Autor: Cierco Sánchez, Eduardo. 
   Islael, la absurda excepción     
 
 ABC.    04/08/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ISRAEL, LA ABSURDA EXCEPCIÓN

DESDE el primer mensaje de 1» Corona, programa histórico para la transición, el Rey, en nombre de

España, ha enviado «a todos los pueblos su deseo de paz y entendimiento». La diplomacia española, v los

sucesivos Gobiernos de la Monarquía, han ido cumpliendo ese designio de forma constante y lúcida. Con

notable competencia técnica, y ayudado con la presencia personal de) Rey para los casos más

trascendentes, como China p el restablecimiento de la comunicación histórica con las Américas. el

Ministerio de Asuntos Exteriores ha tendido la trama exterior de la transición en una admirable operación

política aue algún día analizará la Historia. Por otra parte y de forma concertada, no divergente (como han

pretendido interpretar quienes en España sirven, más o menos inconscientemente, intereses globales aue

no son de España), el presidente del Gobierno se ha movido por esa trama con riesgo y decisión, y ha de-

mostrado un sentido estratégico que sus predecesores venían desdeñando, con alguna excepción, desde

los tiempos de la Unión Liberal, más o menos. Cuando hemos visto —valga el estramboie anecdótico—

e) minucioso celo del servicio exterior para completar el cuadro con una acreditación en el nuevo Estado,

respetabilísimo, de las islas Seychelles (me encontraba casualmente en el anfiteatro azul de la ONU

cuando la admisión de tan distinguido miembro, entre mapas Que corrían de mano en mano y subrayaban

la existencia de Mahé). algunos hemos sentido en el fondo del más lacerante de los vacíos exteriores de

España, la punzada de Israel la absurda excepción de Israel. Que además de un vacío exterior es, para

España, un vacío interior. El 28 de febrero de 1976. tras unas esperanzadoras declaraciones del conde de

Motrico. entonces ministro de Asuntos Exteriores, y de la reacción muy favorable de su colega Yigal

Allon, los miembros de una Delegación de la Federación Sefardita mundial mantuvieron en el Palacio de

la Zarzuela una emocionante entrevista con los Reyes y bendijeron a Don Juan Carlos con ritos de uncion

que durante siglos se habían conservado en Sefarad. la España de la coexistencia. Hace una semanas, el 6

de junio, la revista «Semana» de Jerusalén publicaba, en español, naturalmente, un profundo artículo de

uno de los hombres-puente entre los dos pueblos. Salomón Seruya. que bajo el título «Ahondemos los

lazos con España», instaba al Parlamento de Israel a ocuparte seriamente de las relaciones con nuestro

país. A los pocos días el primer ministro, Menahem Beguin, lanzaba, en Israel y en la Prensa española, un

llamamiento casi formal. España no es para Israel tema de partido, sino vocación interior, resonancia de

raíces, comunidad de cultura. La respuesta oficial ha sido. de momento, el silencio. ¿Por Qué mantener

esta absurda excepción, que a veces siento la tentación de explicar como la perviviencia de un maleficio?

Han cesado ya las incompatibilidades históricas, nacidas de una incomprensión rastrera dentro de un trá-

gico proceso de incomunicación. La crítica histórica converge cada vez más en la conclusión de que los

judíos españoles no fueron jamás enemigos de España; sino que quizá por demasiado españoles, se

identificaron a veces parcialmente, como en el siglo VIII o en el siglo XIV, con alguno de los bandos es-

pañoles. El maleficio histórico está roto. Queda el maleficio político de los intereses y las presiones

degradantes. La crisis petrolífera suministra nuevos argumentos para ciertas presiones internacionales de

origen árabe aue se desvían, a veces, hacia actitudes próximas al chantaje. Pero una operación diplo-

mática de envergadura podría dejar las cosas en su punto. E1 reconocimiento de Israel nada tiene Que ver

contra los árabes; es perfectamente compatible con la amistad de España hacia los árabes; y podría

incluso favorecer a los árabes en los terrenos de la información objetiva y de la racionalización de la

problemática de Oriente Medio. Los dirigentes árabes son hombres de honor y están capacitados para

comprender a fondo los riesgos de deshonor que entraña la forzada situación de España, abocada a

presenciar el acercamiento y hasta las posibles relaciones de algunos países árabes con Israel con menos

libertad que Egipto o Jordania. El excepcional y antinatural retraso en el cumplimiento del designio

histórico de la Corona contribuye, por introducir un factor irreal y atípico. al desequilibrio en el

mediterráneo. Es hora de que los dos grandes partidos españoles, UCD y el PSOE, se pronuncien

definitivamente sobre el tema. En uno y otro —sobre todo en e! PSOE— pueden advertirse posiciones de

ambigüedad, junto a una clara mayoría de miembros y dirigentes partidarios de una comunicación plena

con Israel. El Congreso constitutivo de UCD denunció «como una anomalía» la ausencia de relaciones

con Israel, pero la situación se mantiene cuando va casi a cumplirse el aniversario dsl Congreso. Puede

que la ambigüedad tenga cierta relación con el famoso reducto antijudío que los mentideros de Madrid

sitúan en el Ministerio de Asuntos Exteriores y hacen depender del lejano magisterio del profesor Tierno

Galván entre los opositores al Cuerno Diplomático. Personalmente creo que se trata de algo intermedio

entre la_ leyenda y el rumor; más que de hostilidad a Israel cabría hablar de visión restringida y

continuista sobre el mito de la amistad hispanoárabe (amistad que tiene sus fundamentos reales, sus raíces

históricas y sus desviaciones político-mitológicas) en ese presunto «lobby». Pero anécdotas aparte creo

que el evidente profesionalismo que brilla en ese Ministerio más que en otros, será una de las plataforma

que más puedan ayudar a que el pueblo español y la comunidad internacional, incluidos nuestros amigos

árabes, comprendan lo insostenible de la situación actual de España respecto a Israel y colaboren en la

conjura del maleficio. Esa misma mayoría decisiva del pueblo español o.ue apuesta por la comunicación

integral, que se alegra del madrileñismo del presidente Tarra-dellas, que espera con ansiedad e] encuentro

del Rey con el mismo roble de Guernica ante el Que meditó como Príncipe, echa cada vez más de menos

una visita de Suárez a Jernsalén —por ejemplo vía El Cairo— y. puestos a recuperar nuestra memoria del

futuro, sueña en una repetición de la oración sefardí sobre el Rey de España en una sinagoga del tránsito

restituida al símbolo de la cultura safardí y culto de los judíos españoles. Allí podría estar el primer

embajador de Israel en la España distinta, que llevaría cerca del lejano nieto del Rey Sabio el título moral

de embajador de ~i España de la conciliación ante la España del futuro.—Ricardo de la CIERVA.

 

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