Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   El capital político del Sr. Suárez     
 
 ABC.    29/03/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

[ARTES 29 DE MARZO DE 1977. PAG. 4.

APUNTE POLÍTICO

El capital político del Sr. Suárez

A veces conviene analizar, con profundidad, algunas afirmaciones que hacen los comentaristas políticos,

llenos quizá de buenas intenciones, pero que no responden a la lógica.

Hay quien ha escrito que el presidente Suárez goza de un ilimitado crédito político, lo cual —continúa el

comentarista— le permite «liderar» el centro. Prescindo del neologismo lide-rar. Pero me permito hacer

algunas observaciones de fondo a esta tesis.

Q Si examinamos desapasi o n a d a-mente el panorama, me parece que mejor que hablar del crédito po-

lítico del presidente Suárez habría que hacerlo del crédito político de la Presidencia o Jefatura del

Gobierno, que, en estos momentos, está en manos de don Adolfo Suárez. Que no es lo mismo, ni

muchísimo menos.

G] Precisamente de lo que se ha acu-sado abiertamente al señor presidente es de que si se presenta a las

elecciones próximas sumaría, contra toda razón de neutralidad (según los que opinan que no debe acudir a

los próximos comicios), a su «propio» capital político, otro capital que no le es «propio», sino ajeno,

circunstancial y no utilizable para provecho personal: el hecho de desempeñar la jefatura de Gobierno.

Cl Hasta tal punto ello es así (según esos mismos adversarios de la presentación de don Adolfo Suárez),

que llegan a opinar que para que hubiera perfecta Igualdad de oportunidades el señor presidente del

Gobierno, si su deseo es presentarse, debería previamente dimitir.

R1 Añadiré, ahora por mi cuenta, algo que ya he dicho en otras ocasiones. Lo que no sería aceptable es

que don Adolfo Suárez, uniendo a su «propio» capital político el que le proporciona el alto puesto que

ocupa, intentara, además, añadir un sumando que no está ni debe estar a disposición de él ni de nadie: el

importantísimo de la voluntad regia. La voluntad del Roy, su deseo, no es de éste, de aquél o del de más

allá. Ni puede ser capitalizada por el de más allá, aquél o éste. Es de todos y de ninguno. De todos los

que, porque no quieren hundir a la Monarquía, saben que el peor servicio que se le puede hacer es el de

apadrinar un partido político «institucional». ¡Señores, que estas elecciones son legislativas, no un

referéndum de la Corona! Y nadie puede dudar de que la Corona no es patrimonio de unos cuantos

políticos: es de todos aquellos que creen y confiesan su monarquismo. Incluso de los que ni siquiera creen

en su virtualidad o no se atreven a confesarla; porque la Monarquía, afortunadamente, es de todos los

españoles. Otro tema es que los partidos políticos contengan en sus programas las necesarias afirmaciones

en orden a no estar dispuestos a que —como desean otros, que creo, afortunadamente, no triunfarán— en

ía inmediata revisión constitucional se ponga a discusión la forma del Estado español.

El Todo lo anterior me lleva a concluir que el señor presidente del Gobierno hará oídos sordos a los que le

aconsejan, quizá demasiado interesadamente, que lo mejor para él y para España sería que jugara desde la

Presidencia como candidato con partido propio. Estoy seguro de que entonces «su» propio capital político

podría ser cuestionado y con razón. Aunque ello no les importe demasiado a unos autodenominados

centristas—J. M. R. G

Por José María RUIZ GALLARDON

 

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