Expulsiones en Comisiones Obreras     
 
 Diario 16.    09/03/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Expulsiones en Comisiones Obreras

CC OO ha decidido expulsar a seist dirigentes de la Federación del Metal en Valladolid al haberse negado éstos a secundar la vuelta-a la normalidad laboral en FASA tal y como había decidido la central.

Esta actitud de parte de los órganos directivos del citado sindicato contrasta llamativamente con su reciente «manga ancha» ante los miembros de CC OO que decidieron no suspender la huelga en Michelín a pesar del secuestro de uno de los directivos de la empresa perpetrado por ETA (p-m), aceptando, por tanto, los beneficios marginales de un acto terrorista con la increíble excusa de que el Comité de Empresa no quería inmiscuirse en «cuestiones de orden público». Excusa que también argüyeron para eludir pronunciarse sobre e! secuestro como les requería la empresa.

Ya advertimos entonces que aquella negociación laboral bajo presión terrorista entrañaba el riesgo de, malbaratar el patrimonio ético que las centrales necesitan para ser interlocutores válidos en una negociación laboral civilizada.

La falta de disciplina sindical es grave, pero menos grave que la carencia de sensibilidad democrática y humanitaria ante el terror de que hizo gala el Comité de Vitoria. Por ello, lo que puede ser reacción explicable para no perder el control de una situación conflictiva otorga aún mayor gravedad a la omisión de medidas disciplinarias en un caso en que estaba en juego la credibilidad de la oposición sindical al terrorismo revestido de bandidaje generoso. No basta con organizar manifestaciones multitudinarias en Madrid para pedir democracia y condenar el terrorismo en general: hay que hacer imposible su utilización táctica en los casos concretos, y cuando de la base no surja la condena, es en la cúspide donde debe precederse en consecuencia.

A no ser que, en una nueva versión de las autonomías, la ética y la disciplina exigible en la meseta no se consideren válidas en zonas más calientes.

Es un síntoma grave que sólo se tomen medidas de disciplina sindical cuando peligra el predominio político de una corriente y se haya olvidado la absoluta preeminencia con que se requiere una condena activa de los chantajes terroristas.

 

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