Autor: Redondo, Nicolás (Secretario General de UGT). 
   Perspectivas de tres años de sindicalismo     
 
 Diario 16.    13/12/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Perspectivas de tres años de sindicalismo

Nicolás Redondo

La etapa de la transición de la dictadura a la democracia comienza —desde una perspectiva estrictamente sindical— con el reconocimiento legal, el 28 de abril de 1977, de las centrales sindicales democráticas.

La legalización de los sindicatos y la derogación posterior de la cuota sindical obligatoria a partir del primero de julio del mismo año no sólo representaba la desaparición de hecho de la Organización Sindical verticalista, sino también la consolidación de las centrales sindicales de clase como interlocutores imprescindibles de la vida político-económica.

Tres factores, entre otros, avalan esta afirmación: en primer lugar, el incremento masivo de afiliación de los trabajadores a los sindicatos, debido no sólo a unas mayores facilidades de propaganda y captación que amplió la legalización, sino también a las aspiraciones latentes en la clase obrera durante los años de dictadura.

Ya en este tiempo el proceso de afiliación comenzó a configurar el panorama sindical en torno a UGT y CC OO y a determinar su presencia permanente e inevitable en la negociación de los convenios colectivos, rompiendo la legalidad vigente.

En segundo lugar, el respaldo alcanzado concretamente por la UGT en determinados foros: CIOSL, SPI.

CES, OIT, a través de los cuales se pudo influir en las decisiones de dichas internacionales en orden a los acontecimientos sindicales en nuestro país.

Sin embargo, la legalización de las centrales sindicales y la relativa posibilidad de actividades de las mismas se produjo en un contexto en el que aún no se habia restaurado la libertad sindical, en cuanto todavía seguía vigente el conjunto de leyes sindicales y laborales promulgadas por el franquismo, que no permitían el juego democrático de los sindicatos.

En cualquier caso, la legalización conseguida fundamentalmente por la presión social y la movilización de ios trabajadores marcó la fecha de partida de la desaparición progresiva de todo el aparato legal del franquismo, tarea en la que aún estamos comprometidos.

En tercer lugar, un acontecimiento de importancia vital para el sindicalismo español vino constituido por las elecciones legislativas del 15 de junio, en las que, a través del Partido Socialista, muchos candidatos ugetistas pudieron ser elegidos, teniendo la oportunidad de llevar al Parlamento la voz de los trabajadores y plantear allí los problemas que les afectaban.

Las Cortes han sido la caja de resonancia donde reiteradas veces hemos denunciado la política antisindical del Gobierno del presidente Suárez y el desequilibrio existente entre el desarrollo político y sindical del país.

Al mismo tiempo, era evidente que los resultados de las elecciones iban a condicionar la política del Gobierno en orden a las relaciones sindicales, y en base a las mismas iba a desarrollar una política de obstaculización de la presencia y consolidación de un sindicalismo que tiene que constituir un bastión fundamental en la estabilidad democrática del pais. Cualquier observador de los acontecimientos políticos y sindicales que han venido desarrollándose a lo largo de este tiempo ha podido comprobar fácilmente el desequilibrio entre el desarrollo político y sindical que estaba realizándose en nuestra naciente democracia. Este desequilibrio es evidente. No sólo los partidos politicos legalizados con anterioridadsarlas centrales sindicales, sino que también las el legislativas dotaron a los partidos politicos de uno de los instrumentos más importantes de la acción política: la acción parlamentaria.

Por el contrario, los sindicatos de trabajadores legalizados todavía hoy no disponen de los mínimos medios que en cualquier país democrático son imprescindibles y necesarios para llevar a cabo una eficaz y legítima acción sindical en defensa de los trabajadores.

Elecciones sindicales__________

En la línea de conseguir el reconocimiento del papel del sindicalismo en una

sociedad democrática había un paso previo que dar y con respecto al cual UGT tomó la iniciativa: la imperiosa necesidad de que el panorama sindical se esclareciese rápidamente.

Las elecciones sindicales fueron reclamadas por la UGT, entre otras, por dos razones: de un lado, por la exigencia de llenar el vacío sindical existente en el marco de las empresas desde la desaparición del sindicalismo vertical. De otro lado, por la necesidad de clarificar el panorama sindical, de tal modo que dichas elecciones reflejaran el grado de implantación de las centrales sindicales, al igual que las elecciones legislativas habían clarificado el panorama político.

Características de la transición

Hasta la aprobación de la Constitución mediante referéndum, podemos caracterizar, como ejes sobre los que ha estado condicionado el sindicalismo en la mayor parte de la etapa de transición, los siguientes:

— Durante toda la etapa de transición, las centrales sindicales, a pesar de ser reconocidas por la ley, no han contado con instrumentos legales de acción sindical adecuados a la nueva situación que se crea con posterioridad a la muerte de Franco. El marco legal durante toda esta etapa ha sido el proveniente del franquismo, inadecuado a la realidad social del país, lo que no ha dejado de tener graves consecuencias en la situación económica.

— El diálogo directo con la Adminístación dio escasos, por no decir nulos, resultados en prden a la posible solución del preideina planteado.

El desarrollo del sin en España ha encontrado serios obsculos e impedimentos por parte del Gobierno, que no ha considerado los, sindicatos como elementos o factores cambio social, sino como entidad a las habia que aceptar, pero sin arbitrar para ellos una política de apoyo y desarrollo de las mismas.

En esta línea habría que citar las dificultades de todo tipo que se han puesto a la creación de una infraestructura de las centrales sindicales: infraestructura absolutamente necesaria para la prestación de servicios —económicos, jurídicos, asistenciales, etcétera— que, como tales centrales, les corresponde mantener. La negativa implícita de devolver el patrimonio sindical, tanto el confiscado en 1939 como él acumulado a partir de entonces, lo demuestra claramente.

£1 Estatuto de tos trabajadores, una base para avanzar

El Estatuto del Trabajador rompe con un pasado de oscura legislación laboral y supone, gracias a nuestra lucha sindical, un punto de partida necesario y perfeccionable con la acción diaria que nos espera.

Por tratarse de una ley abierta, es la presión obrera, sector por sector, empresa por empresa, la que va a mejorar, a través de la negociación colectiva, las condiciones de trabajo establecidas en el Estatuto, Para respetar los derechos adquiridos, UGT basa su estrategia en la presión y negociación sindicales. Y miente quien afirme que porque salga aprobado el Estatuto nos van a despedir con más facilidad, van a reducirnos las vacaciones o aumentar la jornada de trabajo que ya poseemos. El Estatuto amplía la presencia sindical de los trabajadores en la empresa y favorece un marco de diálogo más amplia, una acción sindical firme v consecuente.

El acuerdo marco interconfederal

En líneas generales se puede afirmar que el acuerdo marco que se negocia va a complementar y mejorar sensiblemente los mínimos legales contenidos en el Estatuto. Negociar, con la patronal representativa, los grandes temas de los convenios colectivos para 1980 nos parece una necesidad encaminada a cortar el paso a nuevas «intervenciones» del Gobierno, racionalizar el proceso «negociación-presión» y una muestra de la capacidad de la clase trabajadora para modernizar todo el marco heredado del franquismo.

En la mesa del acuerdo marco reivindicamos, entre otras cuestiones, el mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios, la reducción de la jornada máxima hasta curenta horas, vacaciones mínimas de treinta días naturales, una mejor ordenación de la estructura salarial, medidas concretas para reducir el paro (por ejemplo, control y limitación de las horas extraordinarias, nuevos limites en la edad de jublación, etcétera), el abandono de las, prácticas autoritarias en la empresa para imponer rendimientos y su reemplazo por una negociación responsable y global sobre la productividad. También mayores garantías para los comités de empresa y e! pleno reconocimiento de los derechos sindicales.

(*) Secretario general de la UGT,

 

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