Camacho bajo la lluvia     
 
 Diario 16.    15/10/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Camacho bajo la lluvia

La concentración que ayer domingo tuvo lugar en la Casa de Campo madrileña, bajo la convocatoria de Comisiones Obreras (CC OO) se desarrolló de acuerdo con las previsiones establecidas de antemano.

Sólo la lluvia deslució el acto, cuya cifra de asistentes se estima en cuatrocientos mil por los convocantes y en cien mil por algunas agencias de prensa.

La finalidad oficial de esta magna reunión ha sido protestar por el carácter antiobrero de las medidas del Gobierno —plan económico y proyecto de Estatuto del Trabajador— y solidarizarse con los conflictos laborales en curso.

La intervención de Marcelino Camacho, secretario general de CC OO, es tan significativa por sus protestas en favor de la unidad, sus denuncias de que el Gobierno quiere dividir al movimiento obrero y sus criticas a la Unión General de Trabajadores (UGT), como por su silencio en torno a la huelga general, que venía anunciando para octubre en sus declaraciones públicas desde abril pasado.

Ni siquiera desdramatizada la propuesta de huelga general parece encontrar condiciones objetivas para prosperar en estos momentos de la vida española. El llamamiento, condenado al fracaso, queda, por lo que se ve ahora, abandonado.

En cuanto a las grandes protestas de unidad, que ayer se escucharon en la Casa de Campo, no parece que vayan a contribuir a su realización efectiva. Desde la Unión General de Trabajadores (UGT) la concentración de CC OO no puede entenderse precisamente como un puente tendido a la colaboración.

Nicolás Redondo ya ha explicado la raíz de sus divergencias con Comisiones Obreras «porque tiene un comportamiento supeditado al Partido Comunista». El acto de la Casa de Campo no es probable que le convenza de lo contrario. Para el líder de la UGT con su propia central ocurre al revés porque es el Partido Socialista quien se subordina a los intereses de los trabajadores y acomoda su criterio al de UGT en problemas sindicales y laborales.

Vistas las dimensiones que ofrece la crisis económica actual y con el horizonte de unas elecciones sindicales en primavera u otoño próximos, la batalla por la hegemonía sindical tiene un pronóstico de endurecimiento, que la concentración de ayer viene a confirmar. La devolución del patrimonio sindical, el acuerdo marco para la negociación colectiva y el Estatuto del Trabajador serán sus capítulos más inmediatos.

 

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