Autor: Goñi, Javier. 
   Las asociaciones de vecinos, entre el interés y las dificultades que se les presentan     
 
 Informaciones.    15/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA CULTURA EN LOS BARRIOS (I)

Las asociaciones de vecinos,entre el interés y las dificultades que se les presentan

Por Javier GOÑI

MADRID, 15.

DURANTE muchos años, las antiguas asociaciones de vecinos han languidecido. Hoy, en estos últimos

años, la necesidad de asociarse «activamente» para solucionar, en la medida de sus fuerzas, algunos de los

muchos problemas que aquejan a los barrios, es un hecho. Hecho que se ha, materializado en las

numerosas asociaciones —sean de vecinos, de amas de casa o clubs juveniles— que se están creando. Y

estas asociaciones desde el primer momento demuestran una clara preocupación por la cultura. La serie

de reportajes que hoy comienza pretende hacer un balance aproximativo (es insuficiente, a la fuerza) de la

situación de la cultura - en su sentido más amplio— en los barrios.

Prescindiendo por el momento de buscar otras causas, que nos llevarían forzosamente más lejos, es un he-

cho que los nuevos barrios de clase media y los cinturones urbanos proletarios no favorecen, en su sentido

«físico», la normalización de la cultura. Los constructores, o quienes sean, consciente o

inconscientemente, se han olvidado de construir los instrumentos imprescindibles y más elementales para

el desarrollo cultural,casas de cultura, bibliotecas, centros recreativos, cines, etc. A paliar esta situación se

dedican, en la medida de sus posibilidades (que nunca es muy grande) las entidades asociativas.

FALTA DE LOCALES

Y si empezamos con este preámbulo es porque la falta de locales es la primera dificultad con que se

encuentran estas asociaciones. Pues el local -algo, por otro lado, imprescindible para cualquier reunión—,

en muchos barrios, cumple un papel social más amplio. Es la Casa del Barrio. Es la casa en donde igual se

reúnen para tratar de la falta de alumbrado, que se proyecta una película, una obra de teatro, un recital,

una charla o, incluso, por una módica cantidada para los no asociados, puede, el que quiera, ducharse o

realizar otras elementales medidas higiénicas( esto, por ejemplo, en un barrio como Orcasitas, en donde,

según el presidente de la Asociación, un gran número de familias no poseen cuartos de baño en sus

propias viviendas.)

Es necesario hacer referencia a las muchas actividades que lleva a cabo una asociación -lo que

aparentemente aleja el tema de la perspectiva cultural desde la que lo vamos a tratar—. Pues los

habitantes de los barrios, cumplidos el primer requisito, que es el de asociarse, el de unirse, se ven

obligados, más que a preocuparse por la cultura en su sentido más tradicional y restringido—, a

satisfacer sus necesidades materiales básicas ,vivienda, higiene, educación, etc.

CULTURA PRACTICA

Nace asi un concepto nuevo: la cultura «práctica». Cultura distinta, digámoslo asi, en cada barrio, pues las

necesidades no son siempre las mismas. Las amas de casa de Lucero-Batán valoran, naturalmente, el arte,

la literatura. Sin embargo, su preocupación inmediata es organizar ciclos y conferencias muy específicas:

situación jurídica de la esposa, familia, trabajo, educación sexual, etc. Este es un ejemplo. La Asociación

de Vecinos de Orcasitas, es otro. El Club Juvenil del Val, del barrio del Pilar, es otro.

De todos éstos y de algunos más se va a hablar en estas páginas. Quizá tenga razón doña Conchita

Moreno, miembro de la Junta directiva provisional de la Asociación de Amas de Casa de Lucero-Batán,

cuando dice a INFORMACIONES que «la cultura en los barrios no existe. Pero el obrero tiene su lucha

sindical y en cierto modo participa. El ama de casa, no». Sin embargo, queda dicho, existe una evidente

preocupación, como lo demuestra que la mayoría de las asociaciones, y pasan del centenar, tienen

secciones o comisiones de cultura, aunque muchas de éstas no funcionan. Las que aquí van a dar su

opinión son la vanguardia. Son las que más entusiasmo han puesto en llevar a cabo actividades culturales.

Pero no son las únicas. A razones de espacio achaquemos, una vez más, la exclusión de otras

asociaciones.

Pero antes de hablar de ellas, es preciso hacer un poco de historia. Aunque en estos últimos meses la

Prensa viene recogiendo en numerosas ocasiones la celebración o la prohibición —desgraciadamente,

algo frecuente— de actos culturales, es necesario referirse a la coordinadora de organismos culturales

que se intentó crear en 1974. Entonces, el Ateneo Popular de Vallecas, por este motivo señalaba. «Ante

las exigencias planteadas en torno a un pleno ejercicio de los ciudadanos de su derecho a la cultura,

existen varios proyectos que pueden permitir en la realidad que ese derecho se materialice. Un primer

paso es la creación y puesta en marcha de organizaciones específicamente culturales dentro de las

barriadas periféricas, ya que es en éstas donde se agudizan más las carencias culturales y donde la

reivindicación del derecho a la cultura alcanza su máxima expresión.»

El Club Juvenil del Val. del barrio del Pilar, se ha quedado sin local. Hasta ahora había organizado

campeonatos de ajedrez, de damas, judo, karate, saltos de altura y competiciones de cross El enfocar sus

actividades de esta manera, lo justifica doña Pilar Arranza, representante del club, ya que «en mi barrio,

para reunir a los jóvenes, hay que darles cross y cosas así, que les interese, pues les gusta ir los domingos

a las discotecas y a todos estos "líos", y si no, no vienen al club». Esta es una postura.

DESCUBRIR A LORCA

Otra, es la de don Félix-López-Rey, presidente de la Asociación de Vecinos de Orcasitas, quien ha

manifestado a INFORMACIONES: «El pueblo exige cultura. El país es de todos y necesita cultura. Yo he

descubierto, y tengo veintiocho años, a Lorca, a Alberti, hace tres años. ¿Por qué? Al pueblo se nos ha

negado la cultura. En este barrio estamos empezando a conocer cosas, a autores que han hecho cosas por

el pueblo.»

Y otra podría ser la de la asociación de Amas de Casa de Lucero-Batán, para quienes «las amas de casa

tienen una problemática distinta, cuyos problemas hay que enfocarlos desde una asociación de este tipo.

Pretendemos, a través de charlas, ciclos, llegar a las amas de casa, que no tienen nada y que están

manipuladas por la subcultura».

Y estas tres posturas pueden ser representativas de tres tomas de conciencia —no tan diferentes— ante un

mismo problema: la cultura en los barrios.

 

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