Autor: Arija, José Manuel. 
   El balance sindical     
 
 Diario 16.    13/01/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

JOSÉ MANUEL,ARIJA

El balance sindical

«Por fin concluyeron unas larguísimas elecciones sindicales, que durante dos meses y medio recorrieron las empresas del país para elegir delegados y comités de empresa. Un total de unos 150.000 representantes elegidos, en 50.000 centros de trabajo, donde han votado tres millones de trabajadores, resume el saldo final del proceso electoral.»

Pero, sin duda, la conclusión más destacada de estas elecciones ha sido el gran avance de la UGT, basta igualarse en la práctica con CC OO en cuanto a representatividad. Otros hechos puestos en claro por el voto, fueron la permanencia de USO como tercer sindicato, aunque a mucha distancia de las dos centrales mayoritarias; la continuación de ELA-STV como sindicato importante para los vascos y la aparición, con mayor fuerza de lo previsto en Galicia, de la INGA.

En conjunto puede decirse que el panorama sindical ha salido más clarificado de las presentes elecciones.

Al borde de la desaparición va\ a encontrarse todo el sindicalismo «izquierdista» (CSUT, SU, AOA, PLO...) y «derechista» (CTI, FNT, CGT.,.) que sólo cuenta- con un puñado de entregados militantes, más servidores de sus respectivas causas políticas que de los intereses generales de la población asalariada.

Se confirma el espectro.

El espectro sindical del futuro, se confirma, de este modo, en términos parecidos al existente en la Europa mediterránea, aunque con una mayor fuerza del sindicalismo de tendencia socialista. Es decir, el pluralismo sindical se afirma en España al igual que ocurre en el resto de los países occidentales donde existe un partido comunista con influencia electoral y«l consiguiente sindicato de esta orientación.

Las recién acabadas elecciones han mostrado, por otra parte, que la desafiliación no ha puesto en crisis a los sindicatos. Ahí está el dato de una participación en las urnas cercana al 80 por 100. El trabajador quiere ´ asegurarse su defensa individual a travé´á del poder sindical, aunque haya disminuido su interés colectivo por pertenecer a mi Sindicato.

La participaci6n en • las organizaciones sociales previstas en el Estatuto de los Trabajadores, en los convenios, en el AMI y el respiro económico que podrá proporcionarles la reanudación del reparto del patrimonio sindical, son condiciones propicias para alentar de nuevo la vida sindical.

Se ha criticado el que a estas elecciones acudieran menor número de empresas yt consiguientemente, de trabajadores, así como la elección de un número menor de representantes que en 1978. Pero esta comparación con los comicios de hace dos años resulta en gran medida inadecuada por diversas razones.

En primer lugar, deberá tenerse en cuenta que la población activa española descendió en casi un millón de personas a causa de la crisis económica, el aumento del paro y el cierre de empresas. En segundo lugar, al aplicarse el Estatuto de los Trabajadores, el número de personas a elegir, según el tamaño de la empresa, era mucho menor que en las elecciones precedentes. Hubo también razones adicionales, como la elección frecuente de un sólo comité de centro en empresas con vanos lugares de trabajo, o de otras que celebraron elecciones a lo largo de 1979 y comienzos del año 1980 y que ahora no renovaron mandato.

Baja CC OO

En cuanto a los resultados obtenidos por los principales sindicatos, ¿qué puede explicar la tendencia a la baja de Comisiones Obreras y el espectacular aumento de UGT?

Por una parte, motivos «históricos», y, por otra, los aciertos y errores propios. Respecto a lo primero, en las elecciones del año 1978, CC 00 contaba con el motor de sus cuadros históricos, aureolados por la ilegalidad, a la vez que dotados de una aventajada práctica sindical adecuada a las condiciones de las relaciones industriales bajo el franquismo; que todavía perduraban hace dos años.

Pero en .las elecciones de 1980, esos factores apenas contaron y el trabajador tomó más en cuenta la nue va praxis sindical. Y aquí los de UGT les ganaron la mano al disponer ya de cuadros más formados, un lenguaje sindical moderno y un proyecto para resolver los problemas por la vía de la negociación.

Así entramos en el motivo de aciertos y errores. Las causas que dieron la ventaja a CC OO en el 78, se trocaron en inconvenientes en el 80. Sus cuadros, formados bajo el sindicalismo vertical, no asimilaron a tiempo el cambio sociopolítico. Los intentos de movilizaciones y huelgas a base de consignas generales y a fecha fija (al mismo estilo que bajo el franquismo) no constituían ya incentivo suficiente, y mucho menos con el fantasma del paro rondando continuamente.

En la actualidad, CC OO parece firmemente convencida de sus errores pasajeros y dispuesta a seguir una vía distinta. El dilema que tiene delante es el de cómo participar en los convenios colectivos de este año: no consentirá en quedarse marginada otro año, pero le resultará muy doloroso llamar a las puertas del AMI. La UGT y la CEOE deberán pensar, por interés de todos, en el medio de incorporar a Comisiones Obreras al acuerdo marco, sin provocar tensiones innecesarias.

La USO va a andar un punto por debajo del 10 por 100 de delegados requeridos para participar en la vida sindical y es más que probable que, con algunos empujones discretos de última hora, logre saltar esa barrera y que el IMAC lo clasifique. Pero no hay duda de que este sindicato ha mejorado su porcentaje de hace dos años.

Tampoco parece ofrecer dudas que la USO de ahora muy poco tiene que ver, en su composición y principios ideológicos, con la USO de tiempo atrás. Son las mismas siglas para un colectivo bien distinto en cuanto a su orientación. Y su identificación actual de sindicato moderado y apoyado por la UCD no le ha perjudicado. Antes bien, ha salido ganando en la confrontación electoral. La USO no quitó votos a CC OO y UGT, pero ha capitalizado los sufragios del electorado no de izquierdas.

A la espera de los datos oficiales, que darán su veredicto a finales de este mes, puede adelantarse que los procentajes electorales quedarán aproximadamente en los siguientes términos: CC 00, un 31 por 100 (pierde más de tres puntos en relación con 1978); UGT, el 30 por 100 (gana nueve puntos respecto a 1978); USO, un 9 por 100 (cinco puntos más que en 1978).

 

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