Un viaje útil     
 
 Informaciones.    02/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES UN VIAJE ÚTIL

EL presidente Suárez acaba de completar su más importante 7 más comprometido viaje desde que tomó

posesión de su cargo, en julio de 1976. Méjico —la nación hermana, a la que se reencuentra después de

cuarenta años de mutua ignorancia— y Estados Unidos —la mayor potencia mundial, el principal aliado

de España— configuraban un programa comprometido para un joven primer ministro, con escasa

experiencia internacional. El resultado global ha sido, sin duda, positivo, con un momento clare, la

entrevista con el Presidente Cárter, que permite prever un franco apoyo de la Administración

norteamericana a la próxima etapa democratizadora de la Monarquía española, apoyo que va dirigido muy

particularmente al señor Suárez.

La etapa mejicana debe considerarse dentro de su contexto histórico y simbólico; a estas alturas, con las

relaciones apenas reanudadas y contando con la situación política interna de Méjico, sería un error el que-

rer capitalizar la estancia del señor Suárez en algo más concreto, aunque exista la tentación de hacerlo. El

magnifico recibimiento del Presidente López Portillo, el eco del viaje en todo Méjico, bastan para colo-

carle el calificativo «de Estado» a la visita, v era de todo lo que se trataba.

En Estados Unidos había contenciosos mucho más importantes. Parece confirmado que se habló de ayuda

económica, de inversiones americanas en España, del grave problema del desequilibrio de la balanza

comercial favorable a Estados Unidos, del creciente proteccionismo de EE. UU., del porvenir de las bases

militares, de la disputa del plutonio, que afecta a tas centrales nucleares españolas. También parece

evidente que las soluciones precisas van a depender de comisiones técnicas, a escala ministerial. El viaje

tenía otros objetivos: que la joven Administración americana entrara en contacto directo con la joven

Administración española y se establecieran los lazos personales que faciliten el apoyo, de tan

trascendental importancia, que Estados Unidos deberá aportar a España antes y, sobre todo, después del

15 de junio. Las expresiones de simpatía han ido significativamente más allá de lo que exigía el

protocolo, tanto en la Casa Blanca como en el Capitolio, y se confirma que la nueva Administración

demócrata ratifica su apoyo a la Monarquía española; más aún, que, evidentemente, juega la carta Suárez.

Este apoyo hubiera llegado sin duda a todos los españoles, con todo su valor ante una inminente campaña

electoral del señor Suárez, sin los adornos quizá excesivos en la cobertura oficial, que bordeaba lo em-

palagoso, de este viaje en ciertos medios de información. Los viejos resortes del triunfalismo son difíciles

de desterrar, aunque no es precisamente el señor Suárez el que mayor interés muestra por mantenerlos en

pie.

 

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