Una mamarrachada     
 
 Diario 16.    19/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Una mamarrachada

La manifestación convocada anoche por Comisiones Obreras y UGT, en apoyo de los mineros de Crimidesa, terminó con un penoso espectáculo sobre el que conviene reflexionar.

Los reporteros de este diario pudieron ver en Cuatro Caminos al último centenar de manifestantes, a los que se había unido una comisión de "parados de barrio, lanzar gritos e insultos provocadores a los miembros de la Policía Nacional que vigilaban la zona sin intervenir.

Estos energúmenos —sólo así puede llamárseles— llevaban pegatinas de Comisiones y UGT, y sus expresiones iban desde el tópico «Asesinos, asesinos», hasta el canallesco «ETA, mátalos».

Resulta intolerable que esto sucediera, y las dos centrales implicadas deben rendir cuentas a la opinión pública sobre la catadura y entidad de los individuos que utilizaron sus siglas —infiltrados, al parecer, del Movimiento Comunista— y sobre la indulgencia del servicio de orden que teóricamente debieron haber montado.

Si Comisiones y UGT no son capaces de controlar y silenciar a indeseables que incitan a nuevos crímenes e invocan el nombre maldito de la ETA, lo mejor que pueden hacer es mantener a la grey en el aprisco.

Los tiempos no están ya para esta clase de bromas. Militantes de ambas centrales han caído bajo las balas terroristas en el País Vasco. Aunque sólo fuera en honor de su memoria. Comisiones y UGT tienen la obligación de poner término a mamarrachadas como la de ayer. Redondo y Camacho deben pedir disculpas a la Policía Nacional.

 

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