Un sindicalismo anacrónico     
 
 Diario 16.    17/09/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Un sindicalismo anacrónico

La absurda brega en que se han enzarzado los dos grandes sindicatos entre sí, y ambos con el Gobierno socialista, muestra con toda crudeza la evidencia de que el sindicalismo español no ha encontrado su sitio en esta fase tardía de la transición

Tanto Comisiones Obreras, por razones de estrategia perfectamente comprensible en el caso del Partido Comunista, como la Unión General de Trabajadores, empujada por su adversaria, son hoy día instrumentos de acción política antes que verdaderos sindicatos en el sentido moderno del concepto

No es, pues, extraño, que hayan de pechar con la lacra de una afiliación irrisoria, por cuanto la llamada clase trabajadora,-que es hoy mayoritariamente clase media, entiende que la participación política puede ejercerse mejor por otras vías

Hoy no se oculta a nadie que los dos sindicatos —y principalmente la UGT, por razones obvias— pretenden ser, con respecto al Gobierno socialista, lo que quería igualmente la patronal en tiempos de UCD un «lobby» de poder, en favor, en el caso de los sindicatos, de los trabajadores instalados

Y es del todo evidente que en un país como éste, en el que la nivelación social ha escalado cotas que descartan la vigencia de expresiones tales como «lucha de clases», sería de desear que el sindicalismo profundizara, como en cierto modo ha intentado ya la UGT, en el camino del sindicalismo de gestión, del sindicalismo de servicios Por esta vía, no sólo conseguiría cumplir con el cometido social que le corresponde, sino que lograría una notable implantación entre los trabajadores, que hoy se encuentran, paradójicamente, huérfanos de un respaldo verdaderamente sindical, sin servidumbres políticas

 

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