Presidencia. Texto íntegro de las declaraciones del presidente Suárez a "Le Point". 
 "La mayoría del pueblo español es moderada"  :   
 "El ejército español está agrupado en torno al Rey". 
 ABC.    05/10/1976.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

ABC. MARTES 5 DE OCTUBRE DE 1976

PRESIDENCIA TEXTO INTEGRO DE LAS DECLARACIONES DEL PRESIDENTE SUAREZ A

«LE POINT»

"LA MAYORÍA DEL PUEBLO ESPAÑOL ES MODERADA"

«El Ejército español esiá agrupado en lomo al Rey»

Las reacciones del Ejército ante la reforma P9lítlca y sindical, las actitudes de los españoles y de la clase

política y los obstáculos al proceso de democratización son abordados por el presidente del Gobierno, don

Adolfo Suárez, en unas declaraciones concedidas a la revista francesa «Le Point».

A continuación reproducimos el texto íntegro del reportaje elaborado por los enviados especiales de «Le

Point» a Madrid, en atención a su indudable interés.

EL PRESIDENTE ESPAÑOL: «LA MAYORÍA ES MODERADA»

Adolfo Suárez, primer ministro del Gobierno español, cenó el miércoles con nuestros colaboradores

Georges Suffert y Mi-chel Colomes y nuestro corresponsal en Madrid, Armando Puente. Georges Suffert

cuenta la entrevista y transcribe los puntos esenciales de la discusión,

Le Point. —¿No tiene usted miedo al Ejército?

A. Suárez. —¿P o r qué habría de tener miedo al Ejército de mi país?

Le Point. —¿N o tendrá el Ejército algunas inestabilidades, como se dice en estos tiempos?

Adolfo Suárez pone limón sobre su trozo de salmón. Yo le observo un poco sorprendido por su juventud.

Juan Carlos le confió hace dos meses y medio una doble misión: en primer lugar, gobernar España, ¡casi

nada!; en segundo, hacer de este país, después de cuarenta años de dictadura, una auténtica democracia,

algo gigantesco y sin precedente histórico. La aventura no parece darle miedo: come con buen apetito,

habla rápido y ríe con franqueza.

—El Ejército español está agrupado en torno al Rey, sabe que todo gira alrededor de la Monarquía y para

la Monarquía. No son los militare» los que me ponen, a menudo, de mal humor.

—¿Qué, entonces?

—La clase política española en sr conjunto. Como las de cualquier otro país, confundidas derechas e

izquierdas, me parece que no se adapta a las verdaderas necesidades del Estado. Todo el mundo habla,

proclama, conferencia, pero evidentemente esto se corregirá progresivamente. Incluso se nota ya un

cambio de tono.

—Cuando se quita una mordaza a un hombre, habla. Es natural, ¿no?

•—De acuerdo. Pero la aventura que estamos jugando todos es apasionante. Hacer de España una

democracia, hacerla entrar de golpe en el grupo de potencias medias, no borra- el Dasado —eso no está

en las manos de nadie—, pero sí darle su

sitio exacto en la Historia de España y, en definitiva, encontrar una forma de vivir juntos. Pero la

izquierda se obstina en combatir un pasado que ya no existe y una parte de la derecha en llorar un na-sado

que no volverá.

—¿Cuáles son los que más le molestan? Levanta los ojos al cielo.

—Los tomo en su conjunto. No desespero. Ellos se habituarán. Pero deben aprender que la democracia no

sería nunca un regalo del cielo. Se fabrica con inteligencia y con coraje, incluso se paga. En síntesis, les

falta un poco de lo que ustedes llaman el sentido del Estado.

Hace pocos gestos. En su rostro se refleja todo: caustecidad, pasión, humor...

—Reconozca que la derecha, hoy por hoy, es más peligrosa que la izquierda..

—La extrema derecha grita que yo soy un traidor. Cualquiera puede hacer ruido en la calle. No creo, por

otra parte, que esto sea peligroso. Las palabras no son disparos. Y entre nosotros le diré que yo había

previsto todo esto. Estas personas no representan gran cosa. La masa media del pueblo español es

moderada. Todos los sondeos lo demuestran. Desea que la experiencia salga bi^n y comprende muy bien

lo que está en juego.

—¿Y qué es lo que está en juego?

—Es muy simple, en definitiva. Se trata de establecer las reglas del juego del pluralismo político. Uno de

los papeles del Gobierno actual es precisamente permitir que esto se lleve a cabo y no Imponer sus

propias vías. España, en su larga historia, ha vivido la experiencia de diferentes Constituciones,

fabricadas por Gobiernos sucesivos. Cada uno deshacía el trabajo del otro. Esto es perder el tiempo.

—¿No le parece un poco peligroso haber anunciado que el Parlamento sería elegido por representación

proporcional?

—Yo no he dicho eso. He precisado que la ley electoral tendrá en cuenta ciertas reglas de escrutinio

proporcional. Sé que ustedes, los franceses, están divididos en esta cuestión, perc para nosotros hay dos

cosas fundamentales: La primera, que debemos evitar cualquier radicalización de los extremos. España es

un país que no puede permitirse hoy el lujo de partirse en dos. Por ´tanío, tenemos necesidad de una

Cámara que sea un reflejo del país. Porque nosotros no sabemos, exactamente, lo que piensan los

españoles. No instauraremos el escrutinio proporcional para siempre. Las leyes electorales están hechas

para que sean modificadas por los Parlamentos.

—Pero antes de las elecciones, ustedes tienen que pasar el cabo del referéndum. ¿No estará usted

subestimando la oposición de las Cortes?

—Habrá allí, en efecto, quienes estarán en contra. Es normal. Pero serán minoritarios, porque el Gobierno

tiene razón, y porque yo eligiré, cuidadosamente, el terreno y el momento. Es preciso, sobre todo,

convencer Esto no será demasiado difícil.

(Son las once. No está cansado. Yo le participo mi temor.)

—¿No teme que el tiempo juegue ahora contra usted?

—tío. Mire. Soy primer ministro desde hace dos meses y medio. Desde el comienzo, mi Gobierno no ba

cesado de ocupar el terreno. Concedimos rápidamente la amnistía, incluso más amplia de lo «ue se

esperaba; hemos puesto a todo el mundo a hablar con todo el mundo y hemos logrado aue las Cortes

aprobaran la ley sobre la Reforma del Código Penal. Esta semana atacaremos la inflación, los problemas

económicos, y tomaremos una serie de medidas contra ellos. No olvide que cada año hay 350.000 jóvenes

que comienzan a trabajar. Hasta ahora, 150.000 de ellos emigraban. Ahora se quedan aquí y hay que

buscarles un trabajo. Hacer todas estas c-csas al mismo tiempo, en un período pre-electoral, sin podernos

apoyar sobre las leyes de ayer, que están rebasadas, ni sobre las de mañana, que aún no existen. Tendrá

que reconocer que no es nada fácil.

—Y con algunos riesgos.

—Cuento con ellos. Soy un hombre joven. Es una surte, aunque eso pasa pronto. Me gusta moverme. Me

desagradan los discursos. Mientras otros discutían a lo largo de la noche, en sus vacaciones, yo trabajaba;

el tiempo no puede trabajar contra mí, porque yo lo remonto.

Hace algunas horas yo visité El Pardo, el Palacio de verano de los Beyes españoles, donde Franco vivió.

Los españoles visitan con sorpresa respetuosa, esa sucesión de habitaciones admirables, amuebladas con

Un gustó exquisito.

Cada uno se pregunta, cuando está delante de fotos del Caudillo, que está, cazando o pescando, sobre un

fondo de cinco siglos de Historia. ¿Esto fue el pasado año o hace cien años?

Frente al temperamento de Suárez, yo creo que todavía el tiempo en España no se calcula de la misma

manera que en el resto del mundo. Frecuentemente es más lento; hov es más rápido.

—¿Cataluña, País Vasco, Canarias?

—Esas son tres cuestiones diferentes. Quiero desdramatizarlas porque no son dramáticas. ¿Quiere usted

conocer la llave del problema? Tiene una fórmula. Es preciso que lo que casa ya en la vida cotidiana sea

legalizado por el Derecho, La unidad en España existe y los acontecimientos se desarrollarán en estos tres

países más fácilmente de lo que se cree.

—¿Ocurrirá lo mismo con la izquierda?

—No sé nada. Perdome. no sé lo que quiere claramente la izquierda española. Nos reserva, quizá,

sorpresas. Esto quiere decir que los hombres de la izquierda deberán aprender las expresiones del pueblo

español. Es lo que nos debe mover a todos.

—¿Cómo están las cosas_ entre los franceses y los esnañoles, a sólo dos semanas del viaje del Rey a

París?

—Las relaciones, de Estado a Estado, son excelentes. Las de ambos pueblos, mejoran. No hay una verdad

para un lado de los Pirineos, y otra para el otro lado. Ustedes y nosotros hemos aplastado los Pirineos a

grolpes.de autopista. Be ahora en adelante, muchas cosas son posibles.

MARTES 5 DE OCTUBRE DE 1976 PAG. 14.

 

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