Autor: Rupérez Rubio, Francisco Javier. 
   Lecciones para unas elecciones     
 
 El País.    22/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

TRIBUNA LIBRE

Lecciones para unas elecciones

JAVIER RU PÉREZ

Secretaría de relaciones internacionales de VCD

La primera y obvia: los sondeos han fracasado estrepitosamente. Hace unos días, en Le Monde, Pierre

Viansson-Ponté escribía sobre el tema en tonos críticos y reticentes, subrayando tanto la irresponsabilidad

de sus promotores como el hecho evidente: no hay más sondeo válido que el de las propias elecciones.

Y éstas, con todas las matizaciones que se quiera aportar, han significado un rechazo del programa común

de la izquierda. El pueblo francés, de cuyas tradiciones democráticas nadie puede dudar, ha vuelto a optar

por un determinado modelo de sociedad. Aquel sólidamente anclado en las libertades fundamentales, en

la economía libre del mercado, en el pluralismo parlamentario. Los resultados electorales arrojan

ganancias netas para las formaciones centristas, socialistas y comunistas. El sentido de la consulta es bien

claro, sin embargo: la mayoría actualmente en el poder queda sólidamente reforzada y, en su seno, son las

formaciones reformistas incluidas en la UDF las que consolidan su posición. Difícilmente podría

olvidarse ese dato en el contexto de las preocupaciones preelectorales. La voluntad popular francesa, que

ciertamente no quiere aventuras utópicas, tampoco se compadece con la morosidad gubernamental de los

últimos años. Es un voto por el cambio evolutivo en la libertad. Otra meditación merece la extraña com-

pañía del programa común, sus indecisiones, sus constantes enfrentamientos y la constatación de que. tras

su fracaso, está la actitud de un Partido Comunista que. Anhelando todo el poder, hace todo lo posible

para no alcanzarlo. ¿Conveniencias moscovitas? ¿Tácticas circunstanciales? ¿Preferencias por poderes

Tácticos y rechazo del desgaste del poder? Y en esa historia, ¿qué se hará del Partido Socialista, de su

apuesta por la utopía marxista, de la misma alianza de las fuerzas de izquierda, de Mitterrand?

Para la mayoría, para Giscard, para todas las formaciones democráticas que hoy en Europa se alegran de

esta victoria, e! tono debe ser de satisfacción reflexiva. Fueron grandes las incertidumbres y con justicia

es amplio el contento. Pero la lectura del respaldo popular no puede ni debe hacer olvidar los factores de

insatisfacción ni los elementos que abonan las reformas. Estas elecciones han sido tanto una derrota de la

izquierda como una llamada de atención a las formaciones de la mayoría en el centro y en la derecha.

Por lo demás, bueno seria traer a colación lo arriesgado de algunas predicciones hechas en estas mismas

páginas. Luis Yáñez pronosticaba el 12 de marzo: «La izquierda va a ganar». Y afirmaba: «El acceso al

poder de la iewuierda en el país vecino abrirá el camino a la vía democrática al socialismo en un país

industrializado, con lo que el poder expansivo de su ejemplo en Europa, especialmente en la Europa

mediterránea, creará expectativas optimistas para las fuerzas progresistas, haciendo creíbles las

alternativas de izquierda entre otros en nuestro país.» ¿Habría que concluir que, con la derrota de la

izquierda en Francia, la credibilidad de las alternativas de izquierda queda definitivamente cerrada,

también para nuestro país?

 

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