Movilizaciones y solidaridad sindical para luchar contra el paro     
 
 El País.    02/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Movilizaciones y solidaridad sindical para luchar contra el paro

La solidaridad entre los trabajadores y la presión ejercida a través de movilizaciones fueron los dos ejes de la estrategia sindical que —a juicio de los líderes sindicales que intervinieron en los mítines de la manifestación del Primero de Mayo en Madrid— es necesario seguir para conseguir una política coherente de empleo y para evitar que los efectos de la crisis recaigan exclusivamente sobre los trabajadores.

Marcelino Camacho, secretario general de CC OO basó su discurso en la unidad sindical, que califico de "absolutamente necesaria para conseguir las reivindicaciones de la clase trabajadora". Más adelante hizo llamamientos a UGT para conseguir la auténtica unidad frente a la patronal, de modo que se defiendan las peticiones de los obreros y no se pierdan ninguna de las conquistas de los últimos años. Fijó como objetivos a medio plazo para la lucha sindical conseguir 35 horas de trabajo semanal, y la jubilación a los 60 años.

Con referencia al proceso del 23-F, recordó que se juzga a sediciosos por un delito de rebelión militar "a los que hay que aplicar la ley, toda la ley".

Nicolás Redondo, secretario general de UGT, que no hizo referencia a la unidad sindical, se refirió al paro como el principal problema y planteó la necesidad, "que es obligación para partidos políticos y centrales sindicales", de ofrecer ilusión y cambio. "Este país", dijo, "está harto de sufrir una situación de injusticia y quiere el cambio". Expresó su confianza en un próximo Gobierno progresista que dé al país las alternativas que éste necesita.

El secretario general de CC OO de Madrid, Fidel Alonso, en un discurso duro y radical, consideró imprescindibles las movilizaciones de masas —"que desemboquen en una huelga general, si es preciso"— para obligar al Gobierno a dar soluciones al problema del desempleo y atajar la larga cadena de crisis empresariales.

Benjamín Castro, secretario general de UGT-Madrid, fue el único que recogió división de opiniones (aplausos y silbidos y gritos de reprobación) al referirse críticamente a la situación en Polonia. Un representante de Solidaridad estuvo presente en la tribuna.

 

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