Clausura de las jornadas de la Asociación Española de Economía y Sociología Agrarias. 
 La agricultura precisa reformas y financiación     
 
 Informaciones.    21/01/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

CLAUSURA DE LAS JORNADAS DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ECONOMÍA Y

SOCIOLOGÍA AGRARIAS

La agricultura precisa reformas y financiación

MADRID 21 (INFORMACIONES).

LA exposición de un programa de ruptura para la agricultura española y el análisis de la. financiación,

comercialización e industrialización del sector agrario fueron los temas que cerraron el ciclo de

conferencias sobre «La incorporación de la agricultura española al M. C. E.», organizada por la

Asociación Española de Economía y Sociología Agrarias.

«Un enfoque liberal de la política agraria —dijo don Evaristo Amat de León, al exponer el programa de

ruptura para la agricultura española—, comporta seis canales de actuación del Gobierno. En primer lugar

la libertad agraria, que supone el reconocimiento del derecho de libertad en la constitución de empresas,

el funcionamiento de la ley de la oferta y la demanda para la creación de los precios y él fomento de la

máxima competencia interior, evitando todo tipo de oligopolios o monopolios.»

La información, otro de los factores de la ruptura, significaría «la transparencia de mercado por parte de

la oferta y por parte de la demanda».

«La formación, inevitable ante la necesidad de modernización, que implica modificaciones en la

estructura de la entidad empresarial y en las funciones directivas y gestores, se realizará a través de la

eliminación del minifundio y de dar unos conocimientos básicos y suficientes al agricultor sobre

administración, producción y comercialización.» Un programa de economías externas, que favorecerían

la creación de nuevas empresas dándoles el entorno adecuado y evitando el despilfarro, junto con un

programa de créditos, a través del sistema «bancario privado, pues la intervención del Estado en este

sentido debe reducirse a prestar la función de aval» y un programa de subvenciones «controladas y

reducidas, que eviten los abusos» serian con los aspectos anteriores capaces de posibilitar esta ruptura de

carácter liberal, expuesta por el señor Amat de León.

FINANCIACIÓN Y PARTICIPACIÓN

«La garantía de un adecuado nivel de autoabastecimien to —dijo don Alfonso Font en su ponencia sobre

la financiación del sector agrario— debe convertirse para aquellos productos que son imprescindibles en

un objetivo primordial, por razones de propia seguridad. Y en la actualidad, España depende hasta un

grado extraordinario de productos tan fundamentales como el maíz y la soja.»

El ponente señaló la escasa rentabilidad del sector, que había pasado de un 12 por 100 en 1964 a un 9 por

100 diez años más tarde. «E1 sector necesita capital a medio y a largo plazo, sin embargo, el capital a

corto plazo constituye el 50 por 100 de los créditos que se conceden a la agricultura.

Hasta 1975 las instituciones privadas, Bancos y cajas de ahorros, fueron las principales fuentes de crédito,

a partir de esta fecha, se ha producido un continuo declive incrementándose las ayudas oficiales y de las

cajas rurales.»

El empresario agrícola, según explicó el ponente, está sometido a la ley de mercado, con lo cual la

competencia acaba, a mayor o menor plazo, con los posibles beneficios que pudiera obtener. La única

salida a esta situación son los precios de garantía.

«Sí se quiere conseguir un satisfactorio incremento de la productividad agraria —finalizó el señor Font—

es preciso proporcionar la suficiente financiación a los agricultores, que en la actualidad se costean el 90

por 100 de las inversiones que precisa la agricultura.»

La industrialización agro-alimentaria y la comercialización de los productos fueron los temas de las

ponencias de don Luis Ferrer y don Arturo Sanz.

«Considero las industrias agrarias —dijo el señor Ferrar—, como uno de los factores más importantes

para el desarrollo equilibrado de las regiones.» Estas, en su primera fase de transformación, se encuentran

muy unidas a la función productiva.

Los dos ponentes coincidieron en la importancia de la participación del agricultor, tanto en la industria,

como en la comercialización de los productos agrarios. Participación que sería factible a través de las

asociaciones y cooperativas agrícolas.

«Los costes de comercialización en España —dijo el señor Sanz— son ligeramente inferiores, según

datos del Iresco, a los de la Comunidad Económica Europea. Por ello, a la hora de analizar nuestra futura

integración en el Mercado Común hay que tener presente el peso que sobre estos costes ejerce el factor

trabajo, ya que si nos incorporamos a la C.E.E. y no reestructuramos el sistema comercial, el aumento de

los costes sera fuerte.» Esto se debe, según explicó el ponente, a que en los países comunitarios los

salarios forman uno de lo ingredientes más elevados de los costes de producción, componente que

equilibran otros factores más bajos, debido a los adelantos tecnológicos.

21 de enero de 1977

 

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