Autor: Arija, José Manuel. 
   Ley de convenios: Válida para negociar     
 
 Diario 16.    19/09/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 28. 

19-septiembre-78 /Diario 16

Ley de convenios: Válida para negociar

José Manuel Arija

El Gobierno aprobó en su último Consejo de Ministros del pasado viernes el proyecto de ley de convenios colectivos, que por el procedimiento de urgencia las Cortes se encargarán, en su caso, de aprobar.

Esta nueva ley va a tener una excepcional importancia para el mundo del trabajo. No sólo porque más de dos millones y medio de trabajadores aguardan turno para entrar a renovar sus respectivos convenios colectivos de aquí a fin de año, sino, sobre todo, porque enfoca de una manera distinta la negociación contractual existente en España desde 1958 hasta el presente.

Es la primera ley de convenios colectivos redactada para ser protagonizada por sindicatos Ubres y democráticos. Y también la primera ley que deja a las partes libertad total para poner sobre la mesa, como materia de negociación, todas las cuestiones económicas, laborales y sociales que los interlocutores quieran, salvo escasas excepciones.

Pero, desgraciadamente, este nuevo proyecto de ley sigue con una característica común, presente casi a lo largo de los veinte años de negociación colectiva que llevamos: nace en un momento en que no va a ser posible llevarla a la práctica.

Sin libertad para negociar

Durante dos décadas, diferentes decretos leyes se encargaron de restringir, limitar o prohibir la aplicación de las sucesivas normativas sobre convenios. En la actualidad, la previsible renovación de los acuerdos de la Moncloa o de otros pactos similares se encargarán de que para 1979 los resultados económicos de la aplicación de la nueva ley de convenios no sean libremente concebidos por las partes. Serán fruto de los topes salariales acordados en las conversaciones que Gobierno, patronales y sindicatos decidan.

La diferencia consistirá en que antes fueron impuestos por el Gobierno y ahora las limitaciones son aceptadas voluntariamente a cambio de contrapartidas. La crisis económica y la delicadeza de la transición democrática son las razones que lo explican. Pero el hecho objetivo es que la ley, de convenios nacerá mutilada en su aplicación íntegra.

Y lo menos malo que puede ocurrir es que los nuevos acuerdos de la Moncloa, o como vayan a llamarse, se prolonguen por un año; porque si, como quieren algunos sindicatos, se firman para tres o más años, los trabajadores ni se habrán enterado de que hay una nueva ley de convenios en vigor.

Horas antes de que el Ministerio de Trabajo llevara al Consejo de Ministros su proyecto de ley de convenios colectivos, el contenido de éste seguía siendo bastante chapucero, con párrafos que proponían disposiciones absurdas y de difícil explicación, que encontraron la oposición frontal de sindicatos y patronales.

En una última ronda de entrevistas del ministro del ramo con unos y otros, Calvo Ortega tuvo el acierto de tachar aquellos puntos que soliviantaban a las partes afectadas. Como resultado final, el proyecto aprobado en el Consejo recoge una normativa positiva y ampliamente liberal, ya que se limita a marcar las fronteras del campo de juego y deja a los contendientes que intervengan a su antojo.

En la señalización de las dimensiones del campo era punto menos que imposible contentar a todos. El requisito de que para poder entrar a jugar al campo deba darse la talla del 10 por 100, como mínimo de representatividad en los delegados de comités, ha soliviantado a los sindicatos minoritarios, que en seguida se apresuraron a tachar de antidemocrático el proyecto de ley de convenios porque a ellos les dejaba fuera.

Pero si el tope se colocara, como pretenden, en el 5 por 100, entonces protestarían las grandes centrales, ya que un guirigay de minúsculos sindicatos, bien de clase, amarillos o de empresa, entorpecería la posibilidad de negociación a los más representativos.

El futuro de los minoritarios

Lo que ocurre es que sí a los sindicatos minoritarios encima se les margina de la negociación colectiva, van a tener en el futuro muy poco que pinchar en el movimiento obrero. Pero seamos serios: su marginacíón no será fruto de una ley, sino de la voluntad de los propios trabajadores, que no les votaron.

El tope del 10 por 100 es el mínimo que puede exigirse con representatividad. Y precisamente es la derecha —en partidos políticos y organizaciones sindicales independientes— la que ha presionado y presionará, ya lo veremos, para rebajar ese porcentaje de delegados.

El drama de los sindicatos minoritarios de clase es que se dan cuenta de que abrirles la puerta a ellos equivale también a dejar entrar a todo el amarillismo sindical.

Los once artículos de que consta el proyecto de ley son, en su contenido básico, los siguientes:

Contenido de la ley

Artículo 1.: Excluye de la ley de convenios, remitiéndolos a una legislación especial, a los funcionarios públicos y al personal civil dependiente de establecimientos militares.

El proyecto de ley no tiene más remedio que hacer esta salvedad, porque si no sería anticonstitucional.

Artículo 2.°: Los convenios tendrán como ámbito uno o varios centros de trabajo de una empresa, una sola empresa, un conjunto de empresas homogéneas y toda una rama.

Se echan de menos los convenios territoriales; por ejemplo, una provincia e la posibilidad de un convenio-marco intersectorial.

Artículo 3.": En caso de colisión de normas legales se aplica la más favorable al trabajador.

Artículo 4.: En los convenios constarán todos los datos de partes que lo conciertan, ámbitos, etc. El contenido podrá ser económico, laboral y asistencial.

¿Por qué no se menciona expresamente el "contenido sindical"?

Artículo 5.°: La vigencia mínima será de un año. Para los convenios de empresa, la denuncia deberá hacerse un mes antes de caducar, y en los de ámbito superior, cuarenta y cinco días antes.

Artículo 6.: En los convenios de empresa, los legitimados para negociar serán los comités de empresa o delegados y los empresarios. En los convenios de ámbito superior a la empresa tendrá la legitimidad negociadora el sindicato —o coalición de sindicatos— que cuente con un mínimo del 10 por 100 de los miembros de los comités de empresa.

Artículo 7.°: En los convenios de empresa, la comisión negociadora de cada parte no podrá ser superior a 15 miembros. En los de ámbito superior, 20 miembros máximo. El presidente, elegido libremente, tendrá voz, pero no voto. Ambas partes podrán estar asistidas por asesores técnicos, asimismo con voz pero sin voto.

Artículo 8.°: El trámite para iniciar la negociación será por escrito, haciéndose constar los datos de ámbito, materias a tratar, etc. Los acuerdos de la comisión requerirán para su aprobación el voto favorable de la mayoría de cada una de las representaciones.

No especifica si la mayoría será cualificada, porque en caso de mayoría simple sólo negociaría un sindicato, y el otro u otros, desde el principio, sólo harían papel de comparsas sin posibilidad alguna para sus propuestas.

Artículo 9.*: La jurisdicción laboral entenderá en casos de litigio por aplicación de convenios.

Artículo 10: Las partes legitimadas para negociar podrán adherirse de común acuerdo a un convenio en vigor. El Ministerio de Trabajo podrá extender un convenio a determinadas empresas que hayan tenido dificultades para negociar, o por intereses sociales o económicos.

Artículo 11: A falta de acuerdo, las partes podrán someterse voluntariamente al juicio de uno o varios arbitros. Si alguna parte no quiere el arbitraje, la autoridad laboral arbitrará con carácter obligatorio.

 

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