Autor: Muñoz Alonso, Alejandro. 
   Votos y pataletas     
 
 Diario 16.    13/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Votos y pataletas

Alejandro Muñoz Alonso

A Comisiones Obreras no le gusta el programa económico del Gobíerno"y está en su pleno derecho. No son ellos los únicos que dudan de la capacidad de las recetas gubernamentales para hacer frente a la crisis.

Sin embargo, su .forma de oponerse al programa es la mejor ilustración de la verdadera naturaleza y objetivos de los sindicatos comunistas aquí y en todas partes. La reacción de Marcelino Camacho y sus muchachos muestra, una vez más, que a 1os sindicatos comunistas les preocupan mucho más los objetivos políticos del PC que ta propia situación económico-social. Auténticamente de manual.

Cualquiera que contraste cifras sabe que en todos los países los sindicatos comunistas, aunque sean «mayoritarios» como en España o Francia, encuadran sólo una mínima parte de la población activa.

Cualquiera sabe también que el «ruido» que suelen hacer estos sindicatos de obediencia comunista es, sin embargo, muy superior al que se deduciría de su número de afiliados. Por el procedimiento de aprovechar cualquier conflicto y de explotar al máximo las situaciones de crisis (Jas famosas contradicciones internas del capitalismo) se trata de enganchar al propio carro a los obreros no sindicados y «menos concienciados» para amplificar las protestas. Aunque a veces el tiro les salga por la culata como cuando la huelga de gasolineras,

En última instancia lo que se pretende es dar al PCE un peso político superior al que le atribuye la matemática electoral. La vieja cantinela del Gobierno de concentración se transforma ahora en la exigencia de un programa económico basado en el famoso y no meros viejo consenso, olvidando que en Jas democracias parlamentarias la toma de decisiones obedece a reglas que nada tienen que ver con las «movilizaciones dfe base».

¿Persiguen con todo ello los comunistas un mejor servicio a la clase obrera1! Para nadie es un secreto que en los países donde los sindicatos han dado más y mejores muestras de eficacia (Suecia, Gran Bretaña, Alemania Federal, por no hablar de tos nefandos Estados Unidos), el movimiento siadical nada tiene que ver con los comunistas. Donde los discípulos de Lenin controlan más o menos el movimiento obrero, el enfoque político predomina sobre cualquier otro. Se traía de debilitar al sistema capitalista sin que importe mucho que, entre tanto, ei obrero se fastidie o se vea metido en batallas que no son fas suyas. Y que, con todo ello, el PCE asuma en exclusiva la" representación de unos intereses que los votos no le han dado.

 

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