Autor: Redondo, Nicolás (Secretario General de UGT). 
   La oferta electoral posible     
 
 Diario 16.    16/10/1980.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

La oferta electoral posible

Nicolás Redondo

Secretario general de UGT

Decir que la Unión General de Trabajadores ha de obtener la mayoría de ios delegados en las próximas elecciones sindicales no es sólo el enunciado de una ambición, de un deseo, sino, sobre todo, una decisión. Esta objetivo, que constituye el eje fundamental de la campaña desarrollada y a desarrollar por UGT, va a definir desde finales de este año, cuando se conozca qué central es mayoritariamente representativa, el tipo de relaciones laborales que se implantará en nuestro país, tras dos años de confusionismo sindical, de corrimiento de fuerzas y militantes, de intentos gubernamentales y extraoficiales por potenciar falsas terceras vías.

Que las dos centrales actualmente mayoritarias, y particularmente UGT, hayan considerado necesario plantear en su campaña electoral los temas del mantenimiento del poder adquisitivo y de la conservación de los puestos de trabajo no es simple coincidencia, si tenemos en cuenta que hoy día estos son los dos principales peligros que se ciernen sobre la clase trabajadora.

Los intentos por detener la inflación (que hasta el momento ha respetado las previsiones efectuadas con el acuerdo marco interconfederal, pueden verse entorpecidos por los propíos planteamientos hechos por el Gobierno en la presentación de su «programa». Acostumbrados a prácticas similares en épocas no muy lejanas, ni siquiera en las que llamamos «predemocráticas», los trabajadores no podemos por menos que manifestar nuestro temor cuando desde el Gobierno se anuncian «sugerencias en torno a la contención de los salarios».

De ahí la lucha planteada por UGT contra este peligro y de ahí asimismo la defensa a ultranza que UGT realizará y habrá de realizar de los puestos de trabajo, cuando la atonía inversora ya ha dejado de ser noticia para convertirse en dramática constante y cuando la derecha más regresiva socialmente hablando elabora una ley básica de Empleo dirigida contra lo que llamaríamos «base de flotación» de los parados: el subsidio.

Incrementar la presencia sindical

Pero, con todo, incluso teniendo en cuenta estos dos aspectos primordiales de la lucha sindical próxima, todo ello no es suficiente, no puede satisfacer las aspiraciones de una central sindical de clase si no se persigue simultáneamente el máximo incremento posible en el poder sindical, en el poder de la clase trabajadora.

Puestos los primeros pilares con este fin a través del acuerdo marco, en el que se posibilitan a las partes negociadoras el control de la cantidad y calidad del trabajo, sobre acuerdos de productividad que no sólo se refieren a rendimiento de trabajo, llega ahora el momento de potenciar la presencia de los sindicatos a nivel de empresa, a través de las secciones sindicales —única manera de construir sindicatos fuertes— y e; aquellas instituciones oficiales, cuya labor más repercusión puede tener sobre la calidad de vida de los trabajadores y respecto a su toma de decisiones.

Está, además, en entredicho el mejor tratamiento de la crisis económica y la salida de la misma en función de los intereses de los trabajadores. A la vuelta del 30 de noviembre, fecha en que finaliza el periodo oficial de elecciones sindicales, está la necesidad de abordar la reconversión industrial y dar el tratamiento más adecuado a los posibles expedientes de regulación de empleo y para ello se ha de hacer sentir con toda la fuerza

posible la voz mayoritaria de los trabajadores.

No es coincidencia, por tanto, que UGT y otras centrales hayan elegido estos tres temas como prioritarios. La cuestión, no obstante, es la capacidad de cada central para obtener resultados; los medios a utilizar para lograr dichas metas; las verdaderas relaciones entre nego-

ciación-presión y presión-negociación; dónde acaba una y comienza la otra. Es esta dialéctica, precisamente, la que diferencia las actitudes de una y otra central.

La elección tendrá en cuenta no sólo lo prometido, lo que se anuncia como ejes fundamentales de la campaña, que también, sino además el vagaje que se aporta.

Finalmente, de este voto saldrá la central sindical que ha de hegemonizar las relaciones laborales durante un periodo de dos años en el que, ni más ni menos, nos espera la auténtica labor que no se ha dejado realizar hasta ahora: completar un marco óe relaciones laborales democráticas en el que las partes sean las únicas protagonistas; un marco laboral en el que los trabajadores puedan alcanzar finalmente la parte de poder que los empresarios más reaccionarios de este país nos niegan y el Gobierno de UCD nos impide obtener.

 

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