Autor: Vallejo Alonso, Soledad. 
 Luisa Álvarez de Toledo, la "Duquesa Roja". 
 Seis años con las maletas hechas (esperando amnistía)  :   
 "La culpa de que me detuvieran en España la tuvo la Policía francesa". 
 Pueblo.    02/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

SEIS AÑOS CON LAS MALETAS HECHAS

esperando la amnistía

"No estoy buscada por la Interpo!, ¿A título de qué lo iba a estar?"

"No voy a votar por Alianza Popular porque es volver para atrás"

ELLA misma abre 1.a puerta.. Luisa Isabel Alvarez de Toledo. duquesa de Medina Sidonia, «la

duquesa roja-, no tiene criadas, ni mayordomos ni camareras. Pantalón de pana marrón algo corto, que

deja ver las botas bastante usadas, jersey azul y camisa de cuadros. Más que una duquesa parece una

revolucionaria, dispuesta a hacer una pintada- «¿Qué queréis tomar,, dentro de las limitaciones de esta

casa?» Las ¡imitaciones son Coca Cola

Luisa Isabel Alvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonio, grande España y muchas más cosas, hace ya

muchos años, cuando ei problema de la bomba de Palomares, ¿recuerdan?, encabezó manifestaciones y

reclamó por todo e! pueblo. Luego vivió seis años y medio de exilio. ¿Se arrepiente en alguna medida de

aquellos incidentes?

«En absoluto, creo que hice lo que debía hacer en aquel caso. Sin embargo, hubiese sido mucho mejor

que, en lugar de estar yo a la cabeza del pueblo, reclamando que los americanos pagasen lo Ique todavía

no han pagado (daños de cosechas, etc.) y que diesen el certificado é* no contaminación a los vecinos,

que todavía no se les ha dado, hubiese debido estar algún miembro del Gobierno.»

—Sí. en España me detuvieron; pero, bueno, la culpa la tuvieron los franceses. Yn venia de Francia, pasé

ta frontera el 26 de enero, aunque tenía previsto pasarla e] 27, pero te confieso que he sufrido mucho en

Francia: faenitas, trampas de las qu« he salido de milagro... y adelanté un día la,salida. Todo e! mundo se

creía que yo iba a dormir en la finca esa noche, y esa noche no dormí en la finca.

Llegué a Santander tranquilamente, después de dormir en casa de unos amigos, y a los dos días la casa

apareció rodeada d« policías. Como había pasado lo del estado de excepción y tal, yo me lo tomé muy

tranquilamente: soy exiliada, vuelvo a España, pues es normal que me registren. Pero allí había

demasiados guardias; estaba todo el prado rodeado; no te puedo decir cuántos había, pero no menos de

cinco parejas.

Bueno, pensé que si a cada uno nos pusieran todo ese aparato, nos iba a costar un huevo. Ya por la noche,

cuando se había terminado el registro, me dicen que tengo un doble fondo en el coche. A mi me asustó

mucho, porque el coche es de según. da mano y. claro, nadie podría decir que no me habían colado un

doble fondo; pero muy amablemente pedí a la Policía que se viese inmediatamente lo que había en ese

doble fondo. La Policía se portó muy bien, hay que reconocerlo. Buscaron a ios guardias que estaban con

sus novias, porque era do, mingo, y en el garaje del Parque Móvil se vio que no era un doble fondo, sino

solamente la carcasa del coche. Total, que eso se so-, iucionó. pero al final me dice

P] inspector de Oviedo que la culpa de todo el número la tenia la Policía Francesa, que había dicho que yo

pasaba armas a España. No la.s pasaba ni tenia ninguna intención. Ahora creo que si esa noche me

hubiese que-rlado a dormir en la finca de Hasparren, en Francia, como tenia previsto, quizá hubieran

encontrado, efectivamente, un arma en e! coche.

PARÍS NO FUE UNA FIESTA

Duquesa de Medina Sido-nía. Grande de España y perseguida por la Policía...

—Lo de duquesa, marque sa y tal, es algo que comparto con miles de personas: entonces, al ser

perseguida por la Policía, siento )o mismo que siente cualquier individuo. Pero, en este caso, la culpable,

ya te digo, era más bien Francia que España, aunque España tuvo una excesiva credibilidad, porque

podían haber preguntado también de dónde se sacaban esta historia.

Seis años de exüio. iréis años que no han sado i adíes. París no era una fiesta.

—Al principio estaba bien, publicaba, daba con/eren-´ cías... Tuve una malísima crítica en televisión y,

aunque yo me defendí en los diez minutos que me dejaban, no pude volver a publicar en Francia. Luego

me fui al País Vasco, porque estaba de París hasta las narices, y allí tuve todo Upo de problemas, hasta

que pasó el asunto de Varenne.

Fue cuando quiso devolver los dos rifles que poseía para volverse a España Le dijeron que pasarían a re-

cogerlos. Nos muestra ios documentos.

—Cuando quise renovar el carné de conducir en enero, me fui a la prefectura y les dije: .Mire usted, que

sigo con dos carabinas en rol casa, a ver qué hacemos.-»No se preocupe, véndalas-, me dijeron. Las

vendo en una armería y le mancio al subprefecto una copia ríe la venta, y ahora dicen que me requisan las

armas. ¡Como no nie requisen un piruü!

Yo pensaba que cuando me marchase de Francia, que es lo que querían, me iban a dejar en pa¿. Porque

también hubo el asunto del choque con un camión: rio había camión por ningún lado. Además, fue un

asunto del año 75. Estuve detenida un día; luego me soltaron. aunque me hicieron un. registro en la casa y

me tu-, vieron sin beber, ni aguar, casi veinticuatro ho-ras.

Después de esta película no pasó absolutamente liad* más, hasta que vengo a España y me encuentro ion

una carta en la que veo que estoy en los tribunales. No. de (ocias formas no esíoy buscada por la Interpol.

¿A título de qué?

«¿Que por qué he vuailo a España? Pues, porque me han amnistiado. ¡Me he pasado seis años ron ´,as

malp» ías hachas! Yo no tenia nm>-fi´una intención de quedarmíe a vivir en Francia definitivamente. ¿No

ves que yo he vivido peor en Francia de lo que vivía aquí, en contra de io que le ha pasado a mucha

gente?

—¿Tiene propiedades?

—Si: el palacio de Medina Sidonia. en Sanlúcar de Ba-rrameda, que. si quieres, no lo considero

propiedad, porque creo que obras de arte y demás se tienen que conservar. Tengo este piso, una

parte de una finca de mi abuela que me ha tocado... Tengo acciones y la casa de Santander, que es en usu-

fructo, propiedad de mis hijos. En tierras, creo que ahora voy a heredar de una tia mía. Ño, tierras no

tengo, sólo el pinar de Sanlúcar, que es donde tengo el follón con las viviendas. Cedí un sular para hacer

viviendas y, en lugar de hacerlas para los obreros, están construyendo viviendas de lujo con cargo al

Ministerio de la Vivienda, en unos terrenos que les ha costado menos del precio de protección, porque se

vendió a 75 pesetas metro, a pagar por vivienda cons t r ü i d a. Claro que el arquitecto de Sanlúcar se ha

tirado por lo aito y quiere hacer casas de ocho plantas con ascensor. Parece ser que es obligatorio que

tengan dos cuartos de baño, pero, señores, seamos lógicos: ¡si hasta ahora se han estado lavando en una

palangana!

—¿Por quién piensa votar pn ias elecciones?

—Y yo qué sé... Hay un lio total. ¿Cuarenta y tantos" partidos, dices? Bueno, y los que vengan. Lo que si

te puedo decir es que no voy a votar por Alianza Popular. eso te lo garantizo, porque es volver para atrás.

Señores que han dado pruebas de mal gobierno (no vamos a hablar de Vitoria y Monlejurra, solamente,

sino de leyes para P! turismo, etcétera ..1 y que han mataíe la gallina.... Hneno, pues no tostamos a llamar

otra vez. Pero fe -disjo sinceramente: ¿sabes po´ft quién votaría? Por un grupo encabezado por Suárez,

que me parece que lo está haciendo bien, dentro de la gravedad. Anda mal coa las medidas economicas,

pero, claro, es una situación muy inestable. Luego ha venido, para acabar de arreglarlo, el terrorismo de

los últimos tiempos. No sé cómo anclarán de economía estos señores. pero por ahora, dentro de lo malo,

no lo está haciendo mal el hombre.

Y es que tampoco en la ir-quierda veo alternativas a la situación económica, porque me están dando

máximas de marxismo. Muy bien, pero es que la situación que tenemos es ésta. A ver cuándo arreglan

ustedes este problema concreto. De esto no me ha^ bla nadie, ni Felipe González ni el otro ni el otro.

Sol VALLE.IO

 

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