"La tentación del poder"     
 
 Pueblo.    04/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

«LA TENTACIÓN DEL PODER»

Del «Diario de Barcelona» acotamos los siguientes párrafos :

«La pregunta campea ahora como incógnita principal de los próximos acontecimientos: ¿qué hará

personalmente el presidente Suárez a la hora de las elecciones? Y la respuesta al interrogante, que se hace

extensivo al resto del Gabinete, afecta en alto grado a la viabilidad de la normalización democrática y a la

credibilidad de los proyectos reformistas.

En efecto, no parece haber duda de que el desenlace de la presente provisionalidad pende

fundamentalmente de dos hilos: la ley Electoral y la actitud futura del Gobierno. Para llegar por esa vía

propuesta, sinuosa, aunque posible, a la democracia, ha debido concurrir la inmolación de unas Cortes, la

extinción de una mimada burocracia sindical y el presunto suicidio, aún no consumado, de una oligarquía

con una vigencia de casi cuarenta años. Pero la conclusión del proceso pasa inevitablemente por una úl-

tima autoeliminación: la del Gobierno en pleno.

La ley de Reforma Política, gracias o a pesar de su encomiable simplicidad, deja un cabo suelto que,

desde una óptica pesimista, puede levantar sospechas: es el punto que concierne a la Presidencia del Gobi

e r n o que, según todos los indicios.

queda todavía a la discreción del renovado Consejo del Reino. Sin embargo, es impensable que. alcanza d

a la normalidad democrática, pueda, alguien gobernar este país sin ¡a confi a n z a del Congreso, esto es,

sin ser el jefe de la mayoría parlamentaria de la Cámara Baja. Por otro lado, difícilmente será posible

llegar a unas elecciones cristalinas si el propio Gobierno no renun cía previamente a utilizar en su

provecho, directa o indirectamente, ios importantes residuos del aparato político de la dictadura, cuyo

desmontaje no tolera mayores demoras. Cierto que el presidente, aún en su última intervención pública,

hacia hincapié en su calidad de mero gestor de la transición, pero no es menos cierto tam bien que la

preparación «oficial» del referéndum, con su campaña claramente dirigida a unos objetivos concretos, es

de por sí una prueba de que, en su apreciación, la gestión no implica necesariamente pasividad. Y no deja

de ser comprensible debilidad el que Suárez. cuyo trayecto por el cargo merece sin duda más elogios que

críticas, no se resigne a desaparecer cuando se consume su obra, cincelada a fuerza de insomnios, trabajo

y buena voluntad.»

 

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