Autor: García San Miguel, Luis. 
   Después de Suárez, Suárez     
 
 Diario 16.    23/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Después de Suárez, Suárez

,.Qué va a hacer tí presidente´;´ ¿Va, por fin, a presentarse a las elecciones? De ia respuesta a estas

preguntas dependerá, probablemente, el porvenir de muchos alianzas y estrategias electorales.

Todo hace suponer que Suárez -va a saltar al ruedo electoral. Me baso en las siguientes suposiciones: un

hombre joven, político profesional, en pleno éxito, no va a contentarse con un puesto en el Senatlo por de-

signación Real. Lo probable es que a.spire a seguir siendo presidente y, para lograrlo, nada mejor que in-

tentar "fabricarse" su propia mayoría parlamentaria.

En efecto, si Suárez "abandona" las Cámaras a su suerte, corre el riesgo de encontrarse con una mayoría

hostil que le baga difícil, si no imposible, continuar en su puesto.

Es cierto que, formalmente, nada le impide continuar en un cargo para el que ha sido nombrado por cinco

años. Con arreglo a la legislación vigente, que seguirá en vigor después de las elecciones ´hasta tanto las

nuevas Cortes no la cambien), el presidente del Gobierno no depende del Parlamento, si-

no, fundamentalmente, de la confianza de la Corona.

También es cierto que, si ningún partido obtiene una mayoría considerable, todos pueden ponerse de

acuerdo para "respetar" al presidente en vez de desencadena!´ una lucha por el Poder de consecuencias

problemáticas. Suárez se convertiría así en el arbitro de la nueva situación.

Pero también pudiera ocurrir que un partido obtuviera mayoría en las Cámaras y reclamara para sí el

Poder, Esto es especialmente probable si gana Alianza Popular. De poco serviría argumentar que el

presidente no depende del Parlamento: ni el Rey ni el Consejo del Reino podrían resistir la presión de un

Parlamento elegido por sufragio universal. La situación de un presidente designado por un procedimiento

predemocrático se volvería insostenible. Suárez corre, por tanto, un riesgo evidente si renuncia a tener en

el Parlamento una mayoría que lo respalde.

Y para obtener esa mayoría habrá de producirla por sí mismo o bien de apoyarse en alguna de las

fuerzas políticas existentes. Vean; os los des supuestos por separado.

Algunos dicen qne os demasiado tarde para constituir un partido "del presidente". Yo no lo creo así. Pues

la mayoría de los partidos existentes se han improvisado en poco tiempo y al presidente le sobran medios

y colaboraciones para reclutar quinientos "notables" dispuestos a concurrir, bajo su mando a las

elecciones.

Y si no se decide a formar .su propio equipo, Suárez habrá de alistarse a uno de los partidos existentes,

quizá a Centro Democrático. Y habrá de hacerlo antes de las elecciones, y no después, para que ese

partido "le deba" el triunfo electoral y lo respete en su puesto.

¿Por qué iba a renunciar Suárez a disponer de un Parlamento cómodo cuando puede tenerlo brisado en su

prestigio y en el apoyo Que pueden prestarle, verosímilmente, el Rey y el pueblo?

En efecto, Suárez, aparte de candidato de sí mismo, puede ser el candidato do la Corona. A la Mn-narquía

no iba a resultarlo cómodo, supongo, entrar en Europa de lu mano de los antiguos franquistas hoy

encuadrados en Alianza Poní; lar. La nueva democracia tío-resultaría creíble, y no sólo fuera, sñio

también aquí, ?-l gobernaran los de siempre, los mismos porros con distintos collares. Es preciso que un

porcentaje apreciable de caras nuevas aparezcan en el primer plano. Ahora bien, ningún partido parece

capaz de frenar con éxito, con la problemática excepción del Centro Democrático) a Alianza Popular.

Suárez podría ser el único capaz de lograrlo.

Pero lo más importante es que Suárez puede sor el candidato del pueblo. Hay quien piensa que los

españoles van a votar mirando ai pasado. No lo creo así. Pienso que van a votar mirando al futuro y a

elegir a quienes les garanticen, básicamente, la paz y el progreso económico. No sé hasta que punto ei

deseo de libertad será una motivación importante, pero, en todo caso. sospecho que estará bastante "ma-

tizado" por los dos anteriores. Por oirá parte, cuando las alternativa? no están ciaras y algunas parecen

"peligrosas" es probable que el pueblo vote por la continuidad de lo existente. Y lo existente se llama

Suárez.

Cierto que la operación comporta riesgos y que cualquier apariencia, y no digamos realidad, de manipu-

lación puede restarle credibilidad Poro Suárez puede intentar conquistar, en unas elecciones limpias, la

mayoría que quizá necesito para seguir siendo presidente.

Luis G. San Miguel

 

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