sobre la autonomía del sindicato, tal vez haya perjudicado a los comunistas.

En primer lugar, porque muchos trabajadores han tenido la sensación de que no era una actitud sincera. En segundo lugar, porque muchos militantes comunistas en el seno del movimiento obrero no hacen apenas propaganda de su partido por temor a que ello dañe la independencia del sindicato. En este sentido, mientras los militantes del P.S.O.E. tienen un gran «patriotismo» de partido, bastantes comunistas que juegan un papel importante en las Comisiones Obreras de su empresa no se muestran especialmente preocupados por el hecho de que una buena parte de los votantes de Comisiones no son votos políticos al P.C.E.

La política sindical de los socialistas no trata de innovar con relación a la tradición sindical del movimiento obrero español antes de la guerra, ni encontrar tipos de sindicalismo diferentes de los que existen en los demás países capitalistas europeos. El P.S.O.E. propugna un modelo sindical que, en rasgos generales, coincide tanto con una parte de los sindicatos de la C I.O S.L., como con la misma C.G.T. francesa. Precisamente, el P.S.O.E. entiende que el crecimiento de U.G.T. se basa en recoger esas experiencias y tradiciones, aplicando con firmeza unos principios que, en su opinión, han sido sancionados por muchos años de historia del sindicalismo en el mundo.

CLARIDAD Y AMBIGÜEDAD RECIPROCA

Eso explica la seguridad con que U.G.T. ha planteado temas tales como la necesidad de que las listas en las elecciones sindicales fuesen cerradas o la presencia exclusiva de los sindicatos en la negociación de los convenios supraempresariales. ES la misma seguridad con la que" actualmente analiza que hay una tensión dialéctica entre los comités de empresa y las secciones sindicales y que esa tensión hay que decantarla a favor de las secciones. En su XXXI Congreso, U.G.T. no entró a analizar por qué Comisiones había ganado las elecciones sindicales, pero si reafirmó la corrección de su política sindical, haciendo notar que Comisiones Obreras está escorando durante los últimos meses hacia la política sindical que U.G.T. defiende desde siempre.

En cambio, el contenido de la acción sindical de U.G.T. ha sido excesivamente ambiguo, a diferencia de CC. OO., que se ha caracterizado por la coherencia de sus posiciones en la lucha por la aplicación de los acuerdos de la Moncloa en la totalidad de los mismos. No ha sido así en el caso de U.G.T., que pese a tener menor militancia y combatividad que Comisiones, ha intentado dar lecciones de izquierdismo a éstas, con el consiguiente desconcierto de una parte de la clientela potencial del sindicato socialista.

Ejemplos de ello los hemos tenido en la negociación de convenios colectivos en diciembre pasado, en que la dirección estatal de U.G.T. tuvo que intervenir para suavizar los planteamientos radicales de algún sindicato de rama. Aunque este tipo de casos se han dado cada vez menos, las elecciones sindicales han censurado esos episodios de inmadurez del sindicato socialista, al tiempo que confirman el eco favorable de la acción reivindicativa del sindicato de Influencia comunista.

Las ventajas respectivas de uno y otro sindicato van a sufrir la prueba de fuego de un próximo Gobierno con presencia socialista dentro de un plazo previsiblemente corto. Es seguro que CC. OO. dará su apoyo al programa de saneamiento y modernización propuesto por el P.C.E., por cuanto supone una actualización de los acuerdos de la Moncloa que aquel sindicato ha apoyado sin ninguna reserva práctica.

Menos fácil es preveer cuál va a ser la actitud de U.G.T. ante un Gobierno de centro-izquierda, aunque no sería extraño que se dieran posiciones contradictorias dentro del sindicato socialista, mucho menos entrenado que Comisiones para actuar en situaciones políticas complejas. Como contrapartida, U.G.T. espera ser la principal beneficiaría de la democratización de los Ayuntamientos tras la celebración de las elecciones municipales.

No es casualidad la especial atención que el XXXI Congreso de U.G.T. ha prestado a la acción ciudadana del sindicato en los temas de vivienda, equipamientos colectivos, medio ambiente, transportes, sanidad, enseñanza y otros. Parece que el P.S.O.E. está dispuesto a promover desde los Ayuntamientos donde va a tener la Alcaldía una serie de formas de acción ciudadana diferentes del movimiento ciudadano que hemos conocido hasta ahora en nuestro país. Es propósito de los socialistas poner la fuerza de su sindicato al servicio de la política municipal del partido: presencia de U.G.T. en las asociaciones de padres de alumnos y Consejos escolares, comités de control de los trabajadores por sus reivindicaciones en materia de vivienda, conversión de las Casas del Pueblo en polos de actividad reinvindicativa ciudadana, etc.

Aunque es posible que el Partído Socialista Obrero Español y la, T7.G.T. tengan que reconsiderar BU política acerca de las Casas del Pueblo, hay proyectos de acción ciudadana de los socialistas que conectan con las mejores tradiciones del movimiento obrero español, como es el tema de las cooperativas de vivienda y de consumo, cuyo desarrollo puede verse muy favorecido por un Gobierno de centroizquierda.

En nuestra opinión, aunque Comisiones ha tenido la iniciativa en algunas cuestiones (transporte, deportes), en general U.G.T. está más avanzada que Comisiones Obreras en la preparación de la acción ciudadana que los sindicatos van a tener que realizar con intensidad creciente en los próximos meses.

 

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