Autor: Arija, José Manuel. 
   El lobo de otoño     
 
 Diario 16.    05/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El lobo del otoño

José Manuel Arija

Los sindicatos olfatean un otoño problemático, y algunos incluso muy caliente. Problemas hay, y además amontonados a causa de la torpeza y los retrasos con que ha venido actuando el Gobierno en el terreno laboral.

En el último trimestre del año van a coincidir la discusión del Estatuto de los Trabajadores, la renovación de los convenios, la ley de Huelga, el continuo tema del paro, la revisión de los salarios y la devolución del patrimonio sindical. Pero, a pesar de ello, soy de la opinión de que el otoño puede no ser tan negro como se pinta. Y de que las centrales obreras gritan «que viene el lobo» a fin de presionar negociaciones y obtener sus reivindicaciones.

Digo que el otoño puede enfriarse en función de tres motivos principales: Primero, por la aprobación en octubre-noviembre del Estatuto de los Trabajadores y otras normas laborales en el Congreso, con lo cual el marco laboral para negociar los nuevos convenios quedaría despejado. Segundo, por las diferencias profundas que separan a las dos centrales obreras mayoritarias. Las líneas de política sindical de UGT y CC OO divergen cada vez más en el horizonte. Sin una unidad de acción de ambas organizaciones resultará difícil la extensión de la conflictividad. Tercero, los trabajadores llevaron a cabo en los últimos años un esfuerzo inusitado de huelgas y jornadas de lucha en apoyo de sus libertades y derechos sindicales. Respondieron con entusiasmo a los llamamientos de las centrales, pero en las últimas convocatorias se percibía ya el cansancio. A veces se olvida que toda huelga, que cualquier huelga, significa un sacrificio para el trabajador.

Sólo si el Gobierno sigue torpe en atender a los sindicatos, sin dar salida al cúmulo de problemas sociales y sin negociar con las centrales, el otoño puede activarse.

 

< Volver