Autor: Medina González, Guillermo. 
   El PSOE y las negociaciones de UCD-PNV     
 
 ABC.    12/07/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL PSOE Y LAS NEGOCIACIONES UCD-PNV

Un aire de moderado optimismo nos llega de las conversaciones sobre el Estatuto Vasco. Aunque quedan

puntos difíciles, los más conflictivo, para alcanzar un acuerdo pleno, los progresos realizados hasta ahora

permiten abrigar fundadas esperanzas de que la negociación es viable y la solución factible. Es el

resultado de algunas circunstancias y aciertos. En primer lugar, la conciencia, por parte de los negociado-

res, de que está en juego la virtualidad de la Constitución y la capacidad de convivencia de los pueblos de

España. La misma gravedad del problema —una verdadera cuestión de Estado, en el más estricto

sentido— ha influido en que la prudencia, el sentido político, el respeto a la Constitución y la flexibilidad

se combinen para ir identificando los puntos de acuerdos y aislar y reducir los aspectos más difíciles.

La forma de negociar se está mostrando acertada, y esa sucesiva definición de círculos de coincidencias

permite progresar a los negociadores. Las largas sesiones de trabajo, los contactos bilaterales, tanto de las

Delegaciones de UCD y del PNV como las habidas entre los máximos representantes de los dos partidos,

han permitido no sólo definir acuerdos, sino también lo que aún es más importante cara a lo que queda

por negociar, crear un clima de flexibilidad y distensión entre los no-cionalistas vascos y el partido del

Gobierno. Esta desescalada emocional está permitiendo que cada parte aprecie el «animus negociandi» de

su interlocutor. Este es un camino fructífero, y ver una argucia o una táctica en las largas negociaciones

bilaterales UCD.PNV (como ha insinuado un portavoz socialista) es una afirmación malévola e injusta.

Que en un momento a la vez delicado y esperanzado ciertos dirigentes socialistas hayan abandonado un

silencio tan cómodo como peligroso ante la cuestión vasca para atacar directamente la negociación

bilateral UCD-PNV, sólo se explica como fruto del nerviosismo por la ausencia de protagonismo

socialista en este tema. Circunstancia ésta que no sería en todo caso más que el resultado de la

ambigüedad y tacticismo del PSOE ante el problema vasco, en parte causadas por las contradicciones

internas entre socialistas vascos y catalanes y socialistas del resto de España. El PSOE soslaya en

ocasiones, ante el tema vasco, responsabilidades y compromisos que le corresponden como segunda

fuerza política del país, y que en estos momentos requeriría de sus portavoces evitar toda declaración que

pudiera echar arena en los engranajes de una negociación difícil. Cabría recordar aquí —por expresarlo

con palabras recientes de un diario no sospechoso de enemistad hacia el PSOE— que «la equivocada

estrategia de los socialistas, que abandonaron sus tradiciones solidarias con el resto del país por un nada

convincente nacionalismo, con la consecuencia de que la clase obrera inmigrada les retiró parcialmente su

apoyo sin ganar nada a cambio, dejó despejado el camino para que el PNV se convirtiera en la primera

fuerza electoral y política del País Vasco». El PSOE no presentó motivos de desacuerdo que le

comprometieran ante la opinión pública, y ahora no puede objetar más que los puntos y las comas. No

objetó inicialmente que el problema fuera negociado entre UCD y PNV, ahora, en cambio, ataca esas

negociaciones en el momento en que dejan enrever fundada esperanza. El señor Benegas se queja de que

las negociaciones no se celebren en el Parlamento, sino en la Moncloa, aspecto formal que no pareció

importarle cuando se utilizó —con éxito y generosidad— un procedimiento similar para remover

obstçacluos al consenso constitucional. Tema aparte son las declaraciones de Alfonso Guerra tras la

sesión de la Comisión constitucional el martes pasado. Acusó a UCD de perder todas las votaciones, y

dijo que todos los artículos se aprobaron con las enmiendas socialistas. Por el contrario —le ha contestado

Alberto Oliart—, de dieciséis votaciones, UCD sólo ha perdido una, y precisamente referida a una

cuestión semántica de escaso alcance. ¿Por qué hacer de la realidad un esperpento y caricaturizar la

verdad? ¿Es un tema de Estado de tanta trascendencia el más indicado para hacer tremendismo, forzar el

propio protagonismo y hacer de perro de hortelano? Sería deseable que e] PSOE —y cualesquiera que

sean en estos momentos sus más adecuados portavoces— antepusiera el éxito de la negociación del

problema vasco a consideraciones de más aparente que real rentabilidad política de partido.—Guillermo

MEDINA.

 

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