Debate televisado entre Abril, Redondo y Camacho     
 
 ABC.    29/12/1978.  Página: 72. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

DEBATE TELEVISADO ENTRE ABRIL, REDONDO Y CAMACHO

• CC. GO. y U. G. T.: Se nos impane un techo salarial inaceptable

• Gobierno: Si se rompe, los precios rebasarán los salarios

Anoche, en directo, mantuvieron un debate público ante las cámaras de TV. E. el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, don Fernando Abril Martorell; el secretario general de la Unión General de Trabajadores, don Nicolás Redondo, y el de Comisiones Obreras, don Marcelino Camacho. El tema del debate fue el reciente decreto sobre medidas económicas.

En una previa exposición de posturas, se expresaron sustancialmente. en los siguientes términos:

REDONDO.—Este debate no va a tener ninguna Influencia en lo ya legislado unilateralmente por el Gobierno. No puede decirse que haya habido negociaciones entre las centrales y el Gobierno, sino más bien conversaciones, y ahora hemos abocado a una situación que obliga a los sindicatos a una lógica reacción. Estamos ahora, acaso, asistiendo a una segunda fase del proceso electoral. Las centrales sindicales se enfrentan, por decisión del Gobierno, a un techo salarial difícilmente aceptable.

CAMACHO.—No ha habido ruptura con el pasado fascista y subsiste la oligarquía en un cuadro de terrorismo y crisis económica cuyo aspecto fundamental es el paro que se mantiene, pese a las decisiones del Gobierno. Es necesario que éste cuente con una más amplia mayoría.

ABRIL.—Hablemos de economía y no de política, es decir, preguntémonos: ¿qué va a ocurrir en 1979? Se acusa al Gobierno de fragilidad, pero se ha mantenido año v medio; otras veces, en cambio, se dice que ha obrado unilateralmente. Pero lo cierto es que ha hecho un gran esfuerzo; extrajo las consecuencias de lo realizado en 1977 y se vio que éramos capaces de superar más problemas de los que 1978 creaba. No se puede dudar de que el Gobierno ha hecho lo Que ha podido

Después de esta a modo de introducción, se entró en el debate, iniciado por el señor Abril Maitorell

ABRIL.—Yo creo que las cuestiones controvertidas son las siguientes: «¿Se mantiene el poder adquisitivo de los salarlos? ¿Hace el Gobierno lo que puede para mantener en 1979 los equilibrios conseguidos en 1978? El Gobierno no puede renunciar a decir lo que juzga que es conveniente hacer y en este sentido limita las rentas, pero también los precios y, por lo que a él directamente atañe, en el capítulo presupuestario ha asumido el mayor capítulo de Inversiones hasta ahora conocido para lograr la reactivación.

CAMACHO.—Nosotros vemos la economía con la óptica del hombre sencillo y su objetivo es alimentar, vestir, dar salud, etcétera. Esto sólo puede hacerse en la medida en que hay trabajo remunerado y ahora se nos dice que los salarios sólo pueden subir en un doce, un trece o un catorce por ciento. Los planes del Gobierno disminuyen el empleo.

REDONDO.—El año 1978 no ha sido excelente ni catastrófico. Y nos podemos preguntar si ha evolucionado positivamente el poder adquisitivo de los salarlos. Lo que el Gobierno ha dispuesto es una congelación salarial. Los precios van a subir en 1979 mas que los salarios, el paro se incrementara y los que trabajan no van a tener mejor nivel de vida que en 1978, y el de este año será más bajo que el de 1980. Este es un problema sobre el que las centrales y el Gobierno no se han puesto de acuerdo.

ABRIL.—Ciertamente, si los convenios se firman con el dieciséis por ciento que las centrales defienden, desde luego es seguro, como usted dice, que los precios subirán más que los salarios.

Pero pongámonos de acuerdo sobre lo que hablamos: ¿qué es poder adquisitivo? que lo que se compró por cien pesetas se compre a este respecto, según los planes, se puede decir que lo que se compró por cien pesetas en 1978 se comprará por ciento doce, hipótesis que no la ha inventado el Gobierno, sino que el mismo Santiago Carrillo dijo que sería un gran logro mantener los niveles de 1978 a razón del año 1977 y eso se ha logrado. Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español y Unión General de Trabajadores han aceptado la moderación salarial si los precios se moderan.

CAMACHO.—Parece que los trabajadores no han hecho sacrificios cuando ellos han aceptado los pactos de la Moncloa, aunque luego no se han cumplido. Los salarlos van detrás de los precios. El año 1978 termina con doscientos cincuenta mil parados y no los cien mil previstos por el Gobierno.

REDONDO.—Estos erróres van a hacer que no se crean los pronósticos del Gobierno. No se puede hacer demagogia con los humildes. El Gobierno sigue una política selectiva, de acuerdo con las empresas, aquí representadas por el señor Abril. Es una política peligrosa e inadmisible.

ABRIL.—Hay que poner los temas ordenadamente sobre la mesa. Poder adquisitivo es el que. repito, aceptaron en su día los partidos de izquierda; si se trata de cambiar el concepto, es otra cuestión, pero si mantiene, a él hay que atenerse. No hago demagogia. -La evolución de los costos incide en los precios; los salarios suponen dos tercios de los costos. No es un problema nuevo y otros países lo han resuelto. Hay que tener en cuenta que existen colectivos con menor poder de negociación y que se perjudican por la presión de los más fuertes en este terreno. El Gobierno no ha regateado encomios a la actitud responsable de las centrales sindicales. Se han conseguido equilibrios positivos que no pueden ahora comprometerse. El Gobierno garantiza el poder adquisitivo en los términos aceptados v con una cláusula de salvaguardia para los posibles desfases.

Hay un dato: en 1978 se contempló menos crecimiento que para 1979 y el crecimiento es esencial para solucionar el empleo.

CAMACHO.—No hay un acuerdo, sino una imposición. No tenemos un plan en profundidad. Mientras hemos aumentado la productividad, no tenemos un plan en profundidad.

REDONDO.—Nosotros no hemos participado en los pactos de la Moncloa y acordamos defender un dieciséis por ciento de aumento salarial creyendo que esto es moderado. El paro aumentará. Se nos ha impuesto un techo salarial sin contrapartida. Hemos quemado tiempo sin llegar a un acuerdo por culpa del Gobierno.

ABRIL.—Sindicatos y empresarios deben negociar, pero como según la Constitución son autónomos para ello, podrán firmar los convenios con ese dieciséis por ciento, pero ello no generala crecimiento y el índice de precios llegará al catorce o quince por ciento. Lo que importa es que sepan dónde quieren conducir al país. Es faltar a la verdad decir que el Gobierno ha quebrantado sus compromisos. Una política económica consiste en coordinar una política de rentes, una política de salarios, una política fiscal y una política monetaria.

CAMACHO.—El Gobierno ha impuesto por decreto un tope a la negociación coletiva. en contra de la libertad que consagra la Constitución. Pija en ciento cincuenta mil los nuevos puestos de trabajo y en 1979 accederán a la demanda laboral´doscientos mil trabajadores.

REDONDO.—Hay diez mil millones de pesetas para el paro y que no se han invertido.

ABRIL.—Yo reconmendaría que se lean las previsiones económicas. Mil novecientos setenta y nueve es un año de transición que exige un crecimiento del seis por ciento, el problema del desempleo va a durar muchos años. Los intereses conjuntos de todos los españoles, aunque quizás no los específicos de los afiliados a Comisiones Obreras o la Unión General de Trabajadores, están reflejados en la política del Gobierno, política que es exigente, no electoral.

Resumieron los tres señores sus posturas:

REDONDO.—Defenderemos el aumento del dieciséis por ciento; trataremos de llenar un vacío sindical y defenderemos la política de pleno empleo. Emplearemos presiones algunas veces duras, pero sin extremar. Están en pugna los intereses de las derechas y de las izquierdas.

CAMACHO.—Al aspirante a parado o parado les decimos que las centrales van a hacer lo posible por lograr el dieciséis por ciento de aumento salarial, mantener la capacidad adquisitiva y el empleo. Somos conscientes de nuestra responsabilidad. Comisiones llegó la última y estamos en casas alquiladas.

ABRIL.—La economía de mercado es la que señala la Constitución y tienen los países más desarrollados donde los obreros tiene más libertad y bienestar. Yo también dirijo un mensaje de esperanza para todos, pero pregunto, ¿qué responsabilidades tomamos los que estamos situados para darles una respuesta? Y ruego a las centrales sindicales una segunda lectura más atente del programa económico del Gobierno comprensión de su objetivo global

 

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