Autor: Serrano, Rodolfo. 
 Manuel Zaguirre, secretario General de la USO. 
 "La decisión de marcharme dependerá de lo que decida el próximo congreso"     
 
 Diario 16.    26/10/1979.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

Diario 16/26-octubre-79

ECONOMÍA/ LABORAL

La decisión de Manuel Zaguirre, secretario general de la USO, de abandonar la secretaría general, podría ser considerada si «a lo largo del Congreso», mayoritariamente, se diera el compromiso de sindicalizar la USO en el plazo más breve posible, según ha declarado el mismo Zaguirre en una entrevista mantenida con D16.

El anuncio de la marcha del secretario general ha sido interpretada en diversos sectores como la evidencia de dos corrientes ideológicas distintas. Por un lado, la que propondría una mayor efectividad sindical a costa de abandonar algunos principios del socialismo autogestíonario y, por otro lado, la de aquellos que desean seguir manteniendo este tipo de socialismo aunque esta postura comporte perder la efectividad que buscan los primeros.

Manuel Zaguirre, secretario general de USO

«La decisión de marcharme dependerá de lo que decida el próximo congreso»

Rodolfo Serrano

Para Manuel Zaguirre no se trata de abandonar el socialismo autogestíonario o no. «Se trata —dice— de que la USO no renuncie a su carta fundacional, y en ella lo que aparece es la necesidad de construir un sindicalismo de nuevo tipo que nos haga avanzar hacia un modelo de estructura social que nosotros definimos como democracia socialista».

El término o el concepto de socialismo autogestionario es, según Zaguirre, nuevo. «Empezó a aparecer, a tomar cuerpo, hace unos cuatro años, a partir del ingreso en la USO de determinados sectores mas o menos organizados». Y es, además, «un concepto muy mecanicista, no define un modelo social».

izquierdismos y derechismos

Así pues, para Manuel Zaguirre no existen dos corrientes, no existe una lucha por el poder dentro del sindicato, a pesar que «se haya querido utilizar la figura de José María Corell, secretario de Relaciones Políticas y Sindicales, como representante de la otra tendencia». Tendencia que, por otro lado, no existe, según Zaguirre, «aunque sí exista un pluralismo vivo y del que estamos orgullosos».

«Corell y yo —dice—, por razones que se derivan de nuestros cargos, hemos sido, junto al resto del equipo directivo, los artífices de toda la orientación estratégica que la USO ha venido aplicando en los dos últimos años. Y hemos mantenido siempre una identidad absoluta.»

Y advierte Zaguirre que «quien, desde dentro o desde fuera, busque una cabeza de turco, un chivo expiatorio de no sé qué izquierdismo, que renuncie a hacerlo en la figura de Corell, y que renuncie también a hacer de mí la cabeza de turco de no sé qué derechismos».

Toda esta situación tiene para Zaguirre una explicación. En principio, reconoce que la decisión de abandonar la secretaría general, «ha ocasionado unas convulsiones que han desbordado mis propias previsiones Tuve una serie de factores en cuenta, como el hecho de que había otro candidato y que las organizaciones no se pueden referenciar sólo en base a unos hombres, y no pensé que mi decisión ocasionaría los efectos que ha causado». «Por eso —continúa— estoy reflexionando y pensando en reconsiderar mi decisión.» Todo dependería de lo que el próximo Congreso decidiera en cuanto al futuro de la USO. «Si el Congreso, mayoritariamente, decidiera adoptar el compromiso de acabar de sindicalizar la USO en el plazo más breve posible, repensaría mi decisión.»

No hay strip tease ideológico

No hay strip tease ideológico «porque la USO tiene unos cimientos en cuanto a la definición de su proyecto sindical y social muy claros que fueron enunciados hace ya veinte años, cuando la USO nació, y eso es incuestionable».

El problema es para Zaguirre que «arrastramos, al igual que todo el país, un enorme lastre. Un lastre fundamentalmente cultural».

Y, a pesar de «haber enterrado el franquismo de manera institucional, no lo hemos enterrado como fenómeno social y cultural».

«Prevalece todavía, dice el dirigente de la USO, un sentido maximalista de las cosas. La homogeneidad nos la daba Franco, y muerto él, la cosa se complica. El cambio no se ha asumido, en USO y en todo. El que en otras fuerzas sindicales se note menos, no lo discuto. Lo que ocurre es que en otros sindicatos hay un brazo político que se encarga de homogeneizar por decreto. En la USO carecemos de ese brazo político y aparece por ello más clara la pluralidad.»

Y cita el caso de Comisiones Obreras y UGT, «que dan desde fuera la sensación de organizaciones militares por su disciplina y su simetría en su formación y exposición», señalando que en la USO no hay nadie que «te discipline», que te ponga firmes, teniendo que hacerlo desde su propia «realidad, desde su propia democracia interna».

Divergencias de método

Es en esta pluralidad de USO donde sitúa Zaguirre el problema de la organización. «Porque hay que conjugar un esquema sindical en las estructuras y en los comportamientos que haga compatible el juego democrático de la pluralidad interna que se da en la USO.»

Advierte Zaguirre que «quien crea que no lo vamos a poder superar está muy equivocado. La USO no se va a quedar atascada porque una persona renuncie a la secretaría general».

Renuncia que, tal como ha quedado dicho, podría ser reconsiderada, a pesar de que las razones que en un principio adujese Manuel Zaguirre sigan ahí: Una afección pulmonar que no tiene otro tratamiento que el reposo, y que puede hacer incluso que, en contra de su intención de no marcharse, le obligue a abandonar, aunque sea temporalmente, la dirección de la organización.

Fuimos los primeros

Pero, en cualquier caso, USO después del Congreso «se proyectará como la auténtica fuerza sindical que es», y esta crisis que Zaguirre minimiza —«no es nada comparada con la que nos provocó UGT hace dos años»— servirá, según sus palabras, para situar al sindicato en el papel que le corresponde.

Habla Manuel Zaguirre del convenio-marco, del papel que la USO puede jugar, de sus criterios. «Porque —dice— me interesa aclarar que la primera central que hizo la propuesta de acuerdo-marco fue la USO».

En sendas cartas dirigidas a Nicolás Redondo y Marcelino Camacho, a primeros de septiembre, se planteaba esta necesidad, «porque veíamos venir una situación difícil al romperse el acuerdo CCOO-UGT».

Las grandes líneas de unidad de acción estaban recogidas en cinco puntos, «y en el segundo ya se hablaba de una alternativa común para lograr un marco negociado con la patronal, cara a la próxima negociación de convenio, en lo referente a política salarial, empleo, condiciones de trabajo y derechos sindicales.

Sin embargo, tal como la UGT lo ha planteado, la propuesta puede ser un fracaso. «Creo que los compañeros de UGT, al hacer suya nuestra propuesta, pero hacerla limitadamente en cuanto al tipo y ámbito de los interlocutores sindicales, han cometido un tremendo error.»

Señala Zaguirre que la propuesta primitiva de USO «era con un cuadro abierto que buscara la representatividad máxima de los interlocutores. Consecuentemente en el ámbito sindical nosotros proponíamos a CCOO y UGT, pero además con la presencia de USO y ELA-STV. En el patronal nos parecía que no podíamos limitarnos a la CEOE, y creíamos que había que dar cabida a la CPYME por entender que tiene una representatividad real».

Dinámica bipolar

«Con esto —asegura— lo que se crea nuevamente es una dinámica bipolar en la que inevitablemente CC OO retoma la hegemonía del proceso. UGT vuelve a ser el vagón de una locomotora que se llama CC OO.»

Esta situación, según Zaguirre, es indudable que ha sido valorada por la CEOE y el propio Gobierno. «A nadie se le escapa —dice— que la CEOE, e incluso el Gobierno, han tenido un enorme interés en rescatar a UGT de las manos de Comisiones, que es donde ha estado en los últimos meses.»

Esa sería la razón —afirma el dirigente de USO— de que la CEOE recurra a condiciones previas, es decir, bloques, y retrase la posibilidad de un convenio-marco.»

«Si UGT —concluye— no reconsidera su propuesta, no amplía el cuadro de interlocutores sindicales, es posible que no haya tal acuerdo. Sólo dando paso a otras fuerzas, se da un equilibrio mayor y resulta casi imposible en la práctica que alguien monopolice nada.»

 

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