Autor: Urbano, Pilar. 
 Concluyó el II Congreso Nacional de UCD. 
 El feo congreso de la heredad     
 
 ABC.    10/02/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NACIONAL

Hilo directo.

El feo Congreso de la «heredad»

El que lenta que ser Congreso de la unidad ha sido Congreso de la «heredad», y a punto estuvo de ser

Congreso de la desbandada. UCD no se ha roto. Pero lleva una brecha abierta. Y me apresuro a aclarar

que mientras los críticos», a) terminar, decían; «Hoy se acaban los «críticos». Ahora empieza la etapa de

trabajar codo a codo»; eran los ordoñistas, afectados por su inesperado descalabro, quienes declaraban

«quizá en UCD no tengamos nada que hacer». Y Ordoñez, el «ejecutivo» que obtuvo menos votos pase a

Ir en la lista oficialista, se quejaba de que «todo ha sido una maniobra de derechizaclón... y a mí lo del

divorcia me ha costado doscientos votos».

La ucedé «oficialista» ha ganado la batalla política. La ucedé critlca» ha ganado la batalla ética. Y una y

otra han perdido la ocasión de pensar seriamente en España.

El II Congreso de UCD ha sido feo. Una algarabía de ambiciones, recelos y egoísmos. Los periodistas

hemos visto el lodo dé los políticos, donde esperábamos ver tos ciaros horizontes de la política Un

Congreso de tensiones, decepciones y frustaciones. No se han debatkfo temas. Se han batido nombres. No

se han afrontado situaciones. Se han enfrentado, posiciones. Y tos tres desafíos internos de UCD han

quedado sin respuesta, o lo que es peor: con «respondona»; la unidad, la democratización orgánica y la

definición ideológica. El ser «centrista» se ha definido, señores, por el triste trazado da las exclusiones:

«No ser de Izquierdas ni de derechas.»

• El militante Suárez «pasó» de Congreso. Como en e! Parlamento «pasaba» de hemiciclo y hacía

«footlng político» en la galería curva «M-30», en Palma hizo «vainicas de estrategia» desde la planta

nueve del auditórium o desde su «suie» dei Son Vida. Allí, la voraz siegahierbas del «aparato» laminaba

implacable tos rebrotes críticos. Allí se elaboraron las leoninas normas electorales, formidable mecanismo

para ganar o perder poder, que luego ni Pérez-Llorca ni Rafael Arias conseguirían explicarnos. Nadie

sabía cómo, diablos, había que votar, Pero estaba clara qua el sector lavillista no podría cotocar a sus

hombres en eJ Comité Ejecutivo más que con las propinas da votos que les regalasen los suaristas o «los

agustinos», como se empieza a llamar a los fieles de! «sucesor» R. Sahagún. Allí subieron, la noche

terrible en que UCD se rompía, Abril, Ordoñez y Arías-Salgado para denunciar-ante Calvo-Sotelo y

Sahagún las maniobras «sottovoce» de Rodoífo —hombre fuerte a la sombra del II Congreso— de quien,

al parecer, había partido la generosa oferte.a los críticos «29 miembros "oficialistas", 11 " críticos"».

Aquella noche, Paco Ordoñez y Rafael Arias decían «nos vamos». Javier Rupérez y Rosa Posada querian

hacer «una tercera llista testimonial». Seis provincias, sobre las que Abril tenía imperio, amenazaban con

«no comparecer»... Y Suárez puso el «ordeno y mando»: «Nada de concesiones gratuitas, listas

mayoritarlas abiertas y todo lo más que metan siete hombres "críticos".»

• Pero aquella noche, a pocos metros de alli, en el Palas Atenea, ios «críticos- deliberaban entre «no Ir a

ninguna elección y dejarles UCD como un coto cerrado». O el giro de la sensatez: ir a la arena y presentar

teta. Fue entonces cuando Landelino tomó la palabra: «Encabezaré, si queréis, la lista "critica".» Las dos

ucedés iban a verse las caras. Hasta entonces sólo se habían visto las Intenciones.

Hubo momentos en que «ai partido de las libertades» cercenaba la mínima discrepancia con tic

dictatorial: Soy testigo de como, desde la punta de tila donde se sentaban tales o cuales compromisarios,

un «destacado» Impartía hasta la consigna de cuándo y a quién había que aplaudir y

cuándo y por qué había que rumorear o abuchear o clamar «{fuera, fuera!», contó cuando un «crítico»

vehemente gritó aquel «)Landellnooooo, .«cha a Suárez». Hubo momentos en que «el partido de la

Unión» estuvo al borde de la diáspora. ¡Qué bien hizo Leopoldo manteniéndose al margen da las reyertas!

incluso (legué a maliciarme que tantos tira y aflojas y tantas tensiones se provocaban desda la planta

nueve para lograr eí «revival» de Suárez: «(Sálvanos, que perecemos!» Pero el egregio militante «pasaba»

de Congreso. Le descubrí, a las doce de la noche del domingo, firmando autógrafos en el auditórium. Le

pregunté si no había en el almanaque de su vida otro momento más oportuno que este para su «adiós»:

«SI hubiera pensado que el momento era Inoportuno, no me habría Ido todavía. Pero creo que era el

momento adecuado. Y asumo mi entera y personal responsabilidad.»

• E! "último día, domingo, fue una jornada ajetreadisima de apresurados conciliábulos y nervios

desatados; se elaboraban las listas de los órganos decisorios y deliberantes del partido. No figurar es, sin

duda, languidecer de ostracismo «en las tinieblas exteriores». El plato fuerte se sirvio por la noche: el

mano a mano oral entre Sahagún y Lavilla. se reveló mitlnero cálido, capaz de encender emociones y da

arrancar ovaciones. Ese discurso —cuya clave suprema fue la responsabilidad de UCD ante España

entera— arrancaría un centenar de votos a ios «oficialistas». £n cambio, Sahagún tuvo una mala

Intervención, «puzzle» de discursos ya o/dos. Sólo hizo una fuerte promesa que a no pocos Inquietó:

«Que sepáis que voy a ejercer la autoridad». Sahagún resultaría, paradójicamente, un presidente de

partido con doce hombres por delante más votados que él. Con todo, nadie piensa que se discutió su

liderazgo. Era el testamento de Suárez.

• No renuncio a un análisis, siquiera sea somero, de los resultados. Las cifras son elocuentes. El «test» de

fuerzas era las elecciones del Consejo Político por la vía proporcional. Y ahí resulto ser que los lavillistas

tenían el 39 por 100 de tos votos. El poder decisorio centrista, en adelante, tiene que pasar necesariamente

por el fielato «crítico». Adolfo Suárez fue el hombre más votado, pero no obtuvo votos «crítico».

E! segundo en arrastres, Jaime Lamo. La supuesta prepotencia de Mártir» Villa se decantó en un octavo

lugar. Soledad Becerril, entre los «críticos», quedó la primera. Camuñas no salió. Y Fernández Ordoñez

sufrió el voto de castigo que premiaría a Carmela García Moreno o a cualquier otro por encima de él.

En UCO no ha habido renovación de hombres ni de estilos. No ha habido examen de conciencia... ni

propósito de enmienda. Y Suárez preside con vitola «de honor» la trinidad poderosa: Leopotdo-Agustín-

Adolfo. Así, a) menos, lo he visto yo.— Pilar URBANO.

 

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