Autor: Cierva y Hoces, Ricardo de la. 
   Mirando hacia atrás sin miedo     
 
 ABC.    20/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

L sobrevenir el cuarto aniversario de la muerte del general

Franco pueden detectarse un hecho y varias actitudes ante su memoria. Lo cómodo —y

cobarde— sería encubrir de silencio la conmemoración y entregársela a la nostalgia y al

vituperio de los extremistas. Pero un intelectual comprometido con su tiempo tiene el deber pro-

fesional de afrontar ese hecho; y de analizar esas actitudes. El hecho consiste, ante todo, en

que la memoria de Franco permanece viva en toda la nación; y más en las amplísimas capas

sociales configuradas precisamente durante el franquismo y que cuando Franco desaparecía

fueron descritas atinadamente como franquismo sociológico. El hecho consiste, además, en

que la misma opinión pública que rechazaba en 1975-77. elecciones inclusive, la politización

negativa o positiva de la memoria de Franco, y decidía silenciosamente, masivamente,

lúcidamente, que Franco estaba mucho más en la Historia que en la política, muestra hoy, a

fines de 1979, dos variaciones importantes respecto a aquella posición inicial: primero,

simplificar, concentrar la memoria de Franco y la trayectoria del franquismo para extraer una

resultante mucho más positiva de la que podía derivarse de los años finales, la degradación del

franquismo; segundo, comparar cada vez con menos rebozos la situación actual de las clases

medias —configuradas en su actual amplitud, insisto, durante los mejores años de Franco— y

expresar cada vez con más resonancia la frase que empezó como ocurrencia nostálgica y

puede convertirse en clamor nacional; «Con Franco vivíamos meior.» Guste o no guste, éste es

el hecho. Y sobre el hecho, las cuatro actitudes. Primera actitud: la de los nostálgicos del

franquismo, que han evolucionado muchísimo desde el tremendismo testimonial hasta un

encuadramiento fascista clásico, definición para la que suplico, ante todo, una comprensión

elemental: ya que desde el Sábado «Santo» de 1977 la palabra comunismo es entre nosotros

una descripción legal y no una todo de nuevo y piden al viadante que, antes de criticarles, les

conozca. ¿Qué está pasando? Sencillamente que en España, la única nación de Europa donde

no había existido prácticamente el fascismo {aunque el rebaño intelectual comunista sigue

empeñado en identificar como fascismo a los años de Franco), ahora apunta por primera vez el

fascismo; que ya es una presencia increíblemente arraigada y que si se mantienen las actuales

condiciones de crisis total, puede convertirse en un auténtico alud en los próximos años.

Insisto: España es una nación con experiencia profunda, mucho más profunda de (o que

Santiago Carrillo pretende hacer olvidar, del comunismo; por eso ha fracasado el referéndum

en Cataluña. Pero aunque muchos españoles rechazarían el nombre, España, gracias entre

otras cosas a Franco, no ha tenido una experiencia nacional directa del fascismo, y por eso el

fascismo inédito puede convertirse, si sigue la crisis, en una enorme espe-

 

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