Autor: Parra Galindo, Antonio. 
 En las relaciones con Estados Unidos. 
 El viaje de Suárez ha abierto una nueva etapa  :   
 Carter: "España tiene un futuro maravilloso". 
 Arriba.    01/05/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

En las relaciones con Estados Unidos

EL VIAJE DE SUAREZ HA ABIERTO UNA NUEVA ETAPA

Cárter: «España tiene un futuro maravilloso»

WASHINGTON

De nuestro corresponsal, ANTONIO PARRA

WASHINGTON. (Croni-ca para ARRIBA y Pyre-sa.)—«Tienen ustedes un Presidente encantador», nos

decían hace unas horas gentes próximas a ia Casa Blanca, quizás la frase pueda dar el tono de un acto

histórico, y que habrá de resplandecer, de manera inminente, en los anales de la Historia de España. Los

reporteros que asistimos, el viernes por la mañana —una mañana de sol, en que había una luz arrolladura,

de primavera, inundando los parterres y jardines de verde impoluto y de flores, cuando la sencillez se

hace grandeza y las palabras parecen más diáfanas—, los que vimos sonreír a Jimrny Cárter y le

escuchamos decir, en su castellano de Georgia: «es un gran honor tenerle en nuestro país. España tiene un

futuro maravilloso», fuimos un poco conscientes de qu ese abría un capítulo radiante en ¡a larga crónica

de un viejo pueblo.

Nueva etapa

El hecho es que los acontecimientos han estado mucho más allá de las esperanzas. La visita del Presidente

Suárez a Washington ha encontrado un eco por encima de lo corriente. Sería difícil para un corresponsal

que vio estos hechos dominar la pluma, para que no se sobrecargue de emotividad y atrofie los cánones de

imparcialidad y de despego, con lo sque ha de contar los hechos un periodista. Uno, sin embargo, se

siente incapaz de dominar el latiguillo de ia ©moción ,al levantar acta. Algo de naturaleza trascendente

para el futuro de los españoles durante los setenta y cinco minutos de este encuentro —el primer

encuentro de un Presidente de los Estados Unidos con un Jefe de Gobierno españo!—. Ha sido ©I

comienzo de una nueva etapa en les relaciones entre los Estados Unidos y España.

En la Prensa norteamericana quedaba también constancia del gran suceso este sábado. Una foto a cuatro

columnas del «New York Times» en primera página, y titulares de auténtica salutación en el

«Washington Post» y frases como le siguiente: «El mundo entero ha rendido gran admiración hacia le

figura del Rey de España y de su primer Ministro, Adolfo Suárez». La frase la pronunció el propio

Presidente Jimmy Cárter. Son elogios poco acostumbrados en un hombre como el Presidente

norteamericano, que calcula bien sus pronunciamientos, y que, como buen matemático, no es muy

proclive a las emociones y los lirismos, ni quema tampoco la pólvora en salvas. Toda una honrosa

excepción.

Apoyo para la OTAN

Por su parte, Jody Powell, el gran asesor informativo del Presidente, en su rueda de Prensa de los viernes,

rompía los principios de norma en tales situaciones, y habló sin tapujos acerca del apoyo de Washington a

la entrada de España en la OTAN, y sugirió la canalización de un sistema de ayuda económica a España.

Dijo que los dos líderes se sentían sumamente complacidos al cabo de este encuentro y que los éxitos

obtenidos habían sobrepasado el nivel de las expectativas. Previamente se había calificado esta entrevista

como una entrevista de «bajo perfil», poco rimbombante, y s-tn fastuosidades. Los hechos han

demostrado todo lo contrario. Los tiros no habían apuntado hacia una diana tan alta, pero subieron mucho

má samba. Jody Powell dio a entender que España será un país que cuente mucho en el futuro, que tiene

la vía ancha.

Fuentes diplomáticas de Washington aducían ayer que este interés y este refrendo sin paliativos hacia la

democracia que se han propuesto conseguir el Rey y su Gobierno en Madrid, obedece a un doble

estipulado. La envidiable colocación estratégica de España, su escala histórica, que pueden convertir a

nuestro país en un puente de mercados y de influencia hacia Suramérica. ¿Quién da más? ¿Quién es es el

que puede enfrentarse al futuro con mayor confianza? Son dos interrogantes verdaderamente

iluminadoras. «España empieza a ser igual para dejar de ser diferente a los demás países», dijo ayer

Adolfo Suárez en la rueda de Prensa, apuntando claramente hacia un relanzamiento de su política

exterior, hacia un fomento de las estructuras de convivencia como hasta ahora nunca habían tenido los

españoles.

Parece ser que uno de los ángulos que más específicamente se han debatido durante las conversaciones en

Nueva York y en Washington fueron los relacionados con lo económico. Suárez, sin ninguna timidez o

alharacas, hizo una defensa de los intereses de España, atacando de manera honesta y cauta el fuerte

proteccionismo económico, que

se empieza a detectar en este país. «No he venido a pedir dinero», declaró el Presidente Suárez también

ayer tarde. El Presidente Suárez quizás haya venido a pedir honra y dignidad para un pueblo. Quizás lo

haya conseguido. Les relaciones económicas entre Washington y Madrid han de estar siempre ten con ten,

en un régimen de reciprocidad. Y de mutua camaradería. Habrá de haber una solución bilatera-a la

cuestión de las exportaciones de cinc, zapatos o al problema de las pesquerías. Por lo demás, Suárez he

iniciado toda una serie de contactos posteriores a nivel de Ministros, aprovechando la coyuntura de que

las relaciones Washington-Madrid han entrado en una fase inmejorable. Quizá como nunca lo estuvieron

hasta esta ocasión, existen zonas de mutuo interés para los dos países, que se muestran muy importantes,

y de ella España, si no surgen obcecamientos, Idealismos o arbitrariedades, como por desgracia ha

ocurrido en tiempo anterior, puede sacar un buen capital de dividendos políticos. En esa cosa habrá de ba-

sarse la vigorización de nuestra política externa.

Afecto y falta de organización

A otros niveles resulta ineluctable referirse al buen entendimiento existente entre Suárez y Cárter. Ha

saltado ¡a chispa de los afectos, los dos hablan un lenguaje de respeto hacia la dignidad del hombre, de la

inviolabilidad de sus derechos. Son dos políticos que se mueven en una línea de juventud, de ardor y

lucha, que roza a veces los bordes de lo «naif». Pero, ¿quién no tiene defectos? La buena voluntad parece

suplir otras limitaciones. Suárez es el Presidente del Gobierno de un país con una media de población de

menores de treinta años muy alta. Quiso hacer ¡legar al Presidente Cárter ese mensaje de dinamismo que

ahora tie-ne_ el pueblo de España. Cárter también se expresa en un idioma parecido, de sencillez, de

ilusión para las aentea norteamericanas.

Así pues, al hacer balance, forzoso es relatar iodo en o sin íriunfalismo, ni exageraciones de ningún tipo.

Fueron tres días de esfuerzo agotador. A grandes rasgos, en Wa´l Street, Suárez ha encontrado un

ambiente de buenas esperanzas por lo que respecta a la economía española, a pesar del mal momento por

el que atraviesa. En Washington, sin embargo, se ha alcanzado más de lo que se esperaba. Suárez ha

encontrado calor y aféelo. El «New York times» agrega, manejando fuentes seguras, que &l Gobierno

norteamericano concederá al español 700 millones de ayuda por el usufructo de las bases militares en

España. Asi estaban las cosas hoy. La visita de Suárez ha dejado un reguero de buenas esperanzas, de

refrendo insoslayable al desarrollo y promoción de la democracia en España. No es solamente Suárez el

protagonista, sino todo el pueblo español.

Por lo demás, habría que subrayar, a nivel de crítica constructiva, la falta de facilidades con que nos

hemos topado los periodistas en nuestras tareas, por parte española. Se ha producido un poco esa falta de

orden, esas arbitrariedades injustas y ese nerviosismo y escasa competencia en niveles oficiosos. Si se

pretende un relanzamiento de nuestra política exterior, estas improvisaciones y desajustes no tendrán

cabida en adelante. Fue una falta de organización involuntaria e inintencionada, por supuesto, aunque

haya da decirse que, a pesar de todo ello, la visita de Suárez a los Estados Unidos ha sido un verdadero

éxito.

 

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