Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Suárez tiene la palabra     
 
 Informaciones.    08/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Suárez tiene la palabra

Por Abel HERNÁNDEZ

EL presidente Suárez está deshojando la margarita: ¿me presento?, ¿no me presento? En contra de ciertas

apreciaciones precipitadas, no se trata de intentar a toda costa sucederse a sí mismo después de las elec-

ciones. No es la pasión de poder (aunque sería legitima) la que impulsaría al joven primer ministro a bajar

a la arena. Don Adolfo Suárez está cansado, casi agotado, del duro bregar al servicio de España y de la

democracia. Incluso, según nuestras noticias, de vez en cuando siente tentaciones de dejarlo todo. Fero,

por mérito propio y por demérito de los demás, el presidente Suárez se ha convertido en clave del arco de-

mocrático.

La ofensiva de Alianza Popular, impulsada desde su congreso del pasado fin de semana, podría barrer. En

el Centro Democrático, con una seria crisis Interna, ha cundido el temor. Esta «operación», montada, en

principio, dígase lo que se diga, para frenar a Alianza Popular y, naturalmente, para ganar, no ha resultado

como se esperaba. Y faltan tres meses para las elecciones. Este país se juega su futuro estable y

democrático a una carta.

Empieza a convertirse en axioma que el único que puede vencer a Alianza Popular (heredera directa del

franquismo) es el presidente Suárez, que no tiene ningún partido todavía detrás. En casos como éste, el

patriotismo debe prevalecer sobre cualquier otra consideración, y puede impulsar a don Adolfo Suárez a

presentarse.

De acuerdo con nuestras fuentes, esta decisión del presidente depende principalmente de la resolución de

la Sala Cuarta del Tribunal Supremo. Si los magistrados (que, al parecer, están recibiendo presiones y

amenazas) consideran que el Partido Comunista y los demás son legales mientras, por sus hechos, no

demuestren su inconstitucionalidad, don Adolfo Suárez participará activamente en las próximas

elecciones. Es decir, si juegan todos, él también. Si el Supremo dice que no, el presidente, probaKmente,

se abstendría. En cierta medida, estamos en una situación paralela a la que vivió el país en vísperas del

Pleno de las Cortes que tenía que decidir sobre la reforma política.

Este mismo mes se va a aclarar el panorama. Todas las miradas están pendientes de la Mondoa. Es vero-

símil que el Rey, Juan Carlos, sea consultado por el presidente Suárez antes de tomar una decisión defini-

tiva. Evidentemente, entre el Rey y su primer ministro hay una perfecta sintonía. La situación es comple-

ja, delicada y grave.

8 de marzo de 197

 

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