Autor: Becerril, Soledad. 
   Los caminos de la UCD     
 
 Diario 16.    25/09/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Los caminos de la UCD

La diputada liberal expone en este artículo la necesidad de una redefinición de su partido, la UCD, dentro

de los ingredientes fundacionales de esta formación política, pero remarcando que «los perfiles de un

partido en el centro nunca serán unos perfiles inamovibles, pero sí lo suficientemente claros para que

pueda aparecer como una opción diferenciada de las demás». En los últimos tiempos estamos leyendo

distintas tesis en torno a los posibles caminos que debe tomar la UCD. Se trata de un debate ideológico y

político del máximo interés porque pretende, ni más ni menos, que definir el espacio ideológico de un

partido que por la izquierda está flanqueado por el socialismo y por la derecha, por un conservadurismo

que, en muchas ocasiones, no oculta sus tentaciones autoritarias. El centro, en la vida política, no se logra

mediante la simple autocalifícación o el uso de unas siglas —por muy machaconamente que éstas se

repitan—, sino que es la consecuencia de unos postulados y de unas prácticas políticas, en virtud de las

cuales se dejan unos espacios por la izquierda y por la derecha que otros vienen a ocupar. Los perfiles de

un partido en el centro nunca serán unos perfiles inamovibles, pero sí lo suficientemente claros para que

pueda aparecer como una opción diferenciada de las demás; de lo contrario, a los electores les dará igual

votar a unos o a otros, lo cual es una mala técnica electoral que conduce a la abstención, porque ya se

sabe que cuando las cosas no están claras, lo mejor es abstenerse.

Un gran almacén

Lina formación política, por tanto, que ocupa un espacio en el centro no ocupa meramente el espacio

residual que queda entre unos y otros. De ser así, esa formación política sería como un gran almacén: un

poco de economía de mercado más un poco de intervencionismo y dirigismo caprichoso y arbitrario; un

poco de liberalidad más autoritarismo sin límite alguno; un poco de tercermundismo con unas gotas de

occidentalismo...

.. Una mezcla, en fin, sin perfil, producto de lo que otros dejan. La afirmación de que un partido es de

centro, o está en el centro, en España, debe ser consecuencia de unos postulados que le identifican por sí

mismo, .y que le diferencian de la izquierda que hoy empieza en el socialismo, y de la derecha

tradicional, que empieza en Alianza Popular. Unión de Centro Democrático tiene, pues, que distanciarse

del conservadurismo propiciando cambios y evoluciones en la sociedad, porque ésta sólo mejora y se

transforma si existe temor a las innovaciones, pero sin pruritos pueriles y absurdos de ver quién es «más

progresista» -término que en España, además de utilizarse por unos y otros como arma arrojadiza, se

emplea con una frecuencia muy superior a la de otros países. Y esto, sin darse cuenta de que lo que en

ocasiones se oculta no es más que el ir a la zaga de los socialistas, cayendo en Ja confusión, denunciada

por muchos liberales, de confundir «progreso» con lo «público», como si lo privado —alcanzado bajo el

imperio de la ley, con el esfuerzo, el trabajo y la capacidad del individuo— fuera retrógrado y

vergonzante. Se necesita mucha claridad y decisión para dirigir un país por el camino de la innovación,

del cambio, de la modernización y de la desburocratización; es un camino de riesgo, de audacia, que

exige firmeza y convicción en unos principios ideológicos claros y sin complejo alguno para distanciarse

tanto del mero conservadurismo como del mal llamado «progresismo», del intervencionismo caprichoso,

del desaforado reglamentismo que produce normas y reglas de convivencia asfixiantes y agobiantes.

Son muchas las personas que en la UCD piensan así: hay socialdemócratas, que marcan claramente sus

distancias con los postulados socialistas; hay moderados, que sostienen posiciones que no son

conservadoras a ultranza ni retrógradas; hay mujeres y hombres de UCD que quieren que soplen vientos

de libertad y de progreso en España y que creen que ello ni debe ni tiene que suponer la llegada al poder

del socialismo.

Liberalizar, repartir

Hay, en fin, liberales que sin considerar las ideas aquí esbozadas como patrimonio propio, creen que son

éstas las que en gran parte deben asumir un partido que nació más para liberalizar que para intervenir;

más para defender los derechos individuales y el ejercicio de las libertades que para recortarlas o

coaccionarlas; más para repartir responsabilidades entre muchos ante las obligaciones y deberes, que para

concentrarlas en unos pocos. No reconocer que la UCD es un partido plural es negarse a ver la realidad,

desconocer su origen y, por tanto, no facilitar el entendimiento de quienes lo constituyen. El

mantenimiento de Jos acuerdos fundacionales en los que se asienta el partido es posible, ha sido posible;

queda llevarlos todos a la práctica con el rigor que se deriva del establecimiento de prioridades, pues

«gobernar es escoger», lo cual es mucho, pero no imposible.

 

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