Autor: ALEXANDROS - OMICRON. 
   Suárez no se presenta     
 
 El Alcázar.    02/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ALEXANDROS SUAREZ NO SE PRESENTA

A unas preguntas de algún colega, el presidente Suárez contestó en un descansillo de las Cortes que los

periodistas teníamos que intuir su situación. Y tenía toda la razón; hay que ser muy obtuso o pensar muy

mal de la sinceridad del prójimo, para no saber a estas alturas que Suárez no se presenta a las elecciones.

Esta observación se confirma hoy más, con la decisión tomada por el Consejo de Ministros de traspasar al

Ministerio de Información y Turismo, las cadenas de Prensa y Radio del Movimiento, cuyo potencial

suma 35 diarios y 45 emisoras.

El presidente del Gobierno ha mantenido, a lo largo de su actual mandato, una constante afirmación de

propósito democrático en todas sus intervenciones y ha expresado con reiteración conveniente su deseo

de cumplir, sin fisura alguna, el mandato de la Corona, de conseguir la total democratización. Ante esta

perspectiva, tanto las normas de inelegibilidad y la operación que antes comentábamos, como la remode-

lación del Centro Democrático, impiden, sin incurrir en incoherencia, la presencia de Suárez en la cancha

electoral.

La inelegibilidad, porque no cabe interpretar que nazca de un Gobierno, que expresa voluntad demo-

crática públicamente, una norma por la que se mide con distinto rasero al primero de los ministros,

autorizando su matrimonio candidatura-presidencia, que a los restantes se prohibe. El presidente, en un

sistema democrático, es el primer ministro y, como primero en jerarquía, primero es también en hallarse

sometido al Decreto-Ley. La elegancia de Suárez impediría también, estamos seguros, pretender un

privilegio que a los restantes miembros del Gobierno se niega.

La remodelación del Centro Democrático, tras la salida de Areilza del Partido Popular, ha desencadenado

unos dimes y diretes que tampoco propician la posibilidad de un presidente-candidato.

Finalmente, el pase masivo de una red tan tupida de prensa y radio, a las áreas del Ejecutivo, significaría,

en caso de que Suárez se presentara a las elecciones, jugar con tanta ventaja, que no permite ni siquiera

sospechar una operación así.

La decisión de que Prensa y Radio del Movimiento sea administrada por el Gobierno, es, sin duda,

expresión del afán de Suárez por ofrecer garantías de que el Ejecutivo controlará la imparcialidad de esas

importantes y extensas voces; no cabe pensar, a no ser muy mal intencionado, que se quiera con ello

arropar la candidatura del titular del Gobierno, quien además, como sería fácilmente comprobable, si

dimite porque prefiera tener las manos libres para presentar su postulación al Congreso, no necesita apoyo

alguno, ajeno a su prestigio personal, para obtener una abrumadora mayoría por Avila.

OMICRON

 

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