Autor: Moya Moreno, Arturo. 
   Hay que regenerar UCD     
 
 El País.    02/06/1982.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

La legitimidad política de UCD, por causa de los resultados de las elecciones andaluzas, está cuestionada.

No cabe, pues, echar botes de humo ai problema. La situación actual del centro exige una firme voluntad

política y, sobre todo, claridad en los objetivos. A dónde se va y cómo se debe ir han de aparecer de

forma nítida no sólo en la conciencia de los protagonistas del momento, sino explicitado en la opinión

pública. No hacerlo así supone, para el partido centrista, la continuidad de un proceso que tiene cada vez

perfiles más oscursos y que se presenta con carácter decadente.

TRIBUNA LIBRE

Hay que regenerar UCD

ARTURO MOYA

En opinión del autor, la sociedad española reclama en su mayoría una cumplida respuesta a cuestiones tan

importantes como la de hacer frente a la crisis económica sin incrementar ios impuestos, erradicar e]

terrorismo, mantener la unidad nacional junto al desarrollo de autonomías eficaces, atajar el desempleo,

apoyar a la familia y mejorar Ja eficacia y honestidad de los servicios públicos. Puntos todos ellos que

está en condiciones de asumir un partido de centro como Unión de Centro Democrático, afirma el autor.

Un líder político que acampó en los territorios centristas me decía que ya estaba aceptado el que

bajásemos a segunda división; después, a tercera, y así sucesivamente. Sin embargo, pienso que UCD

tiene mucho coraje político que descubrir. Hoy más que nunca el partido necesita (la tiene) una nueva

clase política, que con un fundamento ético para su acción sea capaz de regenerar el centro y crear una

alternativa moderna, basada en la libertad y comprometida con los valores sociales y comunitarios de los

ciudadanos. En un intento de superar el compromiso al uso del que estos días se hace gala y con un

sentido crítico y constructivo de la realidad política, se puede afirmar que: el panorama político está

caracterizado por un sistema sobrecargado de demandas sociales no satisfechas, que se pueden concretar

en una agenda de cuestiones pendientes, que amenaza con desestabilizarlo definitivamente; un partido en

el Gobierno erosionado por las recientes elecciones andaluzas, que han producido la desmoralización en

sus cuadros y en sus bases; una oposición que oscila entre la crítica o la obstaculización sistemática y su

emboscamiento en la moderación; una selección y circulación de élites prematuramente detenida y

mediatizada por incipientes, aunque poderosas, burocracias partidarias, y, por último, una explicable

desconfianza de vastos sectores de la opinión —y, particularmente, los llamados poderesfácticos— hacia

la pretendida representatividad y eficacia de los partidos. De ahí que los ideales de la moderación que

representa UCD deban ir en la dirección de conseguir a corto plazo, si se quiere defender la democracia y

los ideales de libertad y justicia que nos califican como partido, una oferta política con pretensión de

apoyo mayoritario. Dicho empeño ha de tener en cuenta que, con cierta independencia de la acción

partidaria de los votantes, la mayoría de éstos desean las mismas cosas: voluntad para hacer frente a la

crisis económica sin incremento de los impuestos, política firme de orden público y contra el terrorismo,

mantenimiento de la unidad nacional y autonomías eficaces, esperanza de un puesto de trabajo y ciertas

políticas modernizadoras —gratuidad de la enseñanza, mayor racionalidad y honradez en los servicios

públicos y apoyo a la familia—. En consecuencia, la estrategia del partido ha de pasar necesariamente por

la asimilación de esos valores políticos en movimiento y ha de consistir en la regeneración y el

reverdecimiento de la constelación de intereses e ideales que configuran en España el espacio político del

centro sociológico.

Un Gobierno de autoridad

Esta constelación, en parte, coincide con la vieja UCD, pero hoy, el reto está en conseguir que coincida

con el nuevo talante y los nuevos hombres que demanda el partido. Tal intento de regeneración implica la

puesta en pie de un proyecto programático que vuelva a justificar "el estar juntos" de todos aquellos

intereses e ideales y la estructuración de una forma organizativa funcional con la diversidad que le sirva

de base. El reclamo mayoritario indica que dicho proyecto programático debe girar en torno a la idea de

un Gobierno de autoridad, modernidad y credibilidad democrática, que lleve a esta sociedad al punto de

equilibrio perdido en términos de identidad nacional básica y pautas de convivencia. Parece claro que

todas las sociedades se reequilibran y que para el reequilibrio político es necesario un Gobierno de

autoridad. La diferencia estará entre tener un Gobierno de autoridad de centro o de izquierdas, pero

también en tenerlo con democracia o sin ella. Este nuevo proyecto, desacomplejado ya de su mala

conciencia democrática, ha de contener, por una parte, políticas firmes —no reaccionarias— en materia

de seguridad, orden público y autonomías. No sólo porque la mayoría lo reclama, sino, sobre todo, porque

es necesario arrebatar ciertas banderas a los sectores conservadores. Por otra, ha de contener políticas de

honestidad —sentido ético de la praxis política, combatir la corrupción, transparencia del gasto público,

preocupación por el ciudadano, interés por la familia, información y comunicación rigurosa—. Políticas

eficaces para la racionalidad y ordenación de la economía en un modelo de reformas hacia el progreso.

Ha de saber plantear también políticas de esperanza que liberen la incertidumbre, el miedo y el desánimo,

para generar laboriosidad, solidaridad, expectativas de bienestar y seguridad de vida. ¿Es posible que

UCD pueda avanzar en la dirección descrita? Pienso que sí, y en la regeneración del centrismo está la

cave. El liderazgo político que ostenta Calvo Sotelo debe apelar con firmeza a la solidaridad y a la

competencia de la clase política centrista, ahuyentando lo que de trabas formales y personalismo

mediocre exista.

Arturo Moya Moreno es diputado de UCD por Granada.

 

< Volver